domingo, 18 de abril de 2021

"¿ La salvación es por fe solamente, o por fe más obras?"



"¿ La salvación es por fe solamente, o por fe más obras?"

Aquí vamos a presentar una de las preguntas más importante en toda la teología cristiana, Esta pregunta es la razón de la Reforma – la división entre la iglesia protestante y la iglesia católica. Esta pregunta es una diferencia clave entre el cristianismo Bíblico y la mayoría de las sectas que profesan ser "cristianas". ¿Es la salvación por fe solamente, o por fe más las obras? ¿Soy salvo solamente creyendo en Jesús, o tengo que creer en Jesús y hacer ciertas cosas?

Este tema se ha hecho difícil a causa de algunos pasajes de la biblia difíciles de conciliar, El asunto de la fe sola o de la fe más obras,  Compare Romanos 3:28, 5:1 y Gálatas 3:24 con Santiago 2:24. Algunos ven una diferencia entre Pablo (la salvación es por fe solamente) y Santiago (la salvación es por fe más obras). Pablo dogmáticamente dice que la justificación es por fe solamente (Efesios 2:8-9), mientras que Santiago parece estar diciendo que la justificación es por fe más obras. El asunto aparentemente da a entender que los dos apóstoles se contradecían; pero en realidad no es así, dicho problema se resuelve al examinar correctamente lo que Santiago estaba hablando. Santiago está refutando la creencia de que una persona pueda tener fe sin producir ninguna buena obra (Santiago 2:17-18). Santiago enfatiza el punto de que la fe genuina en Cristo va a producir una vida cambiada y buenas obras (Santiago 2:20-26). Santiago no está diciendo que la justificación es por fe más obras, sino que más bien una persona verdaderamente justificada por fe, va a tener buenas obras en su vida. Si una persona afirma ser un creyente, pero no tiene buenas obras en su vida – entonces es probable que no tenga una fe genuina en Cristo (Santiago 2:14, 17, 20, 26). 

El Apóstol Pablo dice lo mismo en sus escritos. Los buenos frutos que los creyentes deberían tener en su vida, se mencionan en Gálatas 5:22-23. Inmediatamente después de decirnos que somos salvos por fe y no por obras (Efesios 2:8-9), Pablo nos informa que fuimos creados para hacer buenas obras (Efesios 2:10). Tanto Pablo como Santiago esperan una vida cambiada, "¡De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas!" (2ª Corintios 5:17). Repetimos Santiago y Pablo no discrepan en su enseñanza sobre la salvación. Ellos se acercan al mismo asunto desde diferentes perspectivas. Pablo simplemente enfatizó que la justificación es solamente por fe, mientras Santiago pone énfasis en el hecho de que la fe en Cristo produce buenas obras.

 

Amen


domingo, 11 de abril de 2021

"¿Qué es el crecimiento espiritual en el Cristiano

 

"¿Qué es el crecimiento espiritual

en el Cristiano ?"


A menudo llegamos a hablar de muchas maneras sobre el  crecimiento Espiritual, sobre todo aquel que debe experimentar todos aquellos nacidos de nuevo en la fe en Jesúscristo, pero muchos en realidad no llegan a entender o visualizar lo que implica.

El crecimiento espiritual es el proceso de volverse más y más como Jesuscristo. Cuando ponemos nuestra fe en Jesús, el Espíritu Santo comienza el proceso de hacernos más como Jesús, conformándonos a Su imagen. El crecimiento espiritual quizá está mejor descrito en 2 Pedro 1:3-8, donde se nos dice que mediante el poder de Dios “todas las cosas…nos han sido dadas” para vivir una vida de piedad, la cual es el objetivo del crecimiento espiritual. Nota que lo que necesitamos viene “mediante el conocimiento de Aquel”, lo cual es la clave para obtener lo que necesitamos. Nuestro conocimiento de Él viene de la Palabra de Dios, que nos ha sido dada para nuestra edificación y crecimiento.

 En Gálatas 5:19-23 encontramos dos listas. Los versículos 19-21 mencionan las “obras de la carne”. Estas son cosas con las cuales se identificaban nuestras vidas antes de confiar en Cristo para salvación. Las obras de la carne son las actividades que debemos confesar, arrepentirnos y con la ayuda de Dios, vencerlas. Mientras experimentamos el crecimiento espiritual, las “obras de la carne” serán cada vez menos y menos evidentes en nuestras vidas. La segunda lista es “el fruto del Espíritu” (Gálatas 5:22-23). Esto es lo que debería caracterizar nuestras vidas ahora que hemos experimentado la salvación en Jesucristo. El crecimiento espiritual se identifica por el evidente crecimiento del fruto del Espíritu en la vida del creyente.

 Cuando tiene lugar la transformación de la salvación, se inicia el crecimiento espiritual. El Espíritu Santo mora en nosotros (Juan 14:16-17). Somos nuevas criaturas en Cristo (2 Corintios 5:17). La antigua naturaleza es reemplazada con una nueva, la naturaleza semejante a la de Cristo (Romanos capítulos 6-7). El crecimiento espiritual es un proceso de toda la vida que ocurre mientras estudiamos y aplicamos la Palabra de Dios (2 Timoteo 3:16-17), y andamos en el Espíritu (Gálatas 5:16-26). Al buscar el crecimiento espiritual, podemos orar a Dios, pidiéndole sabiduría en las áreas que Él desea que crezcamos espiritualmente. Podemos pedirle que nos ayude a aumentar nuestra fe y conocimiento de Él. Dios desea nuestro crecimiento espiritual. Dios nos ha dado todo lo que necesitamos para experimentar este crecimiento espiritual. Con la ayuda del Espíritu Santo, podremos vencer más y más el pecado, avanzando con firmeza para llegar a parecernos cada vez más a nuestro Salvador, el Señor Jesucristo.

Amen.

sábado, 3 de abril de 2021

"¿Cuál es mi don espiritual?"

 

"¿Cuál es mi don espiritual?"


 No existe una fórmula mágica o examen espiritual que pueda decirnos exactamente cuáles son nuestros dones espirituales. El Espíritu Santo distribuye Sus dones de acuerdo a Su voluntad (1 Corintios 12:4-7). El problema común de los cristianos es la tentación de quedarse atrapados en aquellos dones en los que buscamos servir a Dios, solo en el área en la que sentimos que tenemos el don espiritual. Y no es así como funcionan los dones del Espíritu. Dios nos llama a servirle con obediencia en todo. Él nos equipará con cualquier don o dones que necesitemos para llevar a cabo las tareas a las que Él nos ha llamado.

La identificación de nuestros dones espirituales puede llevarse a cabo de varias maneras. Las pruebas o análisis para detectarlos, aunque no son totalmente confiables, sí pueden ayudarnos a entender dónde podrían estar nuestros dones. La confirmación por parte de otros, también nos puede dar luz sobre nuestros dones espirituales. Con frecuencia otras personas que ven nuestro servicio al Señor, pueden identificar el uso de nuestro don espiritual, que tal vez nosotros no hayamos identificado o reconocido.

En realidad hay tres listas bíblicas de los “dones del Espíritu,” también conocida como dones espirituales. Los tres pasajes principales que describen los dones espirituales son Romanos 12:6-8; 1 Corintios 12:4-11; y 1 Corintios 12:28. Los dones espirituales identificados en 1 Corintios 12:4-11 incluye la palabra de sabiduría, palabra de conocimiento, fe, sanidad, poderes milagrosos, profecía, discernimiento de espíritus, hablar en lenguas e interpretación de lenguas. La lista en 1 Corintios 12:28 incluye sanidades, ayudas, administraciones, y diversas clases de lenguas. Y en Romanos 12 son profecía, servicio, enseñanza, exhortación, dadivosidad, liderazgo y misericordia. Y a este es que nos referimos

Romanos 12:6-8 Dice “Pero teniendo dones que difieren, según la gracia que nos ha sido dada, {usémoslos:} si el de profecía, {úsese} en proporción a la fe; si el de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que da, con liberalidad; el que dirige, con diligencia; el que muestra misericordia, con alegría.”

Tambien en 1 Pedro 4:10-11 nos dice: Según cada uno ha recibido un don {especial}, úselo sirviéndoos los unos a los otros como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. El que habla, {que hable} conforme a las palabras de Dios; el que sirve, {que lo haga} por la fortaleza que Dios da, para que en todo Dios sea glorificado mediante Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el dominio por los siglos de los siglos. Amén.”

Dios llama a algunos a ser maestros y les da el don de la enseñanza, como lo dice Efesios 4:11 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio. Dios llama a otros a ser siervos y los bendice con el don de servicio. Sin embargo, el conocer específicamente nuestro don espiritual, no nos exenta de servir a Dios en áreas fuera de nuestros dones. ¿Es beneficioso saber cuál es o son los dones espirituales con que Dios nos ha dotado? Desde luego que lo es. ¿Está mal que nos enfoquemos demasiado en los dones espirituales, al punto de perder otras oportunidades de servir a Dios? ¡Sí!.

La oración también es importante. La persona que sabe exactamente cómo hemos sido dotados espiritualmente, es El Dador mismo – el Espíritu Santo. Podemos pedirle a Dios que nos muestre en qué área nos ha capacitado para darle un mejor uso a nuestros dones espirituales para Su gloria.

Si nos dedicamos a ser usados por Dios, Él nos equipará con los dones espirituales que necesitemos.

domingo, 28 de marzo de 2021

"¿Cómo saber si soy uno de los escogidos?

 

 

"¿Cómo puedo saber si soy uno de los escogidos?"


Aunque existen numerosas ideas de lo que exactamente significa la elección con respecto a la salvación, es indiscutible el hecho de que los creyentes son elegidos (Romanos 8:29-30; Efesios 1:4-5,11; 1 Tesalonicenses 1:4). En pocas palabras, la doctrina de la elección es que Dios elige, determina, escoge, predestina a aquellos que serán salvos. No está en el contexto de este artículo el determinar cómo funciona la elección. Más bien, la pregunta es: "¿Cómo puedo saber si soy uno de los escogidos?" ¡La respuesta es extremadamente sencilla: creer!

Dios nos llama a creer, a recibir a Jesucristo como Salvador, por gracia mediante la fe (Juan 3:16; Efesios 2:8-9). Si una persona verdaderamente confía únicamente en Jesús para la salvación y es obediente a su palabra, esa persona es una de las escogidas. Independientemente si la creencia asegura la elección, o si la elección produce el creer, ése es otro debate. Pero lo que es seguro es que el creer es la prueba de elección. Nadie puede recibir a Jesús como Salvador, a menos que Dios no lo atraiga (Juan 6:44). Dios llama o atrae a aquellos que Él ha predestinado o elegido (Romanos 8:29-30). La fe salvadora no es posible sin la elección divina, pero esto solo lo sabe Dios que en su inmenso poder sabe y conoce de antemano como serán las cosas antes de suceder. Por lo tanto, la fe salvadora es prueba de la elección.

El concepto de que una persona quiera ser salva pero no pueda porque no es escogida, es absolutamente ajeno a la Biblia. Nadie busca el plan de salvación de Dios por su propia voluntad (Romanos 3:10-18). Aquellos sin Cristo son ciegos a su necesidad de salvación (2 Corintios 4:4). Esto sólo cambia cuando Dios comienza a atraer una persona a Sí mismo. Es Dios quien abre los ojos e ilumina el entendimiento a la necesidad de Jesucristo como Salvador. Una persona no puede arrepentirse (cambiar la mentalidad acerca del pecado y de la necesidad de la salvación), a menos que Dios le conceda el arrepentimiento (Hechos 11:18). Por lo tanto, si usted entiende el plan de salvación de Dios, reconozca que lo necesita y siéntase impulsado a recibir a Jesucristo como su Salvador, luego crea y será salvo.

Si usted ha recibido a Jesucristo como su Salvador, confiando solo en Él para salvación, creyendo que Su sacrificio es el pago completo por sus pecados, felicitaciones, usted es uno de los escogidos, eso si recuerde que debe mantenerse fiel hasta el final para recibir la corona de vida, solo los vencedores entraran al reino de los cielos. Jesus dijo en Apocalipsis 2:10 "  Se fiel hasta la muerte, y yo te dare la corona de vida "  


domingo, 21 de marzo de 2021

¿ Es Jesús nuestro Sumo Sacerdote, ¿Qué significa ?"

 

"¿ Es Jesús nuestro Sumo Sacerdote, ¿Qué significa ?"


Jesús es nuestro Gran Sumo Sacerdote, recordemos que después de resucitar , pasa (40) días con los discípulos, el asendio a los cielos y su padre lo sentó a la diestra de su trono (Hebreos: 8:1), desde ese momento empezó a fungir como Sumo Sacerdote y abogado nuestro ante el Padre, y  a la vez supervisaba el crecimiento de su Iglesia.

Sumo Sacerdote es solo uno de los muchos títulos aplicados a Jesús, tales como; Mesías, Salvador, Hijo de Dios, Hijo del Hombre, etc. Cada uno se enfoca en un aspecto particular de lo que El es y lo que eso significa para nosotros. En el libro de Hebreos, Jesús es llamado un Sumo Sacerdote (Hebreos 2:17; 4:14). La palabra “sacerdote” conlleva un par de significados primarios. Primero, significa uno que es mediador en los servicios religiosos. Segundo, significa uno que es santo o apartado para llevar a cabo esos servicios.

El primer lugar donde encontramos la palabra usada en la Biblia es en Génesis 14. Abraham, el amigo de Dios, entró en batalla para rescatar a su sobrino Lot, quien había sido capturado por el ejército de Elam. A su regreso, Abraham fue recibido por Melquisedec rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo. Este hombre, cuyo nombre significa “rey de justicia,” bendijo a Abraham y al Dios Altísimo quien le dio la victoria a Abraham. En respuesta a esta bendición, Abraham le dio el diezmo (10 por ciento) de todos el botín de guerra a Melquisedec. Por este acto, Abraham reconoció la alta posición de Melquisedec como el sacerdote de Dios.

Años más tarde, Levi, el nieto de Abraham, fue elegido por Dios para ser el padre de la tribu sacerdotal. Cuando la Ley fue dada en el Monte Sinaí, los levitas fueron identificados como los sirvientes del Tabernáculo, con la familia de Aarón como los sacerdotes. Los sacerdotes eran responsables por hacer intercesión ante Dios por el pueblo, mediante la ofrenda de los muchos sacrificios que requería la ley. Entre los sacerdotes, uno era elegido como el Sumo Sacerdote, quien entraba en el Lugar Santísimo una vez al año en el Día de la Expiación, para colocar la sangre del sacrificio sobre el Arca del Pacto (Hebreos 9:7). Por estos sacrificios diarios y anuales, los pecados del pueblo eran temporalmente cubiertos hasta que viniera el Mesías para quitar sus pecados.

Cuando Jesús es llamado nuestro Sumo Sacerdote, es con referencia a estos dos sacerdocios previos. Como Melquisedec, Él es ordenado como un sacerdote aparte de la Ley dada en el Monte Sinaí (Hebreos 5:6). Como los sacerdotes levíticos, Jesús ofreció un sacrificio para satisfacer la Ley de Dios, cuando Él se ofreció a Sí mismo por nuestros pecados (Hebreos 7:26-27). A diferencia de los sacerdotes levíticos, quienes tenían que ofrecer continuos sacrificios, Jesús solo tuvo que ofrecer Su sacrificio una sola vez, ganando la redención eterna para todos los que vinieran a Dios a través de Él (Hebreos 9:12).

Otro punto importante acerca del sacerdocio de Jesús: –cada sacerdote es designado de entre los hombres. Jesús, aunque es Dios desde la eternidad, se hizo hombre a fin de sufrir la muerte y servir como nuestro Sumo Sacerdote (Hebreos 2:9). Como hombre, Él estuvo sujeto a todas las debilidades y tentaciones que tenemos nosotros, para que pudiera identificarse personalmente con nosotros en nuestras luchas (Hebreos 4:15). Jesús es mas grande que cualquier otro sacerdote, por lo que es llamado nuestro “Gran Sumo Sacerdote” en Hebreos 4:14, y eso nos da la confianza para acercarnos “al trono de gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.” (Hebreos 4:16).


domingo, 14 de marzo de 2021

La preexistencia de Cristo

 

La preexistencia de Cristo - Juan 8:48-59

Introducción

Los judíos habían llegado a tal punto de endurecimiento espiritual que ya no eran capaces ni de escuchar la palabra de Jesús (Jn 8:43,47). Esto era especialmente grave, porque como ahora les iba a decir, es el que guarda su palabra quien no verá muerte (Jn 8:51). Esta fue una de las más grandes promesas que Jesús hizo y que tendremos ocasión de considerar en este estudio.

(Jn 8:48-59) "Respondieron entonces los judíos, y le dijeron: ¿No decimos bien nosotros, que tú eres samaritano, y que tienes demonio? Respondió Jesús: Yo no tengo demonio, antes honro a mi Padre; y vosotros me deshonráis. Pero yo no busco mi gloria; hay quien la busca, y juzga. De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte. Entonces los judíos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio. Abraham murió, y los profetas; y tú dices: El que guarda mi palabra, nunca sufrirá muerte. ¿Eres tú acaso mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? ¡Y los profetas murieron! ¿Quién te haces a ti mismo? Respondió Jesús: Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es; mi Padre es el que me glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios. Pero vosotros no le conocéis; mas yo le conozco, y si dijere que no le conozco, sería mentiroso como vosotros; pero le conozco, y guardo su palabra. Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó. Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy. Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue."

"¿No decimos bien nosotros, que tú eres samaritano y que tienes demonio?"

En el pasaje anterior Jesús había dicho a aquellos judíos que en sentido espiritual no eran hijos de Abraham ni de Dios, sino que su verdadero padre era el diablo. Esto les había herido profundamente y reaccionaron montando en cólera contra el Señor. No podían permitir que él no reconociera los especiales privilegios espirituales que ellos creían tener por ser descendientes de Abraham. Pero los argumentos empleados por el Señor eran incontrovertibles y sus oponentes habían quedado reducidos al silencio.

"Respondió Jesús: Yo no tengo demonio, antes honro a mi Padre"

Es curioso que el Señor no se defendió de la acusación de ser samaritano. En realidad, esto no era necesario, porque ellos mismos sabían que era mentira y algunas cosas es mejor ignorarlas. Pero quizá fue también porque los samaritanos le habían acogido y muchos habían creído en él (Jn 4:40-41).

En cualquier caso, con una incomprensible paciencia y misericordia, el Señor sí que negó el hecho de que estuviera endemoniado. Su argumento fue que si él estuviera gobernado por un espíritu inmundo, entonces no honraría a su Padre, porque los demonios son incapaces de honrar a Dios. Y Cristo honró al Padre como ningún ser humano ha podido hacerlo nunca. Eran ellos quienes le deshonraban al insultar a su Hijo: "El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió" (Jn 5:23).

"Yo no busco mi gloria; hay quien la busca, y juzga"

Cristo era el verdadero mensajero del cielo y por lo tanto no buscaba su propia gloria, sino la de Aquel que le había enviado, y por eso, mientras duró su ministerio terrenal, veló su gloria divina por la encarnación. Sólo en una ocasión él se transfiguró delante de tres de sus discípulos y ellos pudieron ver algo de esta gloria (2 P 1:16-18), pero esto fue algo excepcional, sin que a lo largo de todo su ministerio se percibiera en él la más pequeña sombra de ambición personal. Su pasión suprema era la de glorificar a su Padre celestial. Incluso, cuando más tarde pidió ser glorificado, era con la finalidad de que el Padre recibiera gloria: "Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti" (Jn 17:1). Y cuando pasaba por los momentos de mayor sufrimiento, su pensamiento seguía siendo el mismo: "Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora. Padre, glorifica tu nombre" (Jn 12:27-28).

"Hay quien la busca y juzga"

Cuando nuestra preocupación sea la gloria de Dios y no la nuestra, tampoco nos importarán demasiado los insultos y menosprecios de los hombres hacia nosotros. Al fin y al cabo, si sufrimos injustamente por la causa del reino de Dios, será Él mismo quien nos vindicará. Esto es lo que dijo el Señor Jesús a aquellos judíos que le menospreciaban. Sería su Padre quien se encargaría de buscar su gloria y juzgar a aquellos que le insultaban. Porque, por supuesto, era muy grave despreciar de ese modo al Hijo de Dios.

"Abraham murió y los profetas; y tu dices: El que guarda mi palabra nunca sufrirá muerte"

Los judíos interpretaron la expresión "nunca verá muerte" como refiriéndose a la muerte física. Pero el Señor no estaba diciendo que sus discípulos no morirían jamás. El se refería a la segunda muerte, la condenación eterna en el infierno junto al diablo y sus ángeles.

(Ap 2:11) "... El que venciere no sufrirá daño de la segunda muerte."

De hecho, el verdadero creyente ya ha pasado de muerte a vida:

 (Jn 5:24) "De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida."

"Respondió Jesús: Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es"

Ya lo decía el proverbio: "Buscar la propia gloria no es gloria" (Pr 25:27). Y el Señor había renunciado a cualquier enaltecimiento propio o deseo de honor por parte de los hombres. Todo su interés se centraba en dar la gloria a su Padre celestial sin preocuparse por él mismo. ¡Qué ejemplo nos ha dejado para que sigamos sus pisadas! Desgraciadamente muchas veces estamos más pendientes de que los demás nos admiren a nosotros mismos que en redirigir las miradas hacia Dios para que admiren su gloria divina. Si estuviéramos más interesados en buscar la gloria de Dios no nos harían tanto daño el aplauso y la admiración humanas.

 (Ap 5:12-13) Dice :"El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos."

Pero habiendo dicho esto, es importante que digamos también que Jesús era totalmente digno de recibir la gloria y la adoración de parte de los hombres al igual que su Padre celestial:

Amen

domingo, 7 de marzo de 2021

"¿Qué es la Segunda Venida de Jesucristo?"

 

"¿Qué es la Segunda Venida de Jesucristo?"

 


La segunda venida de Jesucristo es la esperanza de los creyentes de que Dios está en control de todas las cosas, y que es fiel a las promesas y profecías de Su Palabra. En Su primera venida, Jesucristo vino a la tierra como un bebé nacido en un pesebre de Belén, tal como fue profetizado. Jesús cumplió muchas de las profecías del Mesías durante Su nacimiento, vida, ministerio, muerte, y resurrección. Sin embargo, hay algunas profecías respecto al Mesías, que Jesús aún no ha cumplido. La segunda venida de Jesucristo será el retorno de Cristo para cumplir las profecías restantes. En Su primera venida, Jesús fue el siervo sufriente. En Su segunda venida, Jesús será el Rey conquistador. En su primera venida, Jesús llegó bajo las más humildes circunstancias. En Su Segunda Venida, Jesús vendrá con los ejércitos celestiales a Su lado.

Los profetas del Antiguo Testamento no hicieron esta distinción clara entre los dos advenimientos. Esto puede verse en Escrituras tales como Isaías 7:14; 9:6-7; y Zacarías 14:4. Como resultado de las profecías que parecen hablar de dos individuos, muchos estudiosos judíos creyeron que habría ambas, un Mesías sufriente y un Mesías conquistador. Fallaron en entender que el mismo Mesías cumpliría los dos papeles. Jesús cumplió el papel del siervo sufriente (Isaías capítulo 53) en Su primera venida. Jesús cumplirá el papel del Rey y libertador de Israel en Su segunda venida. Zacarías 12:10 y Apocalipsis 1:7 describen la segunda venida, mirando hacia atrás a Jesús siendo traspasado. Israel, y el mundo entero, lamentarán por no haber aceptado al Mesías la primera vez que Él vino.

Después de que Jesús ascendió al cielo, los ángeles declararon a los apóstoles, “Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo” (Hechos 1:11). Zacarías 14:4 identifica el Monte de los Olivos como el lugar de la segunda venida. Mateo 24:30 declara, “Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria”. Tito 2:13 describe la segunda venida como una “manifestación gloriosa”.

La segunda venida es relatada con grandes detalles en Apocalipsis 19:11-16, “Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en Su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino Él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y Su nombre es; EL VERBO DE DIOS. Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. De Su boca sale una espada aguda para herir con ella a las naciones, y Él las regirá con vara de hierro; y Él pisa el lagar del vino del furor de la ira del Dios Todopoderoso. Y en su vestidura y en Su muslo tiene escrito este nombre; REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES”.

Comentario del autor de esta página.

En esta ocasión he querido traer el tema de la 2da venida de Cristo, tema que cada vez abordan menos las iglesias y sin embargo debiéramos hablar más y más sobre él, pues el tiempo se acerca y debemos estar preparados.

Hoy les traje un artículo con punto y coma de ( GotQuestions.org ) Link cristiano dedicado a difundir la palabra de Dios por el mundo, y uno de los más serios y certeros en las interpretaciones bíblicas (exégesis).