miércoles, 7 de febrero de 2018

La Ira De Dios Y La Gran Tribulación

La Ira De Dios Y La Gran Tribulación
Pregunta de un hermano?
P. Yo he estado bajo la impresión de que la tribulación era el período de 7 años después del rapto. Basado en sus más recientes publicaciones parece que usted ha hecho una distinción entre la ira de Dios que empieza en Apocalipsis 6 y la Gran Tribulación que empieza en Apocalipsis 13. ¿Podría ampliar sus comentarios?
La Respuesta
R. Apocalipsis 6:15-17 declara que la ira de Dios ya ha empezado en el momento del sexto juicio de los sellos lo cual ocurre al principio de la Semana Setenta de Daniel justo antes del Rapto. La gran tribulación empieza a la mitad de la Semana Setenta de Daniel como lo describe Apocalipsis 13 cuando Satanás es expulsado del cielo y viene a la Tierra para morar en el anticristo. Esto lleva a la abominación desoladora de la que se habló en Daniel 9:27 y 2 Tesalonicenses 2:4. En Mateo 24:15-21 Jesús identifica eso como el comienzo de la Gran Tribulación

La Ira de Dios
Las naciones estarán angustiadas y perplejas por el bramido y la agitación del mar (Lucas 21:25).
Y decían a los montes y a las peñas: Caigan sobre nosotros, y escóndannos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie? (Apocalipsis 6:16-17).
Vi en el cielo otra señal, grande y admirable: siete ángeles que tenían las siete plagas postreras; porque en ellas se consumaba la ira de Dios (Apocalipsis 15:1).

Durante veinte siglos varias formas de la frase “La Ira de Dios” daban la idea de que ese era el período de los juicios de los tiempos finales que inmediatamente precedían la Segunda Venida. Pero recientemente esa frase ha empezado a significar diferentes cosas para diferentes personas. Al mismo tiempo frases como la Ira del Cordero, la Ira del Hombre, y la Ira de Satanás también se han metido en la discusión. Adicionalmente, algunas personas han empezado a hablar de un período de juicio al que llaman la Ira de Dios el cual no se menciona en la Biblia. Estas personas dicen que este juicio empieza justo después de la Segunda Venida. Otras aun han dicho que la Ira de Dios se refiere al castigo eterno que sigue después del Milenio.

Entonces, ¿Qué es la Ira de Dios?
Por las citas anteriores de Apocalipsis nos damos cuenta de que la Ira de Dios es un período de juicio que comienza durante los juicios de los sellos de Apocalipsis 6 y termina con los juicios de las copas de la ira de Apocalipsis 16—18. Cuando alguna forma de esta frase aparece en el Nuevo Testamento casi siempre es una referencia a los juicios de los tiempos finales.
Si ese es el caso, ¿qué son estos otros llamados períodos de ira que escuchamos?
La Ira del Cordero viene de Apocalipsis 6:16. El siguiente versículo, Apocalipsis 6:17 nos dice que también es la Ira de Dios, lo cual tiene sentido porque en Juan 10:30 Jesús dijo, “El Padre y yo somos uno”.
La Ira del Hombre es una frase que no aparece en la Biblia, pero algunos comentaristas la han usado para describir lo que tradicionalmente se le ha llamado los primeros cuatro juicios de los sellos de Apocalipsis 6, también conocidos como los Cuatro Jinetes del Apocalipsis. De nuevo, esto es parte de la Ira de Dios. Los cuatro jinetes simbolizan la aparición inicial del anticristo y sus esfuerzos para ganar el control de todo el mundo por medio de la conquista (Apocalipsis 6:2).

La Ira de Satanás viene de la Biblia Versión Reina Valera 1960 de Apocalipsis 12:12 en donde a Satanás se le describe como que tiene gran ira porque ha sido expulsado del cielo y sabe que le queda poco tiempo para lograr su meta de conquistar la Tierra. Su expulsión del cielo sucederá al comienzo de la Gran Tribulación, un corto tiempo antes de que los juicios de las copas de la ira completen la Ira de Dios que se desata en contra de sus seguidores. Entonces ustedes pueden ver que Satanás no es el autor de esta serie final de juicios sino que es el objetivo de ellos. La palabra griega usada para la ira de Satanás es timos y mientras que algunas veces también se refiere a la ira de Dios, orgé es la palabra que con más frecuencia se usa para la Ira de Dios. La diferencia en las dos palabras como se usan aquí es que la ira de Dios es la causa del castigo mientras que la ira de Satanás es la reacción al castigo.

El juicio que inmediatamente le sigue a la Segunda Venida lo describe Mateo 24:45—25:46. Aquí se determinará quiénes de entre los sobrevivientes de la Gran Tribulación serán bienvenidos en el Reino Milenial en la Tierra. Todos los sobrevivientes incrédulos serán removidos del planeta en ese momento. La Segunda Venida, los juicios de Mateo 24—25 y las preparaciones para el Reino se completarán durante los primeros 75 días después que ha terminado la Gran Tribulación (Daniel 12:12) los cuales nunca se refieren como el tiempo de la Ira de Dios.
Lo mismo es cierto con el juicio del Gran Trono Blanco de Apocalipsis 20:11-15. Al final del Milenio los incrédulos muertos de todas las épocas serán reunidos para su juicio final. Cualquier persona cuyo nombre no se encuentra en el Libro de la Vida será lanzada en el Lago de Fuego para el castigo eterno. Al Lago de Fuego nunca se le refiere como la Ira de Dios.
De estos y otros pasajes podemos seguramente concluir que las referencias en el Nuevo Testamento de la Ira de Dios de manera abrumadora describen un período específico de juicio sobre el mundo después del Rapto, empezando al comienzo de la Semana Setenta de Daniel y terminando justo antes de la Segunda Venida. Su Ira consiste de tres series de juicios que tienen nombre y posiblemente uno adicional que no tiene nombre.

Tres Series De Juicios
A la primera serie de juicios con nombre se le llama los juicios de los Sellos porque suceden cuando Jesús abre siete sellos de un libro que el Padre le ha dado. Se describen en Apocalipsis 6 como un período de tiempo que empieza con la percepción de que la paz ha llegado a la Tierra y termina con la realidad de que la Ira de Dios ha empezado. Al escribir sobre este tiempo Pablo dijo, “Que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán” (1 Tesalonicenses 5:3). Los primeros seis juicios de los Sellos traerán guerra, hambre, plagas y muerte a una cuarta parte del mundo junto con el martirio masivo de los creyentes  después del Rapto.

El séptimo Sello no es un juicio en sí mismo sino que introduce una segunda serie de juicios con nombre, llamados los Juicios de las Trompetas (Apocalipsis 8:4—9:21). Cuando siete ángeles suenan sus trompetas por turno, el sonido de cada trompeta introduce otro juicio. Esta serie de juicios combinará ataques naturales y sobrenaturales sobre la humanidad y para cuando hayan terminado, una tercera parte de los bosques de la tierra y los campos se habrán quemado, una tercera parte de las criaturas marinas habrá muerto, una tercera parte del suministro de agua potable de la Tierra se habrá contaminado, y una tercera parte de la gente que sobrevivió a los juicios de los sellos, habrá muerto.
Después del juicio de la sexta Trompeta un evento sin nombre llegará a la Tierra. A una señal de un ángel fuerte siete truenos emitirán sus voces, y a pesar de que a Juan se le prohibió decirnos lo que dijeron, los eruditos especulan que eso puede ser un juicio no anunciado de alguna clase (Apocalipsis 10:1-4).
Al sonido de la Séptima Trompeta se anunciará el comienzo del reinado de Cristo sobre el Planeta Tierra (Apocalipsis 11:15-18). Una guerra en el Cielo tendrá como resultado la expulsión permanente de Satanás y sus ángeles (Apocalipsis 12:7-12). Habiendo sido confinado a la Tierra, Satanás morará dentro de su hombre, el anticristo, y hará que este anuncie desde el Templo en Israel que él es Dios (2 Tesalonicenses 2:4). Jesús dijo que esto dispararía la Gran Tribulación, el peor desastre que el mundo jamás habrá sufrido, ni antes ni después. Él advirtió que el pueblo judío que viva en Israel en ese momento, huya a los montes para salvar sus vidas (Mateo 24:15-21).

Esto se llevará a cabo a la mitad de la Semana Setenta de Daniel y en este punto la fuerza total de la ira de Dios será descargada sobre Satanás y sus seguidores durante la serie final de juicios (Apocalipsis 16—18). A estos se les llama los juicios de las Copas de la Ira porque se simbolizan por unos ángeles que derraman las siete copas de la Ira de Dios sobre la tierra. El poder de estos juicios y la devastación que causan está más allá de cualquier descripción. Jesús estaba en lo correcto al decir que si Él no le ponía fin a estos juicios, en el momento asignado, ningún ser humano sobreviviría (Mateo 24:22).
Yo creo que uno de los efectos de estos juicios será el de completar la fase de demolición para la restauración de la Tierra, sobre la cual habló Jesús en Mateo 19:28, la confirmó Pedro en Hechos 3:21 y Juan la describió en Apocalipsis 21:1. Por ejemplo Apocalipsis 16:16-21 habla sobre los peores terremotos que el mundo habrá sentido causando que todas las montañas caigan, las islas desaparezcan, y las ciudades de las naciones se destruyan, mientras que granizos de 45 kilogramos caen como bombas sobre la Tierra. Créanme cuando les digo que ustedes no le desearían esto ni a su peor enemigo.
La mayor parte de la población restante del mundo morirá durante este tiempo, pero debido a esto la Tierra estará lista para ser restaurada a la condición que estaba cuando Adán fue creado. Esto sucederá al momento de la Segunda Venida (Hechos 3:21).

¿Qué Será De Nosotros?
Pablo dejó en claro que la Iglesia no estaría presente en la Tierra en ningún momento durante estos juicios. En 1 Tesalonicenses 1:10 él escribió que Jesús nos rescatará de la ira venidera. (La palabra griega traducida de este versículo se refiere tanto al tiempo como al lugar de la ira venidera, así que no estaremos presentes cuando eso suceda, ni estaremos presentes donde suceda). Él hará esto porque Dios no nos ha puesto para sufrir la ira sino para recibir la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo (1 Tesalonicenses 5:9).

Si usted cree que es una persona pecadora, pero que Dios envió a Su Hijo a morir por sus pecados, y si usted ha aceptado Su muerte como pago por todo el castigo de sus pecados, entonces usted no tendrá que enfrentarse a estos juicios. Un día pronto, usted desaparecerá con el resto de nosotros y estará en el Cielo con el Señor mientras todo esto sucede en la Tierra.

Usted se dará cuenta de que su decisión en creer lo que el Señor hizo por usted fue el momento determinante de su vida y entenderá que eso le hizo una de las personas máximas ganadoras en el mundo. Usted se dará cuenta de que eso fue lo que Dios siempre quiso que usted hiciera y sabrá por qué los Ejércitos Celestiales han explotado en júbilo celebrando su llegada a la presencia del Señor. 

domingo, 4 de febrero de 2018

"¿Qué es el Apocalipsis?"

"¿Qué es el Apocalipsis?"

La palabra “Apocalipsis” viene de la palabra griega “apocalupsis” que significa “revelar, develar, quitar la cubierta.” El libro de Apocalipsis a veces es llamado “El Apocalipsis de Juan”, porque es Dios quien revela el final de los tiempos al apóstol Juan. Es más, la palabra griega para Apocalipsis es la primera palabra en el texto griego del libro de Apocalipsis. La frase “literatura apocalíptica” es usada para describir el uso de símbolos, imágenes y números para representar eventos futuros. Fuera del Apocalipsis, los ejemplos que tenemos de literatura apocalíptica en la Biblia, son Daniel capítulos 7–12, Isaías capítulos 24–27, Ezequiel capítulos 37–41, y Zacarías capítulos 9–12.

¿Por qué fue la literatura apocalíptica escrita con tales imágenes y simbolismos? Los libros apocalípticos fueron escritos cuando era más prudente disfrazar el mensaje en imágenes y simbolismos, que dar un mensaje en un lenguaje claro. Más aún, el simbolismo creó un elemento de misterio acerca de los detalles del tiempo y el lugar. Sin embargo, el propósito de tales simbolismos, no era causar confusión, sino más bien instruir y animar a los seguidores de Dios en tiempos difíciles.

El libro de Apocalipsis siempre ha presentado desafíos para su interpretación. El libro está saturado de vívidas imágenes y simbolismos, los cuales la gente ha interpretado de manera diferente dependiendo de sus preconcepciones del libro como un todo. Hay cuatro posturas ante el libro de Apocalipsis: 1) Preterista (la cual ve todos o la mayoría de los eventos en Apocalipsis como ya ocurridos para el final del primer siglo); 2) Historicista (la cual ve Apocalipsis como un panorama de la historia de la iglesia desde los tiempos apostólicos al presente); 3) Idealista (la cual ve Apocalipsis como una representación de la lucha entre el bien y el mal); 4) Futurista (la cual ve Apocalipsis como la profecía de los eventos por venir). De estas cuatro, sólo la postura futurista interpreta Apocalipsis con el mismo método histórico-gramatical que el resto de la Escritura. También es la que mejor se ajusta con la propia afirmación de Apocalipsis de ser un libro profético (Apocalipsis 1:3; 22:7, 10, 18, 19).


Es oportuno señalar que en la Biblia el significado de los números es totalmente literal, estos no varian ni tienen simbología que necesite ser interpretada. Cuando al profeta Daniel en la visión del cap. 9:24 se le dice: “Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, “  miren queridos lectores son 70 semanas, no treinta ni quince. De igual manera cuando  Jesus en Mateo 12:40 dice : “Pues así como Jonás estuvo tres días y tres noches dentro del gran pez, así también el Hijo del hombre estará tres días y tres noches dentro de la tierra “ esta diciendo que son tres días, no dice 60 dias, 120 dias o 45 dias, y asi cuando menciona en Apocalipsis 7:4 los “ 144,000 Sellados” y en el 14:1 “ El cantico de los 144,000” que usted entiende; pues bien que son 144,000, no dice 1 millon, ni 770,000 cierto, simplemente dicen 144,000.

El libro de Apocalipsis fue el último libro revelado y escrito por el Apóstol Juan, a finales del año 96 de la era de Cristo, mientras este estaba preso y desterrado en la Isla de Patmos.

Más allá del significado bíblico específico, el término “apocalipsis” es frecuentemente usado para referirse al final de los tiempos en general, o a eventos específicos del final de los tiempos. Los eventos del final de los tiempos, tales como la Segunda Venida de Jesucristo y la batalla del Armagedón a veces son referidos como el apocalipsis. El apocalipsis será la última revelación de Dios, de Su ira, Su justicia, y por último Su amor. Jesucristo es el supremo “Apocalipsis” de Dios, porque Él nos revela a Dios (Juan 14:9; Hebreos 1:2).

Francis Suarez

Agradecimientos a Got’Question.Org

jueves, 1 de febrero de 2018

¿Quiénes son los 144.000 que menciona Apocalipsis 7?

Interpretaciones Biblicas
¿Quiénes son los 144.000 que menciona Apocalipsis 7?
La Biblia enseña que después del arrebatamiento de la iglesia, cuando Cristo venga en las nubes a buscar su iglesia, cuando la haya sacado del escenario de este mundo y la traslade a las mansiones celestiales; entonces comenzarán los juicios de Dios sobre aquellos que rechazaron o fueron indiferentes con la oferta de salvación del Señor Jesucristo.

Ese período de los siete años donde Dios volcará las copas de su ira, se conoce en la Biblia como la Gran Tribulación (Mt.24: 21), que concluirá con la guerra del Armagedón, cuando Cristo venga con sus huestes celestiales a tomar el reino que le corresponde (Ap.19: 11-19). Entonces pondrá sus pies sobre el monte de los Olivos (Zc. 14:4).
Cuando nuestro Rey y Señor Jesuscristo viene por Su iglesia antes que comience la Gran Tribulación, lo hace secretamente, como ladrón en la noche (Ap.3: 3), como la estrella resplandeciente de la mañana (Ap.22: 16). Allí no desciende hasta la tierra, sino que solamente viene en el aire y se lleva su iglesia. (1Ts. 4:16 )Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”.
Con ese acontecimiento glorioso que asombrará al mundo entero por la gran cantidad de personas que se desvanecerán de la faz de la tierra, se cerrará la puerta de la salvación para todos los gentiles (todos aquellos que no son judíos). (Mt. 25:10-12) “vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco”.
Lo mismo sucedió en el juicio universal que Dios mandó en los días de Noé, cuando él y su familia hubieron entrado en el arca, Dios cerró la puerta y nadie más pudo entrar para obtener salvación. (Gn. 7:16)y Jehová le cerró la puerta” vr. 23 “y quedó solamente Noé, y los que con él estaban en el arca”.
En (Mt.24: 37-38) dice: "Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca".
La puerta de la salvación se cerrará para los gentiles porque su número esté completo. Habrá llegado entonces la plenitud de la iglesia, es decir, nadie más se podrá añadir a ese cuerpo que constituye la esposa de Cristo. Pero será en ese momento, cuando la iglesia completa es llevada por el Señor al cielo, que comenzará la Gran Tribulación aquí en la tierra y Dios nuevamente entrará en tratos con la nación de Israel. (Rm. 11:25-26) “Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo”.

Durante ese período de los juicios de la Gran Tribulación, Dios traerá al arrepentimiento a Su pueblo terrenal Israel, los “amigos del esposo” (Jn.3: 29). Y lo hará por medio de la predicación del evangelio del reino (Mt.24: 14), que no es el mismo evangelio de la gracia que predica la iglesia.
Esa predicación que se esparcirá por todo el mundo estará a cargo de los 144.000 que indica en (Ap. 14: 3)Y cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra”.
En esto no existe ningún misterio, porque la Biblia enseña claramente que estos 144.000 serán de las doce tribus de Israel, doce mil de cada una. Son judíos que saldrán a predicar el evangelio del reino a los judíos que están esparcidos por todo el mundo durante la Gran Tribulación.
(Ap. 7:2-8) "Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar, diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios. Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel. De la tribu de Judá, doce mil sellados. De la tribu de Rubén, doce mil sellados. De la tribu de Gad, doce mil sellados. De la tribu de Aser, doce mil sellados. De la tribu de Neftalí, doce mil sellados. De la tribu de Manasés, doce mil sellados. De la tribu de Simeón, doce mil sellados. De la tribu de Leví, doce mil sellados. De la tribu de Isacar, doce mil sellados. De la tribu de Zabulón, doce mil sellados. De la tribu de José, doce mil sellados. De la tribu de Benjamín, doce mil sellados".
El Fruto de su labor evangelística se menciona en (Ap. 7: 9) “Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos”.
No existe ninguna duda que todos estos que se salvarán durante la Gran Tribulación son israelitas, porque el mismo contexto aclara que son judíos que estaban esparcidos en todas las naciones, de todas las tribus y hablando diferentes lenguas de los lugares que pertenecían. Por lo demás, el número de gentiles salvados se completó cuando vino Cristo y se llevó Su iglesia (1Ts.4: 17, Rm.11: 25-26).
Pero el siguiente ciclo de juicios se retrasará hasta que otro evento se lleve a cabo. Este es la comisión de los 144.000 judíos quienes muchos creen que serán los que evangelizarán el mundo durante la Semana Setenta de Daniel. Llevando el sello de Dios en sus frentes son los únicos en la Tierra que quedan así protegidos de los juicios venideros. En Ezequiel 9:4 leemos sobre un caso similar cuando antes de que la Ciudad de Jerusalén fuera destruida por los babilonios, unos ángeles la recorrieron buscando y sellando a los fieles para protegerlos de la destrucción. En este caso el Señor también retrasa el juicio venidero hasta que todos los fieles sean sellados. Todas las personas en la Tierra estarán en peligro, ya sea creyentes o no.

Después que Jacob adoptó a los hijos de José, Efraín y Manasés (Génesis 48:5), había catorce nombres entre los que se escogerían los nombres para las doce tribus de Israel. Pero la Biblia nunca enumera más de 12 tribus en cualquier momento, por eso es que algunas veces las listas son diferentes. Los levitas no recibieron tierra alguna y nunca salieron a la guerra, por eso son frecuentemente omitidos. José también fue omitido cuando Efraín y Manasés fueron incluidos puesto que cada uno de ellos recibió la mitad de su tribu como herencia. Pero el listado de Apocalipsis 7 es único porque Leví y José se encuentran incluidos mientras que Dan y Efraín fueron omitidos.
Muchos eruditos creen que Dan fue omitido porque fue por medio de la tribu de Dan que la idolatría se introdujo en la tierra después que murió Salomón (1 Reyes 12:28-30).

Jacob había profetizado en Génesis 49:17 que:
Será Dan serpiente junto al camino, víbora junto a la senda, que muerde los talones del caballo, y hace caer hacia atrás al jinete”
De esta manera se insinúa que Dan sería el responsable por la caída de Israel en la idolatría. Existe una tradición que Dan fue el que maquinó el secuestro y posterior venta de José a la esclavitud, y otra que el anticristo saldrá de la tribu de Dan, pero ninguna de las dos pueden ser confirmadas en la Biblia. Por estas u otras razones, nadie de la tribu de Dan recibirá el sello protector. Pero Dios es misericordioso, y al comienzo de la Era del Reino, cuando la tierra se vuelve a distribuir, Dan recibe la primera parte (Ezequiel 48:1).

A pesar de que Efraín no se menciona por su nombre, su pueblo está incluido ya que aquí conforman el grupo llamado José. Recuerde que la tribu de José fue dividida entre Efraín y Manasés sus dos hijos. Al incluir a José y a Manasés en esta lista, el pueblo de ambas mitades de la tribu de José es sellado sin mencionar el nombre de Efraín. 1 Reyes 12:28-30 también nos dice que un becerro de oro fue levantado en Bet-el, en tierra de Efraín (Hermano de Jose), y otro becerro en la tierra de Dan. El Señor aborrece la idolatría.
Los esfuerzos para espiritualizar este pasaje para que se entienda como un grupo simbólico de todos los creyentes, son un lamentable e inadecuado intento de los seguidores de la  Teología de la Sustitución o Reemplazo para privar a Israel de su papel en los tiempos finales dentro del plan redentor de Dios. Este pasaje es demasiado claro para justificar cualquier interpretación que no sea la literal.
Todas aquellas personas que dicen que esta lista no es exacta porque diez tribus desaparecieron en el año 721 a.C., cuando el Reino del Norte fue esparcido en el destierro, harían bien en leer 2 Crónicas 11:16:
“ Tras aquellos acudieron también de todas las tribus de Israel los que habían puesto su corazón en buscar al SEÑOR, el Dios de Israel; y vinieron a Jerusalén para ofrecer sacrificios a Jehová, el Dios de sus padres.”
El historiador Josefo reportó que esta migración produjo un aumento substancial en la población de Jerusalén. Dios siempre ha mantenido un remanente fiel de Su pueblo.

Ahora identificaremos al otro grupo, el que está en el Cielo.
La multitud vestida de ropas blancas
(Ap. 7:13-15) “Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos”.
Aquellos que se salvan durante la Gran Tribulación le servirán día y noche en su templo. La iglesia ya estará en el cielo, donde no existe día ni noche ni templo. Ap. 21:9 “Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero.” Vrs. 22-23 “Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero. La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera”.
Los gentiles nunca tuvieron acceso al templo (Nm.3:38 "y el extranjero que se acercare, morirá") ni lo tendrán durante el milenio cuando el Señor levante Su templo aquí en la tierra, Ez. 44: 6-7 “Así ha dicho Jehová el Señor: Basta ya de todas vuestras abominaciones, oh casa de Israel; de traer extranjeros, incircuncisos de corazón e incircuncisos de carne, para estar en mi santuario y para contaminar mi casa”. Porque el templo es el centro exclusivo del pacto de Dios con Su pueblo terrenal, Israel.
Los judíos consideraban abominable hasta relacionarse con los gentiles en su vida cotidiana, incluso el apóstol Pedro dice en casa de Cornelio (Hch. 10: 28) “Y les dijo: Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero”.
El templo al cual hace referencia Ap. 7-15 y donde estarán aquellos que se salvarán durante la Gran Tribulación, será el que levante el Señor Jesucristo durante Su reinado de mil años aquí en la tierra. Es el que se menciona en Ezequiel caps.40 al 44, y allí establece el Señor que: Ez. 43:7 “y me dijo: Hijo de hombre, este es el lugar de mi trono, el lugar donde posaré las plantas de mis pies, en el cual habitaré entre los hijos de Israel para siempre; y nunca más profanará la casa de Israel mi santo nombre”.
Los de entre todas las naciones que vendrán a adorar a Jerusalén después de la guerra del Armagedón, luego del juicio de las naciones (Mt. 25: 32), cuando el Señor haya establecido Su reino en la tierra y edificado el templo, a la luz del desenlace final de ese período de mil años de paz y prosperidad; queda de manifiesto que todos esos gentiles eran falsos adoradores, como también los hay hoy en día en las iglesias.

Zac. 14:16-17 “Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos. Y acontecerá que los de las familias de la tierra que no subieren a Jerusalén para adorar al Rey, Jehová de los ejércitos, no vendrá sobre ellos lluvia”. Irán a “adorar” buscando solamente algún bien material, como muchos en el día de hoy, para pedirle a Dios un favor, la solución de un problema familiar, sanidad, trabajo, etc.
Hay diferentes opiniones sobre quiénes conforman esta multitud. Por sus ropas blancas y su declaración en cuanto al Autor de su salvación, todos están de acuerdo de que son creyentes de la Tierra, pero de que pueblos; en realidad son judíos.
Pero los hechos de que 1) Juan, el discípulo más cercanamente asociado con la Iglesia, no los reconociera,
2) su arribo al cielo se presenta tres capítulos después del Rapto, y 3) su destino es el de servidores en el templo y no corregentes del universo, y significa que todos ellos son creyentes posteriores al Rapto y no son parte de la iglesia. Ellos han sido víctimas de la destrucción de la tierra durante los juicios de los sellos y han pagado el precio óptimo por su recién encontrada fe.
Ellos son llamados los mártires de la tribulación, o los santos de la tribulación, pero técnicamente, eso tampoco es exacto, porque la Gran Tribulación aún no ha comenzado. Todavía estamos en la primera mitad de la Semana Setenta. Recuerde, la Semana Setenta de Daniel es un período de siete años que empieza en Apocalipsis 6 y se llama La Tribulacion..
La Gran Tribulación es la segunda mitad de la Semana 70 y empieza en Apocalipsis 13.

¿Cómo es que sabemos eso? La palabra griega traducida “salidos de la” en la frase “estos son los que han salido de la gran tribulación”, es la misma palabra traducida “de” en Apocalipsis 3:10 en donde el Señor promete la liberación de la iglesia de los juicios de los tiempos finales.
Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.
Según la Concordancia Strong, esta es una preposición primaria que denota origen. Significa “de, o fuera de, el lugar, el tiempo o la causa” de un evento específico.
Así que, como la iglesia, estos santos han sido removidos del lugar, el tiempo y la causa de la Gran Tribulación. Ellos no llegaron a tiempo a la fe en Jesús para el momento del Rapto por eso es que no disfrutarán del destino y bendición que son únicos para la iglesia. Pero lo más seguro es que fueron persuadidos hacia la fe debido a la desaparición de la iglesia. Ellos serán martirizados al inicio de la Semana Setenta, por lo que podrán escapar de lo peor de los juicios de los tiempos finales. Más tarde, los vivos envidiarán a los muertos tanto así que desearán la muerte, pero la muerte los eludirá (Apocalipsis 9:6).
Estos santos tendrán una existencia privilegiada en la eternidad, siempre ante la presencia del Señor. Le servirán día y noche en Su Templo en la tierra y nunca jamás necesitarán de nada más. El Señor extenderá Su tabernáculo sobre ellos, lo que significa que Él será responsable por su bienestar. No sentirán hambre ni sed, y el Señor removerá todo pesar de sus mentes, enjugando toda lágrima de sus ojos.
Pero a pesar de que sirven al Señor en Su templo, nunca se les llama sacerdotes, como sí se le llama así a la Iglesia. Tampoco ninguno de ellos se sentará jamás en un trono a la par de su Amado, como ejemplos de las incomparables riquezas de la gracia de Dios expresadas en Su amor por la iglesia, Su obra de arte  (Efesios 2:6-10). Ellos nunca compartirán en Su herencia como tampoco serán contados entre el grupo más favorecido en toda la creación. Cuando fueron bruscamente presionados, ellos necesitaron de una señal final e incontrovertible de que había llegado el momento correcto para creer. Careciendo de la fe para aceptar lo que no podían ver, necesitaron de una evidencia. Esa evidencia les llegó en la forma del Rapto de la Iglesia, cuando todas las personas que creyeron solamente por fe desaparecieron ante sus propios ojos. Ya era muy tarde para ser incluidos en ese increíble evento, pero finalmente creyeron debido a ello. Como el Señor le dijo a Tomás:
“Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron “(Juan20:29).

Con el séptimo sello próximo a abrirse, los juicios de las siete trompetas son presentados. Este segundo ciclo de juicios completará la primera parte de la Semana Setenta de Daniel y preparará el escenario para la presentación del anticristo y la Gran Tribulación
Porque después del juicio de las naciones, serán gobernados con vara de hierro por el Señor (Ap.19:15) para controlar el pecado que continuará morando en ellos y no interfieran con la paz de Su reinado. También Satanás será atado durante ese período (Ap.20:2).
Pero inmediatamente que Satanás sea suelto nuevamente, reunirá a esos “adoradores” de entre todas las naciones y procurarán derrocar al Señor y Su gobierno de paz. Todas las naciones rodearán Jerusalén con sus ejércitos intentando dar un golpe de Estado al Señor. Pero esa insolencia e insensatez será duramente sancionada por la justicia divina.

Ap. 20:7-14 “Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar. Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió. Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos. 
Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda”.

Si Ud. es de los que está esperando pasar a la Gran Tribulación para entonces salvarse, con mucha solemnidad y con la autoridad de la Palabra de Dios que tengo en mis manos le garantizo con absoluta seguridad, que está cometiendo un error que lamentará toda una eternidad, porque no existe una segunda oportunidad. La puerta de la salvación se cerrará en cualquier momento, cuando Cristo venga a buscar Su iglesia y comiencen los justos juicios de Dios sobre este mundo que ha rechazado, o sido indiferente con la obra gloriosa llena de amor y misericordia que el Señor Jesucristo realizó en la cruz del Calvario.

Por lo tanto, no existe ninguna duda que aquellos que se salven durante la Gran Tribulación, serán solamente los de la nación de Israel. Y los predicadores que el Señor utilizará en todo el mundo para llamarlos al arrepentimiento, serán los 144.000 doce mil de cada una de las doce tribus de Israel.

Elaborado y recopilado por:
Francis Suarez

Fuentes:           1) Libro “Apocalipsis explicado”  de Jack Fleming
                        2) “Quienes son los 144,000 elegidos” de Jack Kelly
                        3) Articulos “los 144,000” de Qotquestion.Org
                        4) Articulo " Los Elegidos" de Francis Suarez   



lunes, 15 de enero de 2018

"¿ significado de tener temor de Dios?"

"¿ significado de tener temor de Dios?"

Para un no creyente, el temor de Dios es temer el juicio de Dios y la muerte eterna, la cual es la separación eterna de Dios (Lucas 12:5 “ Pero os enseñare a quien debéis temer, Temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno” ; Hebreos 10:31 “ Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo”). Para un creyente, el temor de Dios es algo muy diferente. El temor del creyente es el reverenciar a Dios. Hebreos 12:28-29 es una buena descripción de esto, “Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor. Esta reverencia y admiración es exactamente lo que significa el temor de Dios para los cristianos. Este es el factor que nos motiva a rendirnos al Creador del Universo.

Proverbios 1:7 declara, “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová...” Hasta que comprendamos quien es Dios, y desarrollemos un temor reverencial hacia Él, no podremos adquirir la verdadera sabiduría. La verdadera sabiduría sólo procede del entendimiento de quién es Dios – que Él es santo, justo y soberano. Deuteronomio 10:12,20,21 dice, “Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma.” – “A Jehová tu Dios temerás, a Él solo servirás, a Él seguirás, y por su nombre jurarás. Él es el objeto de tu alabanza, y Él es tu Dios, que ha hecho contigo estas cosas grandes y terribles que tus ojos han visto.” El temor de Dios es la base para nuestro andar en Sus caminos; servirle y sí, amarlo.

Muchas personas tienen la tendencia de minimizar el temor de Dios de los creyentes, interpretándolo como “respetarlo”. Mientras que el respeto indiscutiblemente está incluido en el concepto del temor de Dios, es mucho más que eso. El temor bíblico de Dios para un creyente, incluye el entender lo mucho que Dios aborrece el pecado y temer Su juicio sobre éste – aún en la vida de un creyente. Hebreos 12:5-11 describe la disciplina de Dios hacia el creyente. Aunque es hecha en amor (Hebreos 12:6),” Porque el Señor al que ama disciplina “ aún así es algo para temerse. Como hijos, el temor a la disciplina de nuestros padres se espera que prevenga las malas acciones. Lo mismo debe ser verdad en nuestra relación con Dios. Debemos temer Su disciplina y por lo tanto, buscar el vivir nuestras vidas de tal manera que lo agrademos.

Los creyentes no deben “tener miedo” de Dios. No tenemos razón para tenerle miedo. Tenemos Su promesa de que nada podrá separarnos de Su amor (Romanos 8:38-39). Tenemos Su promesa de que nunca nos dejará o desamparará (Hebreos 13:5).”Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que teneis ahora, porque el dijo: no te desamparare ni te dejare” El temer a Dios significa tener tal reverencia por Él, que éste tenga un gran impacto en la manera en que vivimos nuestras vidas. El temor de Dios es reverenciarlo, someternos a Su disciplina, y adorarlo con admiración.

Francis Suarez


domingo, 7 de enero de 2018

El Hombre cabeza de la mujer

¿Qué significa “el hombre es la cabeza de la mujer”?
"Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo."(1 Co 11:3).

En el estudio de las Sagradas Escrituras es también importante a veces tener conocimiento de las tradiciones y costumbres de un pueblo para entender mejor algunos elementos.

Cuando la Biblia fue escrita para la cultura Judía y Cristiana, en el Antiguo Testamento, existía un concepto llamado Autoridad Patrialcal”, el cual fue también establecido en el Nuevo Testamento. Esto significa que el hombre es quien representa a sus descendientes. Prueba de esto la encontramos en Hebreos 7:8-10: "Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, uno de quien se da testimonio de que vive. 9Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos; 10porque aún estaba en los lomos de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro." Note que se dice que Leví pago los diezmos mientras todavía se encontraba en los lomos de su padre Abraham. O sea, no había nacido todavía. ¿Cómo hizo esto Abraham? Por representación debido a que Abraham, su padre “distante” lo representaba a él.

De igual manera, vemos este concepto—el de la Autoridad Patrialcal—en la Caída. Eva fue la que primero pecó; pero el pecado entró en el mundo a través de Adán, no de Eva. Romanos 5:12 dice: "Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron." Esto es debido a que Adán representó a la humanidad y a la creación. Cuando Adán cayó, nosotros caímos. Por eso se dice que "Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados." (1 Co 15:22). Romanos 5:15 también dice: "Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo."

Muy bien. Esto nos lleva ahora a la mujer. Note una vez más que Génesis 2:24 dice: "Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne." Cuando una mujer y un hombre se casan, ellos se convierten en una sola carne; hay unidad entre ellos. Pero es el hombre quien es la cabeza de la familia, razón por la cual se dice que el hombre es la cabeza de la mujer.

Algunos pueden pensar que esto fue una noción cultural que simplemente se coló en la Biblia; pero Pablo lo presenta claramente al relacionar esta autoridad con relación al orden creado:

"Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón, 9y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón. 10Por lo cual la mujer debe tener señal de autoridad sobre su cabeza, por causa de los ángeles." (1 Co 11:8-10).

Debido a que Eva escuchó al diablo es que el tema del orden y jerarquía en la relación del matrimonio tuvo que haber sido planteado y explicado.

"A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreara de ti." (Gn 3:16).

Esta autoridad no se trata de tener la mano sobre la mujer ni tampoco significa que ella no tenga derechos o que sea una ciudadana de segunda clase. Al contrario, Dios le da al marido algunos mandamientos bastante serios:

(Ef 5:25-27).
"Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, 26para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra. 27a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga  ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha."

1Pedro 3:7
Y vosotros, maridos, igualmente, convivid de manera comprensiva con vuestras mujeres, como con un vaso más frágil, puesto que es mujer, dándole honor como a coheredera de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no sean estorbadas.

Efesios 5:28
Así también deben amar los maridos a sus mujeres, como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.

Efesios 5:33
En todo caso, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete a su marido.

Colosenses 3:19
Maridos, amad a vuestras mujeres y no seáis ásperos con ellas.

1 Tesalonicenses 4:4
que cada uno de vosotros sepa cómo poseer su propio vaso en santificación y honor,

1 Pedro 3:1
Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos, de modo que si algunos de ellos son desobedientes a la palabra, puedan ser ganados sin palabra alguna por la conducta de sus mujeres

Finalmente, el tema de la autoridad es un tema de orden, no acerca de quién es mejor o más importante. El marido es la cabeza de la mujer en la familia y tiene la responsabilidad de guiarla a una relación cercana con el Señor. Dios le exigirá al hombre el día que nuestras obras sean juzgadas.


Francis Suarez

"¿Cuál es el reino de Dios?"

"¿Cuál es el reino de Dios?"


En el estudio de las Sagradas Escrituras con frecuencia  se hace referencia al reino de Dios en los evangelios (por ejemplo, Marcos 1:15; 10:15; 15:43; Lucas 17:20) y en otros lugares en el nuevo testamento (por ejemplo, Hechos 28:31; Romanos 14:17; 1 Corintios 15:50). El reino de Dios es sinónimo con el reino de los cielos. El concepto del reino de Dios adquiere diferentes matices en su significado en diferentes pasajes de las escrituras.

En términos generales, el reino de Dios es el reinado de un Dios eterno y soberano sobre todo el universo. Varios pasajes de las escrituras demuestran que Dios es el monarca indiscutible de toda la creación: "El Señor ha establecido su trono en el cielo, y su reino gobierna sobre todo" (Salmo 103:19). Y como el rey Nabucodonosor declaró, "El reino de Dios es un reino eterno" (Daniel 4:3). Toda autoridad existente ha sido establecida por Dios (Romanos 13:1).
Los mansos heredarán la tierra, dijo Jesús (Mateo 5:5), aunque también dijo: “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos” (Verso 3). ¿Nos habla Jesús en estos dos versículos de dos clases de cristianos y dos esperanzas distintas para sus seguidores? ¿Es que para los pobres en espíritu es el reino de los cielos, mientras que para los mansos es la herencia de la tierra? ¿Existen acaso dos esperanzas distintas para dos tipos diferentes de cristianos: una que es pobre en espíritu y que de un carácter manso? No lo creo, pues todos los cristianos deben ser mansos, sin excepción alguna.

Ahora bien, el propio Jesús afirmó ser MANSO y humilde de corazón en Mateo 11:29: “ Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy MANSO y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas”. Nos preguntamos entonces: ¿heredará Jesús la tierra y no el reino de los cielos porque Él mismo se calificó de manso y no de pobre en espíritu? La respuesta es que Jesús (como sus seguidores) es el heredero del reino de Dios (o de los cielos) el cual se establecerá en la tierra renovada en su Parusía. Recuerden que el Señor dijo: “Venga tu reino…hágase tu voluntad en la tierra” (Mateo 6:10).

Más concretamente, el reino de Dios es un reinado espiritual en los corazones y en las vidas de aquellos que están dispuestos a someterse a la autoridad de Dios. Quienes desafían la autoridad de Dios y se niegan a someterse a él, no son parte del reino de Dios; en cambio, aquellos que reconocen el señorío de Cristo y se rinden alegremente al reinado de Dios en sus corazones, son parte del reino de Dios. En este sentido, el reino de Dios es espiritual; Jesús dijo que su reino no era de este mundo (Juan 18:36), y predicaba que era necesario el arrepentimiento para ser parte del reino de Dios (Mateo 4:17). En Juan 3:5-7 se evidencia que el reino de Dios puede ser equivalente a la salvación es evidente en Juan 3:5-7, donde Jesús dice que se debe nacer de nuevo para entrar en el reino de Dios. Ver también 1 Corintios 6:9.

Hay otro sentido en el que se usa el reino de Dios en las escrituras: el reinado literal de Cristo en la tierra durante el milenio. Daniel dijo que "el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido" (Daniel 2:44;
Daniel 7:13-14), y muchos otros profetas predijeron lo mismo (por ejemplo, Abdías 1:21; Habacuc 2:14; Miqueas 4:1-3; Zacarías 14:6-9) y a Isaias 65: 17-25 y 66: 22-23
Todas estas citas hablan del reinado físico de Cristo por mil años desde Jerusalen. Algunos teólogos se refieren al futuro, a la manifestación abierta del reino de Dios como "el reino de gloria", y en el presente, la manifestación oculta del reino de Dios como el "reino de la gracia". Pero ambas manifestaciones están conectadas; Cristo ha establecido su reinado espiritual en la iglesia en la tierra en el corazón de cada uno de sus creyentes o santos,, y un día él establecerá su reinado físico en Jerusalén, donde establecera un Reinado físico o literal por mil años (El Milenio)

El reino de Dios tiene varios aspectos. El señor es el soberano del universo, y por tanto en ese sentido su reino es universal (1 Timoteo 6:15). Al mismo tiempo, el reino de Dios implica arrepentimiento y el nuevo nacimiento, en la medida que Dios reina en los corazones de sus hijos en este mundo como una preparación para el próximo. La tarea iniciada en la tierra encontrará su consumación en el cielo, después del reinado de mil años (El Milenio) (ver Filipenses 1:6).

Agradecimientos a Got'Question.org
Amen

Francis Suarez

Como interpretar la Biblia a nuestros dias

Cómo podemos saber qué partes de la Biblia se aplican para nosotros en la actualidad?"

Muchos de los malos entendidos ocurren cuando catalogamos mandatos que debíamos estar siguiendo, como “específicos de una época,” aplicable únicamente para la audiencia original; o adoptamos mandatos específicos para una audiencia dete¿rminada como verdades eternas. ¿Cómo discernimos la diferencia? Lo primero que debemos considerar es que el canon de la Escritura fue cerrado al final del primer siglo d.C., lo que significa que la mayor parte, sino toda la Biblia, no fue originalmente escrita para nosotros. Los autores tuvieron en mente la audiencia de su época y probablemente no tenían idea de que sus palabras serían leídas por gente de todo el mundo siglos más tarde. Eso debe motivarnos a ser muy cuidadosos cuando interpretamos la Biblia para los cristianos de la actualidad. Parece ser que mucha de la predicación contemporánea está tan preocupada por la relevancia, que tratamos la Biblia como si fuera un lago del cual pescamos aplicaciones para los cristianos de hoy. Y esto se hace a expensas de la interpretación y exégesis correcta. 



Las tres principales reglas de la hermenéutica (el arte y ciencia de la interpretación bíblica) son; 1) el contexto; 2) el contexto; y 3) el contexto. Antes de que podamos decirles a los cristianos del siglo XXI cómo se aplica la Biblia a ellos, primero debemos llegar a la mejor comprensión posible de lo que la Biblia quiso comunicar a su audiencia original. Si extraemos una aplicación que resultaría extraña para la audiencia original, hay una gran posibilidad de que no hayamos interpretado el pasaje correctamente. Una vez que tengamos la confianza de que ya comprendimos lo que significaba el texto para sus oyentes originales, entonces necesitamos considerar las diferencias entre ellos y nosotros. ¿Cuáles son las diferencias en lenguaje, cultura, geografía, lugar y situación? Todos estos aspectos tienen que tomarse en consideración antes de hacer la aplicación. Una vez que entendamos la divergencia de nuestras culturas, podremos encontrar las similitudes entre la audiencia original y nosotros. Finalmente, podremos así encontrar la aplicación para nosotros en nuestro tiempo y situación. 

También es importante el hecho de que cada pasaje solo tiene una interpretación correcta. Puede tener una gama de aplicaciones, pero solo una interpretación. Esto significa que algunas aplicaciones son mejores que otras. La aplicación que esté más cercana a la interpretación correcta, es una mejor aplicación del texto. Por ejemplo, se han predicado muchos sermones basados en 1 Samuel 17 (la historia de David y Goliat) que implica “vencer los gigantes en tu vida.” Pero apenas tocan los detalles de la narrativa y van directo a la aplicación, lo que usualmente incluye alegorizar a Goliat con una dificultad, o situaciones intimidantes que debemos vencer por fe. También hay intentos de alegorizar las cinco piedras lisas que David recogió. Estos sermones usualmente concluyen exhortándonos a ser fieles como David. 

Si bien estas interpretaciones arman sermones atractivos, es dudoso que la audiencia original hubiera recibido ese mensaje de esta historia. Antes de que podamos aplicar la verdad de 1 Samuel 17, debemos saber cómo lo entendió la audiencia original, y eso significa determinar el propósito general de 1 Samuel como un libro. Sin entrar en una exégesis detallada, solo digamos que no se trata de desafiar a los gigantes en tu vida. Eso puede ser una ‘aplicación’ distante del pasaje, pero como ‘interpretación’ es ajena al texto. Dios es el héroe de la historia y David es Su instrumento elegido para traer la salvación a Su pueblo. La historia contrasta al rey del pueblo (Saúl) con el rey de Dios (David), y también prefigura lo que Cristo (el Hijo de David), haría al proveer nuestra salvación. 

Otro ejemplo común de interpretar sin considerar el contexto, es Juan 14:13-14. Al leer este verso fuera del contexto, parecería indicar que si le pedimos a Dios ‘cualquier cosa’ la recibiremos, en tanto usemos la fórmula “en el nombre de Cristo.” Aplicando las reglas de una hermenéutica apropiada a este pasaje, vemos que Jesús les está hablando a Sus discípulos en el aposento alto la noche que fue traicionado. La audiencia inmediata son los discípulos. Esta es esencialmente una promesa para los discípulos de Jesús, de que Dios proveería los recursos necesarios para que ellos llevaran a cabo sus ministerios. Es un pasaje de consuelo, porque Jesús pronto los dejaría. ¿Hay una aplicación para los cristianos del siglo XXI? ¡Desde luego! Si oro de acuerdo a la voluntad de Dios (en el nombre de Cristo), Dios nos dará lo que necesitamos para llevar a cabo Su voluntad en y a través de nosotros. Además, la respuesta que obtengamos, siempre glorificará a Dios. Lejos de darnos cualquier cosa que deseemos, este pasaje nos enseña a sujetarnos a la voluntad de Dios en oración, ya que Dios siempre proveerá lo que necesitemos para llevar a cabo Su voluntad. 

La interpretación bíblica apropiada es construir sobre los siguientes principios: 

1. El contexto. Para entender plenamente, comienza por lo pequeño y extiéndete hacia fuera: verso, pasaje, capítulo, libro, autor y testamento o pacto. 

2. Tratar de comprender cómo habría entendido el texto la audiencia original.

3. Considerar las diferencias entre tu cultura y la de la audiencia original.

4. Si un mandato moral del Antiguo Testamento es repetido en el Nuevo Testamento, considéralo una “verdad eterna.”

5. Recuerda que cada pasaje tiene una sola y correcta interpretación, pero puede tener muchas aplicaciones (algunas mejores que otras). 

6. Sé siempre humilde, y no olvides el papel del Espíritu Santo en la interpretación. Él ha prometido guiarnos a toda la verdad (Juan 16:13).

Como antes mencionamos, la interpretación bíblica es tanto un arte como una ciencia. Hay reglas y principios, y algunos de los pasajes más difíciles requieren más esfuerzo que otros. Debemos estar siempre abiertos a cambiar una interpretación si el Espíritu nos convence y la evidencia lo apoya.

Cortesia de Got Questions