domingo, 13 de junio de 2021

¿ Qué dicen las Sagradas Escrituras sobre los tatuajes?


 ¿ Qué dicen las Sagradas

Escrituras sobre los tatuajes?

Hoy quiero invitarte a reflexionar un poco sobre este tema de los tatuajes. Ante todo, ten en cuenta que, generalmente, cuando se tratan temas como la religión o la creencia de las personas, hay quienes encuentran ofensivas ciertas cosas. El respeto es siempre lo más importante.

La Biblia menciona primero los tatuajes en Levítico 19:28, donde dice: “No deben ponerse marcas de tatuaje”. Dios les dio este mandato a los israelitas porque no quería que fueran como los pueblos vecinos que se grababan en la piel los nombres o símbolos de sus dioses (Deuteronomio 14:2). Aunque los cristianos no están bajo la Ley que Dios les dio a los israelitas, sino andan ya bajo la Ley de Cristo en su nueva criatura, la Iglesia; el principio es el mismo.

Los tatuajes son satánicos. Es lo que perfectamente se podría deducir de acuerdo a lo que se señala en la Biblia, osea, yendo directamente a las escrituras. En ella se describe y se transmite la palabra del propio Dios y resulta interesante saber que allí se condenan los tatuajes de forma muy clara. De modo que hacerse un tatuaje va en contra de la palabra de Dios y ¿qué es lo que está en contra de Dios? Lo satánico.

¿Está bien que un cristiano se haga tatuajes?

Analicemos algunos textos bíblicos que pueden servirnos de guía.

“Que las mujeres se adornen [ con modestia y buen juicio.” (1 Timoteo 2:9.) Este principio también es válido para los hombres. El cristiano no debe atraer indebidamente la atención ni incomodar a los demás por su apariencia.

Hay personas que se tatúan para reafirmar su identidad o sentirse libres, dueños de su propio cuerpo. Sin embargo, la Biblia insta a los cristianos: “Presenten sus cuerpos como sacrificio vivo, santo, acepto a Dios, un servicio sagrado con su facultad de raciocinio” (Romanos 12:1). La “facultad de raciocinio”, o la capacidad de razonar, puede ayudar a quien se quiera hacer un tatuaje a analizar sus motivos. Por ejemplo, tal vez desee seguir una moda o demostrar que pertenece a cierto grupo. Pero en ese caso conviene preguntarse: “¿Qué haré si el tatuaje pasara de moda o si me arrepintiera?”. Si uno analiza sus motivos, podrá tomar una buena decisión (Proverbios 4:7).

“Los planes del diligente propenden de seguro a ventaja, pero todo el que es apresurado se encamina de seguro a la carencia.” (Proverbios 21:5.) A menudo, la decisión de hacerse un tatuaje se toma por impulso. Pero quien tome esa decisión tal vez tenga que cargar por mucho tiempo con las consecuencias. Sus relaciones interpersonales o su empleo podrían verse afectados. Además, quitarse un tatuaje es caro y doloroso. Se ha comprobado que muchas personas se arrepienten de tenerlos. Y ese hecho lo comprueba el floreciente negocio de eliminar tatuajes.

Muchas veces hemos escuchado esto, aunque en realidad es algo que a muchos de los que llevan tatuajes poco les interesa. Simplemente lo toman como un prejuicio, pero lo cierto es si ahondamos un poco más en la cuestión, ello de hecho nos muestra la verdadera realidad.  “Y no haréis rasguños en vuestro cuerpo por los muertos, ni imprimireis en vosotros señal alguna. Yo Señor.” (Lev. 19:28)

Es más que claro lo que aquí se está señalando. El Señor no quiere rasguños en el cuerpo ni ningún tipo de señal en él. Algunas traducciones incluso utilizan otros términos aún más determinantes, como “cortadas” o “perforaciones” en lugar de “rasguños” o bien “símbolos”. Incluso, las más modernas directamente dicen “tatuajes” en lugar de “señal”.

 Conclusión:

hacerse un tatuaje esta desaprobado por Dios

La Biblia es el conjunto de libros canónicos mediante el cual se transmiten los pensamientos de Dios según los creyentes del judaísmo y el cristianismo, pero algunos de ellos llevan tatuajes y al ser confrontados ante esta escritura suelen señalar que se trata sólo del Antiguo Testamento, pero es que también en el N.T. hay evidencias de que Dios no aprueba eso:

1 Corintios 6:19 – Dice: ¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?  En fin, la Biblia condena los tatuajes y hacerse un tatuaje es un pecado.  2 Corintios 6:16 ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo:

Habitaré y andaré entre ellos, Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo.

Considerando que aproximadamente el 35% del mundo cree en el cristianismo, aun asi muchos se han tatuado sin saber lo que se describe en la Biblia

domingo, 6 de junio de 2021

"Ejemplo os he dado"

 

 

"Ejemplo os he dado"


"Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. (Jn 13:15)  "

Como ya hemos visto, servir a los demás no es fácil, entonces, ¿de dónde sacar las fuerzas para perseverar en este servicio santo?

Sin lugar a dudas, nuestra mayor fuente de inspiración será siempre el Señor Jesucristo. Mirando su ejemplo desaparecen inmediatamente muchas de las objeciones que nosotros planteamos para servir.

Jesús enseña sobre la humildad y el servicio (Juan 13:12-17)

(Jn 13:12-17) "Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió. Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis."

Jesus dice : "¿Sabéis lo que os he hecho?"

(Jn 13:12) "Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho?"

 Esta costumbre del Señor de hacer preguntas constituye un eficaz método de enseñanza. Nos obliga a todos a preguntarnos acerca de las cosas que creemos y practicamos. Esta es una cuestión muy importante, porque fácilmente llegamos a hacer las cosas porque siempre las hemos visto hacer así, pero sin entender cuál es la verdadera razón por la que las hacemos. Incluso podría ser que hiciéramos cosas que ni siquiera agradan a Dios. Una fe ciega e ignorante nunca ha sido el propósito de Dios, por eso siempre es saludable hacernos preguntas acerca de lo que vemos y escuchamos.

El mandamiento del Señor: "lavaros los pies los unos a los otros"

(Jn 13:13-14) "Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy, pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros."

¿Quién establece este mandamiento?

Los apóstoles le llamaban "Maestro y Señor", pero él cambia el orden de los títulos, colocando en primer lugar el hecho de que él es "Señor". Es decir, primero estaba su derecho a darles órdenes, y sólo después podría ser considerado como "Maestro". Esto es lógico, puesto que si no aceptamos su autoridad en nuestras vidas, de nada servirá que nos enseñe. Esa fue la razón por la que el Señor se quejó en una ocasión: "¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?" (Lc 6:46).

Una vez que tenemos la actitud correcta hacia Cristo y sus mandamientos, entonces él puede comenzar a enseñarnos. Y aquí encontramos una lección realmente importante: "Si yo he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros".

¿Cuál debería ser la razón por la que debemos hacer esto por nuestros hermanos? Pues en primer lugar porque Cristo es el Señor y nos lo manda. Luego, más tarde en esa misma noche, les explicará también que debe ser el amor los unos a los otros lo que les debe mover a hacerlo (Jn 13:34-35).

¿Cómo llevar a cabo este mandamiento?

Servir con humildad a nuestro prójimo nunca resulta una tarea fácil, por eso, para estar capacitados para poderla llevar a cabo será imprescindible que previamente hayamos experimentado en nosotros cómo el Señor ha lavado nuestros propios pies y nos ha servido. Sólo cuando somos conscientes de que hemos sido hechos objetos de la gracia y misericordia de Dios, estaremos capacitados para acercarnos a nuestro prójimo con una actitud humilde y podremos servirle adecuadamente.

Esto nos recuerda que lavar los pies era un servicio humilde propio de un criado o un esclavo, por eso, cuando Juan el Bautista quiso resaltar la superioridad de Cristo sobre él, dijo: "Viene tras mí el que es más poderoso que yo, a quien no soy digno de desatar encorvado la correa de su calzado" (Mr 1:7). Juan no se sentía digno ni de desatar encorvado las sandalias de Cristo para lavarle los pies. Y una actitud similar de humildad y servicio la encontramos en Abigail: "Ella se levantó e inclinó su rostro a tierra, diciendo: He aquí tu sierva, que será una sierva para lavar los pies de los siervos de mi señor" (1 S 25:41). Todo esto nos recuerda que al servir a nuestros hermanos debemos estimarlos como superiores a nosotros mismos y actuar con humildad frente a ellos (Fil 2:3).

 ¿Por qué no nos lavamos los pies los unos a los otros con más frecuencia?

Es triste tener que reconocer que no cumplimos este mandamiento del Señor con la frecuencia que deberíamos. Esto no se debe a que ignoremos las imperfecciones o pecados que afean el carácter de nuestros hermanos, sino que es porque en muchas ocasiones preferimos criticarlos y divulgar sus faltas antes que ayudarles a corregirlas. Por supuesto, detrás de esa actitud hay una evidente falta de amor por el hermano. Como dice el proverbio: "El odio despierta rencillas; pero el amor cubrirá todas las faltas" (Pr 10:12) (1 P 4:8).

La santidad implica servicio

Al comenzar a estudiar esta sección dijimos que uno de los temas más importantes que el Señor iba a tratar en ella tenía que ver con la santidad. Y aquí encontramos un aspecto fundamental: la santidad implica servicio. No se trata simplemente de una doctrina teológica para ser estudiada intelectualmente, tiene que implicar también una actitud de la voluntad y del corazón hacia las otras personas, buscando oportunidades para servirles. No es posible la santidad en solitario.

"El siervo no es mayor que su señor"

(Jn 13:16) "De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su Señor, ni el enviado es mayor que el que le envió."

Una vez más el Señor utiliza la fórmula con la que ya había introducido muchas de sus declaraciones: "De cierto, de cierto os digo". Y es que lo que estaba diciendo se revestía de la misma importancia que otras muchas cosas que ya les había enseñado.

La bienaventuranza del servicio

(Jn 13:17) "Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis."

Finalmente el Señor les dice que sólo en este tipo de servicio encontrarían la verdadera felicidad: "Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis".

domingo, 30 de mayo de 2021

"¿ Por qué nos creó Dios?"

 

"¿ Por qué nos creó Dios?"


Como dice la Escritura habiendo sido hechos a la imagen y semejanza de Dios (Génesis 1:27), los seres humanos tienen la habilidad de conocer a Dios – y, por tanto, amarlo, adorarlo, servirle, y tener comunión con Él. Dios no creó a los seres humanos porque necesitara de ellos. Como Dios, Él no necesita de nada. En toda la eternidad pasada, Él no sintió soledad, así que no estaba buscando un “amigo”. Él nos ama, pero esto no es lo mismo a necesitarnos. Si nunca hubiéramos existido, Dios seguiría siendo Dios – El Inmutable (Malaquías 3:6). El YO SOY EL QUE SOY (Éxodo 3:14) jamás estuvo insatisfecho con Su propia existencia eterna. Cuando Él hizo el universo, Él hizo lo que le agradó, y puesto que Dios es perfecto, Su acción fue perfecta. “Era bueno en gran manera” (Génesis 1:31).

Tomemos un momento para reflexionar “¿Por qué nos creó Dios?” es: “Para Su deleite”. Apocalipsis 4:11 dice, “…porque Tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas”. Colosenses 1:16 reitera el punto: “….todo fue creado por medio de Él y para Él”. El haber sido creado para el deleite de Dios, no significa que la humanidad fuera hecha para entretener a Dios o para proporcionarle un pasatiempo. Dios es un Ser creativo, y le place crear. Dios es un Ser personal, y le agrada tener a otros seres con quienes pueda mantener una genuina relación.

Tampoco Dios creó “semejantes” o seres iguales a Él. Lógicamente, Él no podría hacerlo. Si Dios fuera a crear a otro ser con igual poder, inteligencia, y perfección, entonces Él dejaría de ser el Único Dios Verdadero, por la simple razón de que habría dos dioses – y eso sería un imposible. “Jehová es Dios, y no hay otro fuera de Él” (Deuteronomio 4:35).

Reconociendo la completa soberanía y santidad de Dios, nos asombramos de que Él hubiera tomado al hombre y “lo coronara con gloria y honor” (Salmo 8:5), y que Él se dignara a llamarnos “amigos” (Juan 15:14-15). ¿Por qué nos creó Dios? Dios nos creó para Su deleite, y para que nosotros, como Su creación, tuviéramos el placer de conocerlo.  Por otro lado la cita de Juan 4:23-24 nos dice que Dios  busca adoradores en espíritu y verdad”., y es que Dios va a reemplazar las criaturas celestiales que se le rebelaron contra el, con otra criatura creada por el , nos referimos a nosotros el hombre el cual al igual que los angeles tendría libre albedrio para elegirle y adorarle, pero con la diferencia de que hibamos a crecer y madurar para llegar a eso.

"¿Una tercera parte de los ángeles cayeron con Lucero?"

Algún tiempo después de su creación, y seguramente después del sexto día cuando se declaró que todo era "muy bueno" (Génesis 1:31), Satanás se rebeló y fue expulsado del cielo. "¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones" (Isaías 14:12). Jesús dijo, "Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo" (Lucas 10:18), y en el libro del Apocalipsis se ve a Satanás como "una estrella que cayó del cielo a la tierra" (Apocalipsis 9:1).

También se nos dice que una tercera parte de una "innumerable compañía de ángeles" (Hebreos 12:22) eligió rebelarse con Satanás. Juan vio este gran prodigio en el cielo, "…un gran dragón escarlata…Su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra…Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él" (Apocalipsis 12:3-9).

Puesto que Satanás es mencionado como una estrella que cayó o que fue arrojado a la tierra, y Apocalipsis 12:4 dice que una tercera parte de las estrellas fueron arrojadas con él, entonces la conclusión es que las estrellas en Apocalipsis 12 se refieren a los ángeles caídos, que son una tercera parte completa de las huestes celestiales. las cuales Dios reemplazara con nosotros. AMEN

domingo, 23 de mayo de 2021

¿Cómo experimentar una libertad en Cristo?"

 

¿Cómo experimentar una

 libertad en Cristo?"


Es importante mencionar que aunque parezca una contradicción, la única verdadera libertad en Cristo viene a aquellos que son sus esclavos. La esclavitud ha llegado a significar degradación, miseria y desigualdad. Pero el paradigma bíblico es la verdadera libertad del esclavo de Cristo que experimenta el gozo y la paz, los derivados de la única y verdadera libertad que alguna vez podamos llegar a conocer en esta vida. Hay 124 casos en el nuevo testamento de la palabra doulos, que significa "alguien que pertenece a otro" o "esclavo con ningún derecho de propiedad". Desafortunadamente, la mayoría de las versiones modernas de la biblia, así como la Reina Valera, generalmente traducen la palabra doulos como "siervo" o "esclavo". Pero un siervo es uno que trabaja por un salario, y que, en virtud de su trabajo, su amo le debe algo. El cristiano, por el contrario, no tiene nada que ofrecerle al señor en pago por su perdón, y le pertenece totalmente al amo que lo compró con su sangre derramada en la cruz. Los cristianos son comprados por esa sangre y son posesión de su señor y salvador. No somos contratados por él; le pertenecemos a él (Romanos 8:9). Así que "esclavo" es realmente la única traducción correcta de la palabra doulos.

Lejos de ser oprimidos, el esclavo de Cristo es verdaderamente libre. Hemos sido liberados del pecado por el hijo de Dios quien dijo, "Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres" (Juan 8:36). Ahora, el cristiano puede decir con verdad, junto con Pablo, "Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte" (Romanos 8:2). Ahora sabemos la verdad y esa verdad nos hace libres (Juan 8:32). Paradójicamente, a través de nuestra servidumbre a Cristo, también nos hemos convertido en hijos y herederos del Dios altísimo (Gálatas 4:1-7). Como herederos, somos partícipes de esa herencia, la cual es la vida eterna que Dios concede a todos sus hijos. Este es un privilegio más allá de cualquier tesoro terrenal que alguna vez podamos heredar, mientras que aquellos en la esclavitud del pecado heredan sólo la muerte espiritual y una eternidad en el infierno.

La biblia nos dice que, espiritualmente hablando, nadie está libre. En Romanos 6, Pablo explica que todos somos esclavos. O somos esclavos del pecado o esclavos de la justicia. Aquellos que son esclavos del pecado no se pueden liberar a sí mismos de él, pero una vez que somos libres del castigo del poder del pecado a través de la cruz, nos convertimos en una clase diferente de esclavos, y es en esa esclavitud que podemos encontrar la paz y la verdadera libertad. 

Muchas veces no comprendemos de que hemos sido crucificados con Cristo (Gálatas 2:20) y que hemos nacido de nuevo completamente como nuevas criaturas (2 Corintios 5:17). La vida cristiana es una de morir a sí mismo y de levantarnos a "caminar en la novedad de vida" (Romanos 6:4), y esa vida nueva se caracteriza por tener pensamientos sobre aquel que nos salvó, no por tener los pensamientos acerca de la carne muerta que ha sido crucificada con Cristo. Cuando continuamente estamos pensando en nosotros mismos y complaciendo la carne en los pecados de los cuales hemos sido liberados, estamos básicamente cargando un cadáver, lleno de podredumbre y muerte. La única manera de enterrarlo completamente es por el poder del Espíritu, que es la única fuente de fortaleza. Fortalecemos la nueva naturaleza cuando la alimentamos continuamente con la palabra de Dios, y por medio de la oración obtenemos el poder que necesitamos para escapar del deseo de volver a la vieja vida de pecado.

Entonces, ¿por qué tantos cristianos viven como si estuvieran aún en la esclavitud? Por una sencilla razón; a menudo nos rebelamos contra nuestro amo, negándonos a obedecerle y aferrándonos a nuestras vidas pasadas. Nos sujetamos a los pecados que una vez nos ataron a Satanás como nuestro amo. Ya que nuestra nueva naturaleza aún vive en la vieja naturaleza carnal, todavía somos atraídos al pecado. Pablo le dice a los de Éfeso que "se despojen" del viejo hombre viciado conforme a los deseos engañosos y que "se vistan" del nuevo hombre creado según Dios en la justicia. Despojarse de la mentira, y vestirse de la verdad. Dejar a un lado el robar, y convertirse en alguien útil y que trabaja. Despojarse de la amargura, la rabia y la ira, y vestirse de bondad, compasión y perdón (Efesios 4:22-32). Hemos sido liberados de la esclavitud del pecado, pero a menudo nos volvemos a poner las cadenas porque hay una parte de nosotros que ama la vida antigua.

Debemos escuchar el corazón de Dios, para que por medio del estudio de su Palabra, aprenderla para obrar de acuerdo a lo que quiere Dios que hagamos y para dejar de ser presa de aquellos falsos maestros que tergiversan la palabra de Dios y que muchos hermanos por falta de conocimiento bíblico son capturados y los hacen caer en creencias de doctrinas falsas, con razón Jesús dijo que : “ en él y su palabra seremos libres “. Sé que para nuestras iglesias se llenen de este tipo de personas, necesitaremos a la vez en nuestros púlpitos Lideres que se hallan forjado con esta disciplina.

Recordemos hermanos que perseverar en el estudio de la palabra santa, nos acerca más a Dios, nos hace libres, engrandecemos nuestra fe y nos ayuda a hacer la voluntad de Dios.

 

Mención Honorifica:

Este artículo es de gotquestions.

Bendiciones


sábado, 15 de mayo de 2021

El gran siervo Josué y su obediencia a la Ley (Jos 1:1-11)

 

 

El gran siervo Josué y su obediencia a la Ley (Jos 1:1-11)


El libro de Josué nos relata la gran fe de este siervo de Dios y su entera obediencia a el.  Leemos en:

(Jos 1:6) "Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos."

Reflexionemos sobre estas palabras, porque están llenas de la misericordia y la gracia de Dios. De la misma manera que Dios había dado al pueblo un caudillo, Moisés (bien que él no pudo introducirles en la tierra prometida), ahora Dios les provee a Josué, que como recordaremos, es el nombre "Jesús" en griego y significa "Salvador". Este Josué iba a ser el que Dios usara para que el pueblo heredara finalmente la tierra.

A continuación vemos  la insistencia de Dios a Josué para que cumpliera la ley que había mandado por medio de Moisés. Podemos verlo en:

(Jos 1:7-8) "Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien."

Al leer esas palabras no podemos dejar de pensar en nuestro bendito Señor Jesucristo, porque nuestra salvación depende de su obediencia a Dios. Esta idea aparece en un pasaje en el Nuevo Testamento que se encuentra en:

(He 5:7-10) "Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen; y fue declarado por Dios sumo sacerdote según el orden de Melquisedec."

El mismo Hijo de Dios, quien podía dar órdenes a cualquiera de los ángeles, incluyendo el más elevado arcángel, los cuales obedecerían inmediatamente su mandato, no sólo se hizo humano, sino que aprendió la obediencia. Eso quiere decir que aprendió lo que cuesta obedecer y, habiendo pagado con ello un precio de sufrimiento muy alto, llegó a estar cualificado para ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen.

¿Observamos el énfasis de estos versículos en el tema de la obediencia? Primero dice que él aprendió lo que era obedecer, y luego describe nuestra relación con él como creyentes, como una relación de obediencia.

No podemos escapar en este pasaje a la importancia de la obediencia y devoción del Señor Jesucristo. Él vino para hacer la voluntad de Dios y, gracias a que la cumplió plenamente, nosotros ahora hemos podido llegar a ser justificados delante de Dios. Nuestra salvación, por lo tanto, depende de la obediencia de Cristo. Y para comprender cuánto le costó esto a nuestro bendito Señor, tendríamos que leer sus oraciones al Padre en Getsemaní. Y puesto que tal vez Marcos enfatiza este hecho más que los otros evangelistas, leamos:

(Mr 14:36) "Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que tú."

Fijémonos en la expresión aramea que el Señor emplea "Abba" y que Marcos traduce después por "Padre". Ésta era la palabra con la que el niño llamaba a su padre, pero debemos cuidar de no traducirlo como "papá" o "papaíto". Era una palabra con la que el Hijo reconocía el amor del Padre hacia él y la intimidad de su relación, a la vez que expresaba la dignidad del Padre.

Ahora bien, escuchemos cómo oraba el Señor Jesucristo: Primero apela al amor del Padre hacia él para que pase esa copa, y luego añade "todas las cosas son posibles para ti", con lo cual está apelando a su poder. Y no hemos de pensar que el Señor estaba actuando como un hipócrita, diciendo cosas que realmente no sentía, porque el autor de Hebreos nos dice que oró "con gran clamor y lágrimas". Y enseguida continúa su oración diciendo: "mas no lo que yo quiero, sino lo que tú". A esto precisamente se refiere el apóstol Pablo cuando dice en:

(Fil 2:8) "Y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz."

Por lo tanto, no debemos olvidar que nuestra salvación depende de la obediencia del Señor, lo cual se expresa en una terminología sencilla pero teológica en:

(Ro 5:19) "Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos."

Es un hecho que la desobediencia de un hombre en el huerto de Edén fue suficiente para pervertir toda la raza humana y así constituir pecadores a muchos. Y quizá alguien se queje por tener que sufrir como consecuencia de lo que otro hizo en el pasado, pero Dios contestaría a tal persona que de la misma manera está a su alcance la salvación gracias a lo que hizo uno, porque por la obediencia del Señor Jesucristo, los muchos son constituidos justos.

Por lo tanto, no deberíamos sorprendernos al volver a (He 5:9) y ver que nuestra relación con nuestro Salvador es descrita como una relación de obediencia: "Y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen".

Igualmente en la epístola a los Romanos, que desarrolla ampliamente los conceptos de salvación y justificación por la fe sin las obras de la ley, encontramos esta misma idea de salvación por la obediencia de la fe:

(Ro 16:25-26) "Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe."

El mandato de Dios a la gente para que se arrepienta exige obediencia y, de la misma manera que comenzamos la vida cristiana con la obediencia, así también tenemos que continuarla.

Volviendo, pues, de nuevo a Josué y viendo que Dios le dice que él sería quien introduciría a su pueblo Israel en la herencia y que esto iba a depender de su obediencia a la ley de Dios dada a Moisés, yo no puedo evitar pensar en otro Josué, nuestro Señor Jesucristo, que fue hecho en todas las cosas semejante a sus hermanos, excepto en el pecado, y por cuya obediencia hemos sido salvados y por cuyo poder e intercesión somos invitados a tomar posesión de nuestra herencia.

Finalmente, encontramos la respuesta de fe de Josué. No le cabía ninguna duda de que el pueblo entraría en la tierra prometida; Dios le había comisionado para hacerlo y lo haría:

(Jos 1:10-11) "Y Josué mandó a los oficiales del pueblo, diciendo: Pasad por en medio del campamento y mandad al pueblo, diciendo: Preparaos comida, porque dentro de tres días pasaréis el Jordán para entrar a poseer la tierra que Jehová vuestro Dios os da en posesión."


domingo, 9 de mayo de 2021

¿ La salvación, cuál es el camino?

 

¿ La salvación, cuál es el camino?

¿Está usted confundido? ¿Nunca puede encontrar un sendero o propósito en la vida? ¿Parece como que alguien ha apagado las luces y usted no puede encontrar el interruptor? Si es así, ¡Jesús es el camino! Jesús proclamó, "Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida" (Juan 8:12).

 ¿Tiene usted un deseo de algo más en la vida? ¿Hay algo profundo en su interior, que parece nunca estar satisfecho? Si es así, ¡Jesús es el camino! Jesús dijo, "Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás" (Juan 6:35).

¿Alguna vez ha sentido, como que le han cerrado la puerta de la vida? ¿Ha intentado abrir muchas puertas, solamente para encontrar que detrás de ellas todo está vacío y sin sentido? ¿Está buscando una entrada a una vida plena? Si es así, ¡Jesús es el camino! Jesús declaró, "Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos" (Juan 10:9). 

¿Otras personas siempre lo defraudan? ¿Sus relaciones han sido superficiales y vacías? ¿Parece como que todos están tratando de sacar provecho de usted? Si es así, ¡Jesús es el camino! Jesús dijo, "Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas…yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen" (Juan 10:11,14).

¿Se ha preguntado qué sucede después de la vida? ¿Está cansado de vivir su vida por las cosas que solamente corrompen y corroen? ¿Alguna vez duda de que la vida tenga algún significado? ¿Quiere usted vivir después de que muera? Si es así, ¡Jesús es el camino! Jesús declaró, "Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente" (Juan 11:25-26).

¿Cuál es el camino' ¿Cuál es la verdad? ¿Cuál es la vida? Jesús contestó, "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí" (Juan 14:6).

 El hambre que usted siente, es un hambre espiritual, y solamente puede ser saciada por Jesús. Jesús es el único que puede disipar la oscuridad. Jesús es la puerta a una vida satisfactoria. Jesús es el amigo y el pastor que usted ha buscado. Jesús es la vida – en este mundo y en el próximo. ¡Jesús es el camino de la salvación!

La razón por la que se siente hambriento, la razón por la que parece estar perdido en la oscuridad, la razón por la que no puede encontrar significado en la vida, es que usted está separado de Dios. La Biblia nos dice que todos hemos pecado, y por tanto estamos separados de Dios (Eclesiastés 7:20; Romanos 3:23). El vacío que siente en su corazón es por la ausencia de Dios en su vida. Fuimos creados para tener una relación con Dios. A causa de nuestro pecado, estamos separados de esa relación. Aún peor, nuestro pecado puede hacer que quedemos separados de Dios por toda la eternidad — en esta vida y en la que viene (Romanos 6:23; Juan 3:36).

¿Cómo se puede resolver este problema? ¡Jesús es el camino! Jesús, por nosotros, fue hecho pecado (2 Corintios 5:21). Jesús murió en nuestro lugar (Romanos 5:8), tomando el castigo que merecíamos. Tres días después, Jesús resucitó, demostrando Su victoria sobre el pecado y la muerte (Romanos 6:4-5). ¿Por qué lo hizo? Dios mismo contestó esa pregunta, "Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos" (Juan 15:13). Jesús murió a fin de que nosotros pudiéramos vivir. Si ponemos nuestra fe en Jesús, confiando en Su muerte como el pago por nuestros pecados, entonces todos nuestros pecados son perdonados y lavados. Y así nuestra hambre espiritual será satisfecha. Las luces se encenderán. Tendremos acceso a una vida plena. Conoceremos a nuestro mejor amigo y buen pastor. Sabremos que tendremos vida después de morir – ¡una vida resucitada con Jesús en el cielo por la eternidad!

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3:16).

 

domingo, 2 de mayo de 2021

¿Asistir a la iglesia, Por qué es importante ?

 

¿Asistir a la iglesia, Por qué es importante ?


Las Sagradas Escrituras nos dice que necesitamos asistir a la iglesia para que podamos alabar a Dios con otros creyentes y ser instruidos en Su Palabra para nuestro crecimiento espiritual. La iglesia primitiva “Y perseveraba en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones” (Hechos 2:42). Debemos seguir ese ejemplo de devoción, y de las demás cosas. En aquel entonces, no tenían un edificio designado para la iglesia, pero "perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón" (Hechos 2:46). Dondequiera que se lleve a cabo la reunión, los creyentes crecen en el compañerismo con otros creyentes y en la enseñanza de la Palabra de Dios.

La iglesia es el lugar donde los creyentes pueden amarse unos a otros (1 Juan 4:12), exhortarse unos a otros (Hebreos 3:13), considerándonos unos a otros para “estimularnos” al amor y a las buenas obras (Hebreos 10:24), servirse unos a otros (Gálatas 5:13), instruirse unos a otros (Romanos 15:14), honrarse unos a otros (Romanos 12:10), ser bondadosos y misericordiosos unos con otros (Efesios 4:32).

La asistencia a la iglesia no es sólo una "buena sugerencia"; es la voluntad de Dios para los creyentes. Hebreos 10:25 dice que no debemos "dejar de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca". Incluso en la iglesia primitiva, algunos estaban cayendo en el mal hábito de no reunirse con otros creyentes. El autor de Hebreos dice que ese no es el camino a seguir. Necesitamos la fortaleza que nos brinda el asistir a la iglesia. Y la llegada del fin de los tiempos nos debe impulsar a ser aún más dedicados en ir a la iglesia.

Cuando una persona confía en Jesucristo para salvación, es hecha un miembro del Cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:27). Para que el cuerpo de la iglesia funcione apropiadamente, todas las “partes del cuerpo” necesitan estar presentes y funcionando (1 Corintios 12:14-20). No es suficiente asistir a una iglesia; debemos estar involucrados en algún tipo de ministerio que ayude a otros, usando los dones espirituales que Dios nos ha dado (Efesios 4:11-13). Ningún creyente alcanzará jamás la plena madurez espiritual sin asistir a la iglesia para usar sus dones y ser animado y exhortado por otros creyentes (1 Corintios 12:21-26).

Todos sabemos que Jesús es la piedra angular de la iglesia (1 Pedro 2:6), y que nosotros somos "piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo" (1 Pedro 2:5). Como materiales de construcción de la "casa espiritual" de Dios, tenemos naturalmente una conexión entre nosotros, y esa conexión es evidente cada vez que la Iglesia se reúne.  Ahora eso no quiere decir que hacer un culto en la casa con su familia está mal, siempre y cuando sea un culto completo ofrecido a Dios, donde se participe del Pan del Señor. (Obligatorio)

Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos (Mateo 18:20). Esta es la única cita que justifica hacer eso y dicha por el propio Jesús.

Pero por regla general y para más provecho la asistencia a la iglesia, la participación y el compañerismo, deben ser actividades regulares en la vida de todo creyente. No es obligatoria la asistencia semanal de los creyentes a la iglesia, pero alguien que ha confiado en Cristo debería tener el deseo de adorar a Dios, ser instruido en Su Palabra, y tener compañerismo con otros creyentes.