ANALISIS (Hebreos 6:1-5)
Una
señal de peligro: el riesgo de apartarse
En el Libro a los Hebreos vemos una señal de peligro, el peligro de los oídos embotados. Entonces, a medida que los cristianos Hebreos ya podían ver que se acercaba la persecución, existía el peligro de apartarse de su confesión de Cristo y regresar al judaísmo. El escritor mencionó los aspectos infantiles del judaísmo, que tenían que ver con el ritual. Pablo animó a aquellos cristianos a crecer espiritualmente, y a desarrollarse hasta la madurez. Leamos el primer versículo de este sexto capítulo de la epístola a los Hebreos:
"Por tanto, dejando ya los
rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección, no echando
otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en
Dios"(Hebreos 6:1)
Dice aquí "dejando ya los
rudimentos (o principios elementales) de la doctrina de Cristo"; o sea,
abandonando las palabras que al principio habían aprendido acerca de Cristo.
Para un constructor significaría dejar el fundamento y continuar por los
andamios, o para un estudiante que ya avanzado, volver a las enseñanzas básicas
elementales. El escritor pretendía preparar a los creyentes, figurativamente
hablando, para realizar un viaje al trono de Dios.
Las palabras "vamos
adelante" nos indican una trayectoria horizontal, no perpendicular. Y la
expresión "a la perfección" nos señala a la madurez, a la edad
madura.
Hay en el Antiguo Testamento
seis hechos fundacionales que prefiguran a Cristo en el ritual, en los símbolos
y en las ceremonias: (1) el arrepentimiento de las obras muertas; (2) fe en
Dios; (3) la doctrina de bautismos; (4) la imposición de manos; (5) la
resurrección de los muertos; y (6) el juicio eterno.
En cuanto al
"arrepentimiento de las obras muertas", diremos que las obras, eran
las obras de la ley de Moisés. Ellos habían estado continuamente tratando de
cumplir la ley, después quebrantándola, y luego arrepintiéndose. El escritor
les estaba diciendo a sus lectores que todo aquello era infantil.
Y la mención a la "fe en Dios"
nos recuerda que el Antiguo Testamento enseñó la fe en Dios; así que,
simplemente decir que uno cree en Dios, no significa que uno haya llegado muy
lejos. El ritual del Antiguo Testamento presentó una fe en Dios por medio de un
acercamiento a Él a través de los sacrificios del templo, y no por medio de
Cristo como Sumo Sacerdote. Y continúa diciendo el versículo 2 de este sexto
capítulo de Hebreos:
"De la doctrina de
bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del
juicio eterno."
La "doctrina de
bautismos" (o lavamientos) no tenía nada que ver con el bautismo del Nuevo
Testamento. El escritor se refería a los lavamientos del ritual del Antiguo
Testamento, y había varios lavamientos. Los cristianos hebreos estaban queriendo
retornar a esas prácticas que eran sólo sombras; eran como los negativos a
partir de los cuales se procesaban las fotografías espirituales. Aquellas
prácticas prefiguraban a Cristo, que sería la realidad.
Luego se mencionó "la
imposición de manos". Este también era un ritual del Antiguo Testamento.
Cuando un hombre traía la ofrenda de un animal, colocaba sus manos sobre la
cabeza de él, para indicar su identificación con el animal. El animal estaba
ocupando el lugar de ese hombre en el altar del sacrificio.
En cuanto a la
"resurrección de los muertos" diremos que fue enseñada en el Antiguo
Testamento, pero en el momento de la escritura de esta carta, los creyentes
hebreos necesitaban pensar en la resurrección de Cristo y en el Cristo vivo.
Y finalmente en este versículo,
se mencionó El "juicio eterno"
que también fue enseñado en el Antiguo Testamento. Y añadió el versículo 3 de
este sexto capítulo de Hebreos:
"Y esto haremos, si Dios
en verdad lo permite."
Estas palabras nos llevan al
pasaje que ha causado tantas dificultades como ningún otro en la Biblia.
Algunos lo consideran el pasaje más difícil de interpretar. Leamos los
versículos 4 al 9.
"Es imposible que los que
una vez fueron iluminados, gustaron del don celestial, fueron hechos partícipes
del Espíritu Santo y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los
poderes del mundo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para
arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y
exponiéndolo a la burla. La tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae
sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada,
recibe bendición de Dios; pero la que produce espinos y abrojos es reprobada,
está próxima a ser maldecida y su fin es ser quemada. Pero en cuanto a vosotros,
amados, estamos persuadidos de cosas mejores, pertenecientes a la salvación,
aunque hablamos así"
El versículo 9 es la clave de
este pasaje, pero necesitamos considerar el contexto para comprender lo que se
estaba diciendo.
A medida que estudiamos esta
sección somos confrontados con el hecho asombroso de que generalmente los
comentaristas han evitado este capítulo.
Con el interés de realizar una
búsqueda honesta del significado evidente de estos versículos, consideremos
algunas de las interpretaciones.
Para nosotros la interpretación
más insatisfactoria es la que sostiene que los cristianos aquí mencionados son
cristianos que han perdido su salvación. Es decir, que fueron salvos una vez,
pero han perdido su salvación. Y hay muchas personas que mantienen esa posición
y en su gran mayoría son creyentes que han nacido espiritualmente de nuevo
ellos mismos. Sin embargo, esta creencia les hace sentir muy inseguros. En un
ejemplo sencillo los compararíamos a aquellos que no les agrada viajar en avión
pero, al estar obligados a ese medio de transporte, no disfrutan del viaje. Hay
muchas personas hoy que no están seguras en cuanto a su salvación y, por lo
tanto, no la están disfrutando. No obstante, son salvas si han depositado su
confianza en Cristo como su Salvador. Lo esencial no es la cantidad de fe que
tienen, sino a quien está dirigida esa fe y la forma en que la vives, pues debe
ser acorde con lo que Dios quiere sin violentar su palabra. Tales personas
recurren a este pasaje de la Biblia con mayor frecuencia que otras, ya que
niegan que tenemos una salvación segura que no se puede perder, y que el
creyente está salvo y seguro en Cristo.
Ahora, deseamos aclarar sin
dejar ningún lugar a dudas, que creemos tener una salvación segura, porque la
Escritura es muy enfática en este punto. El apóstol Pablo dijo en Romanos 8:1: "Ahora,
pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús".
Y luego él amplió esta gran verdad llevándola al punto culminante y triunfal,
de una declaración audaz y enérgica como la que pronunció en el versículo 33,
de este mismo capítulo 8 de la epístola a los Romanos, donde dijo: "¿Quién
acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica". El
trono de Dios está detrás del hombre más débil y más humilde que ha venido a confiar
en Cristo; y hoy no hay ninguna inteligencia creada en el universo de Dios, que
pueda presentar una acusación contra uno de estos que han sido justificados a
través de la fe, en la sangre de Cristo. El apóstol Pablo continuó hablando en
esa epístola a los Romanos, capítulo 8, versículos 34 al 39. En el versículo 34
dijo: "¿Quién es el que condenará? (1) Cristo es el que murió;
(2) más aun, el que también resucitó, (3) el que además está a la diestra de
Dios, (4) el que también intercede por nosotros". Estimado oyente, si
usted asimila estas palabras tendrá un gran fundamento de seguridad. Luego
leemos en los versículos 35 al 39: "35¿Quién nos separará del amor de Cristo, Tribulación,
angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro o espada? 36Como está escrito:
Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de
matadero. 37Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de
aquel que nos amó". Estimado oyente, ¿le satisfacen estas
palabras? Pero Pablo aún no había terminado y continuó diciendo: "38Por
lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles ni principados
ni potestades, ni lo presente ni lo por venir, 39ni lo alto ni lo profundo, ni
ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo
Jesús Señor nuestro". ¿Puede usted mencionar amigo oyente, alguna
cosa que él no haya mencionado aquí en este pasaje? ¿Puede encontrar alguna
cosa que pudiera separarle a usted del amor de Cristo? Esta lista lo incluye
todo. Aquí tenemos una garantía de que nada nos puede separar del amor de Dios;
nada de lo visto, nada de las cosas que no se ven, nada de lo que es natural,
nada de lo que es sobrenatural nos puede separar del amor que Dios nos ha
manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.
Así que el escritor de la carta
a los Hebreos estaba hablando del "fruto" de la salvación, y no sobre
la "raíz" de la salvación. Existía el peligro, dijo Pablo, de que
todas sus obras, al ser probadas por el fuego, se consumieran, y entonces no
quedara nada por lo cual ellos pudieran recibir una recompensa. Como dijo el
apóstol en la primera carta a los Corintios capítulo 3, versículos 12 y 13, "12Si
alguien edifica sobre este fundamento con oro, plata y piedras preciosas, o con
madera o heno . Pero OJO
querido hermano en la fe o estimado lector, hay que perseverar y mantenerse en
el camino de Cristo, pues existe la APOSTACIA
, que es la renuncia o dar la espalda a las cosas de Cristo y en ese momento la
perderías.
Algún día cada creyente (Cristiano) va a tener que presentarse ante El tribunal de Cristo. Donde el Señor no va a evaluar nuestra asistencia a la iglesia los domingos (1er día de la Semana), sino cosas más profundas como el fruto espiritual en la vida del creyente. ¿Ha crecido usted en el conocimiento de Él? ¿Ha sido usted un fiel testigo de Cristo? ¿Ha sido su vida de algún valor para Él ? ¿Ha sido usted una bendición para otras personas? Mi amigo creyente, no voy a decir que tengo muchos deseos de estar ante ese Tribunal de Cristo, porque Él me va a examinar allí minuciosamente, no para determinar mi salvación porque ya yo soy salvo, pero Él va a poner en evidencia si yo he de recibir una recompensa o no. Éste es el tema del proximo artículo Bíblico.