miércoles, 14 de junio de 2017

Tres cosas dificiles de controlar

Tema : Tres cosas dificiles de controlar
 TEXTO BASE: FILIPENSES 4:13 (Todo lo puedo en cristo que me fortalece)

A través de la historia el ser humano ha aprendido a manejar y controlar muchas cosas por medio de su habilidad, su fuerza, su valentía.

Hoy en día el hombre ha podido manejar desde animales de carga hasta vehículos espaciales, aviones, carros veloces, motocicletas, paracaídas, etc.

Pero igualmente a través de la historia podemos ver que hay muchas cosas que el ser humano no pude controlar, o se le vuelve muy difícil hacerlo, y no es lo que está en su entorno o en su exterior, sino principalmente lo que está dentro de él, en su corazón, en su mente.

Esta mañana reflexionaremos sobre  tres  cosas que a todas las personas incluyendo a los cristianos se nos vuelve muy difícil de controlar, pero como leímos en el texto con el cual iniciamos nosotros podemos hacerlo porque todo lo podemos en Cristo que nos fortalece, no lo haremos en nuestra fuerza sino en la fuerza y el poder de nuestro Dios.

Nos estamos refiriendo a: LA SOBERBIA, LA ENVIDIA Y EL ENOJO, aprenderemos por medio de la palabra de Dios como podemos controlar eso que quizás nos está causando tanto daño en nuestra vida o en la vida de nuestros prójimos.

Veamos entonces lo que nos enseña la palabra de Dios:

I) COMO CONTROLAR LA SOBERBIA  (SALMO 19:13)

Contra nuestra soberbia vamos a luchar toda la vida, pero como lo dice el rey David en este salmo no debemos permitir que se enseñoree de nosotros, no debemos permitir que la soberbia tome control de nuestra mente y de nuestro corazón.

La soberbia es sentirse uno mismo superior o mejor que los demás

¿Como podemos reconocer la soberbia de nuestra vida? Veamos la siguientes características de una persona llena de soberbia en su corazón:

a) Deseo de recibir siempre alabanza de la gente
b) Hablar siempre de los logros y los éxitos
c) Siempre querer tener el control de todo
d) Siempre querer tener la razón
e) Alegrarse de los fracasos de los demás
f) Siempre querer defenderse de la critica
g) Cuesta mucho pedir perdón.
¿Cómo podemos controlar la soberbia que está en nuestra vida?

Comprendiendo que como hijos de Dios TENEMOS QUE reflejar en nuestra vida el carácter de nuestro Señor Jesús (Mateo 11:29)

Tenemos que aprender a darle la gloria a Dios por los logros de nuestra vida no tomarla para nosotros mismos (SALMO 115:1)

Como cristianos nuestro anhelo debe ser que las personas puedan ver a Cristo en nosotros y para eso debemos humillarnos nosotros y que nuestro Señor sea exaltado (Juan 3:30)

Eso significa quitar de nosotros la necesidad de siempre ganar en las discusiones, de la necesidad de siempre tener la razón.

II) COMO CONTROLAR LA ENVIDIA  (PROVERBIOS 14:30)

¿Que es la envidia?:  Sentimiento de tristeza o enojo que experimenta la persona que no tiene o desearía tener para sí sola algo que otra posee.

La envidia se manifiesta en críticas, en burlas, en devaluar lo que otros tienen, o muchas veces de una manera hipócrita adular y exaltar las cosas que otros tienen pero internamente nos molesta que otros las tengan y nosotros no.

EL PROBLEMA DE LA ENVIDIA: la envidia es un grave problema porque nunca podemos ser felices pues siempre queremos tener lo que otros tienen y nos enoja que ellos lo tengan y nosotros no.

La clave para controlar la envidia en nuestra vida se llama AGRADECIMIENTO Y CONTENTAMIENTO.

Debemos aprender a dar gracias a Dios por lo que tenemos y por lo que no tenemos (1 Tesalonicenses 5:18 / Colosenses 3:15)

Debemos de tener contentamiento en nuestro corazón confiando que Dios tiene siempre cuidado de nosotros (Hebreos 13:5)

III) COMO CONTROLAR EL ENOJO  ( ECLESIASTES 7:9 y 11:10 )
Vale la pena reflexionar sobre lo que nos enseñan estos  versículos: las personas que no conocen a Dios como su salvador piensan que con su enojo van a resolver sus problemas, maltratando a las personas, humillándolas, piensan que mostrándose enojadas van a intimidar  a las personas y siempre lograran lo que se proponen, pero están equivocadas.

¿Como podemos controlar nosotros ese mal carácter y ese enojo que aún tenemos en nuestra vida?

Reconociendo que nuestro enojo nos lleva a hacer cosas que no agradan a Dios (Proverbios 29:22)

Reconociendo que el enojo no resuelve nuestros problemas sino que muchas veces los empeora (Proverbios 19:19)

Reconociendo que un corazón lleno de ira y de enojo jamás obrara según la voluntad de Dios y su justicia (Santiago 1:19-20)


Debemos dejar la ira y aprender a esperar en Dios, que él nos defienda, que él tome control de nuestros problemas (Salmo 37:8-9)

sábado, 20 de mayo de 2017

¿Cómo se supone que debe ser la vida cristiana?

¿Cómo se supone que debe ser la vida cristiana?"

Se supone que la vida cristiana debe ser una vida vivida por fe. Es por fe que podemos entrar en la vida cristiana, y es por fe que vivimos. Cuando comenzamos la vida cristiana al venir a Cristo para el perdón de pecados, debemos entender que lo que buscamos no se puede obtener por ningún otro medio que por la fe. No podemos preparar nuestro camino al cielo, porque nada de lo que podamos hacer nunca sería suficiente. Quienes creen que pueden alcanzar la vida eterna por mantener normas y regulaciones - una lista de lo que se debe y no se debe hacer – niegan lo que la biblia claramente enseña. "Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá" (Gálatas 3:11). Los fariseos de los días de Jesús rechazaron a Cristo porque él les dijo esta misma verdad, que todos sus actos justos no valían nada y que sólo la fe en su mesías los salvaría.

En Romanos 1, Pablo dice que el evangelio de Jesucristo es el poder que nos salva, el evangelio que son las buenas nuevas de que todos los que creen en él tendrán vida eterna. Cuando entramos en la vida cristiana por la fe en estas buenas nuevas, vemos que nuestra fe crece en la medida que llegamos a conocer más y más acerca del Dios que nos salvó. El evangelio de Cristo en realidad nos revela a Dios mientras vivimos para acercarnos a él cada día. Romanos 1:17 dice, "Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá". Por lo tanto, parte de la vida cristiana es una lectura y estudio diligente de la palabra de Dios, acompañada de la oración para entendimiento y sabiduría, y por una relación más estrecha e íntima con Dios a través del Espíritu Santo.

La vida cristiana también se supone que es una de morir a sí mismos para vivir una vida de fe. Pablo dijo a los Gálatas: "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Gálatas 2:20). Siendo crucificado con Cristo significa que nuestra vieja naturaleza ha sido clavada en la cruz y ha sido reemplazada por una nueva naturaleza que es la de Cristo (2 Corintios 5:17). Él que nos amó y murió por nosotros, ahora vive en nosotros, y la vida que vivimos es por la fe en él. Esto significa sacrificar nuestros propios deseos, ambiciones y glorias, y reemplazarlos con los de Cristo. Sólo podemos hacer esto por su poder a través de la fe que él nos da por su gracia. Parte de la vida cristiana es orar con ese fin.

Se supone que la vida cristiana también es perseverar hasta el fin. Hebreos 10:38-39 aborda este tema citando al profeta Habacuc en el antiguo testamento: "Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará a mi alma". Dios no se complace con quien "retrocede" después de hacer un compromiso, pero aquellos que viven por la fe nunca se echarán para atrás, porque son guardados por el Espíritu Santo, quien nos asegura que seguiremos hasta el final con Cristo (Efesios 1:13-14). El escritor de Hebreos continua para comprobar esta verdad en el versículo 39: "Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma". El verdadero creyente es aquel que cree hasta el final.


Así que la vida cristiana es una que se vive por la fe en el Dios que nos salvó, nos empodera, nos sella para el cielo, y por cuyo poder somos guardados para siempre si guardamos sus mandamientos y nos mantenemos hasta el final.. La vida de fe día a día es aquella que crece y se fortalece en la medida que buscamos a Dios en su palabra, a través de la oración y a la vez que nos unimos con otros cristianos que tienen la misma meta que nosotros de ser semejantes a Cristo.

Cortesia de: Gotquestion.Org.

domingo, 12 de marzo de 2017

Por qué nos permite Dios pasar por pruebas y tribulaciones?

¿Por qué nos permite Dios pasar por pruebas y tribulaciones?"

Una de las partes más difíciles de la vida cristiana es el hecho de que ser un discípulo de Cristo no nos hace inmune a las pruebas y las tribulaciones de la vida. ¿Por qué un Dios bueno y amoroso nos permitiría pasar por cosas tales como la muerte de un niño, enfermedades y daños a nosotros mismos y nuestros seres queridos, dificultades financieras, preocupación y temor? Seguramente, si nos amara, quitaría todas estas cosas de nosotros. Después de todo, ¿no significa el amarnos que Dios quiere que nuestras vidas sean fáciles y cómodas? No, no es así. La Biblia enseña claramente que Dios ama a aquellos que son Sus hijos, y “todas las cosas les ayudan a bien.” (Romanos 8:28). Eso debería significar entonces que las pruebas y tribulaciones que Él permite en nuestras vidas son parte de todas las cosas que nos ayudan a bien. Por lo tanto, para el creyente, todas las pruebas y tribulaciones deben tener un propósito divino.

Como en todas las cosas, el propósito sobresaliente de Dios es que seamos transformados más y más a la imagen de Su Hijo (Romanos 8:29). Esta es la meta del cristiano, y todo en la vida, incluyendo las pruebas y tribulaciones, está diseñado para permitirnos alcanzar esa meta. Es parte del proceso de la santificación, siendo apartados para los propósitos de Dios y equipados para vivir para Su gloria. Se explica la manera en que las pruebas logran esto en 1 Pedro 1:6-7: “En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo.” La fe del verdadero creyente se reforzará mediante las pruebas que experimentamos para que podamos descansar en el conocimiento de que es real y va a durar para siempre.

Las pruebas desarrollan el carácter piadoso, y eso nos permite “…[gloriarnos] en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.” (Romanos 5:3-5). Jesucristo fue el ejemplo perfecto. “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” (Romanos 5:8). Estos versículos revelan aspectos de Su propósito divino tanto por las pruebas y tribulaciones de Jesucristo como por las nuestras. El perseverar comprueba nuestra fe. "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Filipenses 4:13).

Sin embargo, debemos tener cuidado de nunca hacer excusas por nuestras “pruebas y tribulaciones” si son el resultado de nuestra propia maldad. "Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno." (1 Pedro 4:15). Dios perdonará nuestros pecados porque el castigo eterno para ellos ha sido pagado por el sacrificio de Cristo en la Cruz. Sin embargo, todavía tenemos que sufrir en esta vida las consecuencias naturales por nuestros pecados y malas decisiones. Pero Dios usa incluso esos sufrimientos para moldear y formarnos para Sus propósitos y nuestro último bien.

Las pruebas y tribulaciones vienen con un propósito y una recompensa. “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna… Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman."(Santiago 1:2-4,12).


A través de todas las pruebas y tribulaciones de la vida, tenemos la victoria. “Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.” (1 Corintios 15:57). Aunque estamos en una batalla espiritual, Satanás no tiene autoridad sobre el creyente en Cristo. Dios nos ha dado Su Palabra para guiarnos, Su Espíritu Santo que fortalecernos, y el privilegio de venir a Él en cualquier lugar y en cualquier momento, a orar por todo. Él también nos ha asegurado que no habrá tentación que nos pondrá a prueba más allá de nuestra capacidad para resistir, y “dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.” (1 Corintios 10:13).



Cortesia de Gotquestions.org

martes, 28 de febrero de 2017

La Ley y los profetas y Cristo

La Ley y los profetas y Cristo
 (Mt 5:17-20)
                                                                     
Sermones sobre el Sermón del Monte
Estos versículos tienen continuidad con el texto precedente, y al mismo tiempo constituyen  la introducción a diversos mandamientos de la ley,  que se exponen en el resto del capítulo.

Recordemos que hasta aquí, el Señor había descrito al cristiano en las bienaventuranzas, es decir, había expresado cómo somos en Cristo. Después, nos enseñó cómo debemos manifestar lo que somos, en tanto que somos  sal y luz del mundo.

Somos hijos de Dios y ciudadanos del reino de los cielos. En calidad de tales, la cuestión que nos plantea  ahora en esta porción es que debe vivir una vida justa.

La palabra clave que resume la vida cristiana es justicia o rectitud.

¿Cómo se relacionan la ley y los profetas)   
Tal como vimos en la introducción, algunos piensan que Jesús vino para continuar  enseñando la ley y que los evangelios no son más que ley. Para otros, Cristo abolió por completo la ley y en su lugar introdujo la gracia. En realidad ambos extremos se tocan,  ya que desvirtúan la ley, pero este texto desmiente a  los dos. Lo mejor que podemos hacer es ver el significado de ley y profetas en este pasaje.

El significado de ley. El sentido que tiene aquí el vocablo ley es el de toda la ley que Dios había dado al pueblo de Israel en sus tres vertientes: la ley moral, judicial y ceremonial. A partir del v. 21, cuando se refiere a la ley, se trata solamente de la moral.  Del mismo modo que la presenta jesus en (Mat. 22:38-40)
·        38 Este es el primero y grande mandamiento.
·        39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
·        40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. ¿De quién es hijo el Cristo?

El significado de profetas. Sin lugar a dudas se refiere al contenido de los libros proféticos del Antiguo Testamento. Pero de hecho, lo que hicieron los profetas fue interpretar, enseñar al pueblo la ley y aplicarla a la vida de cada uno, exactamente como hacemos los predicadores hoy. Pero no se limitaron a este cometido de ser voceros de Dios, puesto que en su mensaje predijeron la venida del Mesías en sus dos vertientes: en humillación y  exaltación después de haber realizado su obra salvadora. En otras palabras, la ley y los profetas, quiere decir el AT.

El significado de cumplir.  En dos ocasiones se emplea el término cumplir. Primero, Jesús dice que él que no ha venido a abrogar, o sea, a abolir, invalidar o revocar la ley. El término  griego katalusai significa: destruir totalmente, derrumbar completamente.

Por el contrario, él ha venido a cumplir, griego plerwstai, un verbo que debemos verlo en sus dos proposiciones:
la ley de Dios es absoluta, nunca se puede cambiar ni modificar nada de ella (La Moral). Sus exigencias son permanentes, ya que jamás se pueden reducir hasta que el cielo y la tierra pasen, es decir, hasta la consumación de los tiempos. Mientras éstos duran, ni una jota ni una tilde desaparecerán de ella, ni una yod (י), la letra más pequeña del alfabeto hebreo, ni la virgulilla más insignificante colocada sobre una letra; (Mat.5:18)
el Señor no ha venido a modificar la ley y los profetas porque ha venido para cumplir su contenido, puesto que el AT señala a Cristo y hasta el más mínimo detalle de lo que está escrito en él se cumplirá. En la actualidad, algunos  dicen que creen en Cristo, pero rechazan el AT, lo que es una contradicción flagrante. ¡Cuán importante es!

¿Cuál es nuestra relación con la ley y los profetas?
Tenemos tres palabras claves con referencia a los mandamientos: anular, guardar y enseñar.

La primera es negativa porque tiene el sentido de quitar o eliminar, prescindir de la ley y en consecuencia ser alguien insignificante en el reino de Dios.

Las otras dos tiene que ver con la obediencia y la transmisión a otros de los mandamientos y reciben la promesa bendita de ser llamados grandes en el reino de Dios. ¿ En qué posición estamos nosotros? Es cierto que nosotros no estamos bajo la ley en el sentido de tomarla como un camino de salvación, ya que nuestra salvación no depende del cumplimiento de la ley de Dios, sino de la obra de Cristo en la cruz. Pero este hecho no nos exime de su cumplimiento como norma de vida, especialmente de la ley moral, los diez mandamientos.

El problema que se plantea a muchos es que ven a la ley como algo opuesto a la gracia. Sin embargo, ambas se complementan, ya que la ley nos muestra que somos pecadores  y nos ha empujado hacia la gracia que hemos recibido en virtud del sacrificio de Cristo a nuestro favor.

Aquellos que dicen acogerse a la gracia y prescinden de los mandamientos, en realidad la menosprecian porque lo que quieren es vivir una vida a su antojo sin nada que les indique que actúan incorrectamente y de este modo anulan la ley de Dios (La Moral), que incluso el mismo Cristo cumplió en todos sus aspectos.

¿Cómo debe ser nuestra justicia?
Esta pregunta se desprende lógicamente de la frase que nos insta a guardar y enseñar la ley en comparación con la actitud de los fariseos.

La justicia de los fariseos. Éstos eran hombres reconocidos por su santidad ya que el mismo nombre fariseo significa separado, así como lo escuchan queridos lectores, Se llamaban a sí mismos los "compañeros" (heb jabêrîm) o los "santos" (heb. qedôshîm) en hebreo, del mismo modo que todos lo que hemos nacido en Cristo en este tiempo de la Gracia. Eran personas que se consideraban especiales porque habían confeccionado un código de normas ceremoniales y de conducta relacionado con la ley que era más riguroso que la misma ley de Moisés e intentaban imponerlo al pueblo.
Hacemos esta aclaración porque otra cosa es la definición de FARISEO, que tenemos como sinosimo hoy en dia para atribuirle ese nombre a alguien:
fariseo, farisea
adjetivo/nombre masculino y femenino
1.      1.
[persona] Que es hipócrita y finge una moral, unos sentimientos o unas creencias religiosas que no tiene.
2.      2.
nombre masculino
Persona que pertenecía a un grupo religioso judío de la época de Jesús que se caracterizaba por observar escrupulosamente y con cierta afectación los preceptos de la Ley mosaica; en general, se interesaba más por la manifestación externa de esos preceptos que por seguir el espíritu de la Ley.
3
Hipócrita ,Falso

Sin embargo, Jesús dice que si nuestra justicia no es mayor que la de escribas y fariseos no entraremos en el reino de los cielos. El problema estaba en que ellos practicaban su religión externamente para ser alabados por los demás  y no de corazón.
Por eso en muchas ocasiones Jesús  los tildó de hipócritas. Se interesaban más por los detalles que por los principios de la ley. Este es el punto crucial como veremos al considerar la manera en que entendían cada uno de los mandamientos.

La justicia de los cristianos. El propósito de la gracia de Dios en Jesucristo es capacitarnos para cumplir la  justicia de la ley. (La Moral), que son Los Diez Mandamientos; ya que las otras (613) ordenanzas o decretos de La Ley de Moises no guardan relación hoy dia con el creyente nacido en cristo, esta fue la que se clavó en la cruz junto con la Ley del Pecado (Colosenses 2:14).

En otras palabras, lo que se espera de nosotros es que vivamos santamente. Santidad no es experimentar algo especial, sino obedecer la ley de Dios como estilo de vida. Las experiencias nos pueden ayudar y tienen  su lugar en la vida cristiana, pero la santidad es ante todo algo que practicamos en nuestra vida diaria, honrando y observando la ley tal como lo hizo nuestro Salvador.

Vivir en santidad es actuar en todas las cosas de una manera justa y recta. Quizás alguno ha podido pensar que Jesús, en este pasaje, está abogando por una salvación por obras, ya que tenemos que vivir más justamente que los fariseos si deseamos entrar en el reino. Debemos descartar totalmente esta idea.

Nunca olvidemos que no hay justo ni aun uno (Rom. 3:10) y que la ley de Dios condena a todo el mundo. Jesús no está enseñando un camino de salvación por obras o por nuestra justicia. Quizá alguien piense que al ser la salvación  por la justicia de Cristo nosotros no debemos  hacer nada.

Este es otro error,  como si dijera que al hacerlo todo Cristo ya no importa nuestra conducta o que nuestra manera de vivir a partir de nuestra conversión  es indiferente. Lo que Cristo nos enseña es que la prueba de que hemos recibido la verdad de la gracia de Dios en él es que vivamos una vida justa.

Porque recibir la gracia de Dios en Cristo significa no sólo que nuestros pecados son perdonados a causa de su muerte por nosotros en el Calvario, sino también que Cristo se está formando en mí al participar de su naturaleza moral ( 2 P. 1:4) que se manifiesta por la justicia o rectitud de vida y evidencia que somos hijos de Dios.

Conclusión

El que ha nacido de nuevo practica una justicia que excede a la de los escribas y fariseos. Es un cristiano que quiere glorificar a Dios y cumplir la ley. Ve la santidad de la ley y nada le atrae más que vivirla  en su vida diaria, una justicia  que es el fruto de la nueva vida que tenemos en Cristo.

sábado, 25 de febrero de 2017

El Decálogo o Diez Mandamientos (Ley de Dios) se diferencia de La Ley de Moises o (Libro de la Ley)

El Decálogo o Diez Mandamientos (Ley de Dios)
se diferencia de La Ley de Moises o (Libro de la Ley)

 En la Biblia, siempre que Dios se refiere al Decálogo, se refiere a los Mandamientos  que dio a Moisés tallados en dos trozos de piedra por su mano y estos eran (10) los cuales son la Ley Moral universal de Dios pues representan Pero también la Biblia diferencia estos, de las leyes dadas a Moisés: La ley de los Sacrificios [Lev 6:8], Ley de la Lepra [Lev 13], Leyes de Santidad y Justicia [Lev 19], Ley de los votos [Números 30],  Ley del casamiento de las herederas [Números 36], etc. No confundir los Mandamientos y las Leyes con las Fiestas solemnes [Tradiciones].

Otra diferencia entre los Mandamientos perennes de Dios, y la ley de Moisés, es que los mandamientos de Dios estaban DENTRO DEL ARCA DEL PACTO , y la ley de Moisés junto al arca del pacto.
Los Diez Mandamientos
“ el cual tenía un incensario de oro y el arca del pacto cubierta de oro por todas partes, en la que estaba una urna de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que reverdeció, y las tablas del pacto;” (Heb. 9:4)
Libro de la Ley (o) Ley Mosaica
“Tomad este libro de la ley, y ponedlo al lado del arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y esté allí por testigo contra ti.”  (Deuteronomio 31:26)

 Jesucristo nuestro amado Salvador es el Nuevo Pacto de Dios con los hombres, y Jesucristo confirmó LOS DIEZ MANDAMIENTOS como los mandamientos que han de guardarse para siempre, pero solamente para  todos aquellos que creemos en Dios como nuestro Padre.

A menudo la Ley de Moises  en el  AT es llamada como el Libro de la Ley, porque eso era , un rollo o libro con todas las leyes y ordenanzas que dio Dios a Moises para hacer cumplir en el pueblo de Israel. Por consiguiente esta Ley de Moises (Libro de la Ley) era el fundamento a través del cual se hiso el PACTO MOSAICO que realizo Dios con esta nación. Un detalle curioso es que en este (Libro de l Ley) los Profetas o Lideres que elegía Dios para su pueblo escribían en el cada vez que el pueblo fallaba o se reintegraba en su fe[fsr1]  hacia Jehová.
“Entonces Josué hizo pacto con el pueblo el mismo día, y les dio estatutos y leyes en Siquem. Y escribió Josué estas palabras en el libro de la ley de Dios; y tomando una gran piedra, la levantó allí debajo de la encina que estaba junto al santuario de Jehová.” (Josue.24:26)

“como Moisés siervo de Jehová lo había mandado a los hijos de Israel, como está escrito en el libro de la ley de Moisés, un altar de piedras enteras sobre las cuales nadie alzó hierro; y ofrecieron sobre él holocaustos a Jehová, y sacrificaron ofrendas de paz.” (Josue. 8:31)

Cuando Las Sagradas Escrituras nos dice que “Ya no estamos bajo La Ley” o que “Esta fue clavada en la cruz” librándonos de ella porque nos era contraria; pues se refiere a La Ley de Moises o Libro de la Ley, pues de esta dice que no justifica al creyente, tampoco las leyes, decretos u ordenanzas de ella son de fe; y el creyente hoy dia es salvo por fe a través de la gracia de Dios, en la sangre de su hijo Jesuscristo y por el andamos ya en el espíritu.  Tambien junto al Libro de la Ley fue clavada “La Ley del Pecado” la que en carne mientras estábamos vivos se enseñoreaba de nosotros haciéndonos hacer cosas que no queremos. (Rom. 7:15)
“Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas. Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá; y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas. ”(Gal. 3:10-12)

Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero”. (Gal.3:13),






miércoles, 22 de febrero de 2017

DIFERENCIA ENTRE LEY Y MANDAMIENTOS


DIFERENCIA ENTRE  LEY Y MANDAMIENTOS

Colosenses 2:13-17 te dice:
“…Perdonándoos todos los pecados,  anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz. Y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.    Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo”.  
De acuerdo al diccionario, Mandamiento se define como: Precepto u orden de un superior a un inferior. Cada uno de los preceptos del Decálogo.  en cambio, la palabra Ley se define de manera distinta: Precepto dictado por la autoridad competente, en que se manda o prohíbe algo en consonancia con la justicia y para el bien de los gobernados.

Los Mandamientos provienen de Dios directamente dados a los hombres, como lo son los Diez Mandamientos escritos en Piedra por el dedo de Dios, dados a Moisés, y muchos otros mandamientos personalizados que Dios dio a sus siervos a lo largo y ancho de la Biblia, mandamientos que tienen más que ver con que se cumpla la Voluntad de Dios para esa persona, y para la humanidad,  la cual solo Dios en su soberanía conoce y dicta. Dios dio a Abraham mandamientos, estatutos y leyes mucho antes de que Moisés apareciera en la historia. [Génesis 26:5].
De la misma manera, Dios dio autoridad a Moisés para crear leyes que establecieran orden entre los Israelitas, leyes que tienen que ver más con aspectos morales, conducta, forma de buscar perdón, manera de adorar y equilibrio necesarios para la sobrevivencia, estos se convirtieron en toda una legislación que abarcaba cerca de (613) ordenanzas o decretos. Sin embargo, a lo largo de la Biblia, se establecen los Diez Mandamientos como mandamientos perpetuos para todos los que han hecho de Dios, su Dios. El decálogo lo puedes leer en Éxodo 20 2-17.  Léelo, imprímelo y ponlo en algún lugar donde puedas meditarlo diariamente.

Cabe recordar que estos Mandamientos fueron dados a Moisés después de un ayuno de 40 días. Recordemos que los Israelitas, mientras Moisés estaba en este ayuno, se hicieron ídolos [becerro de oro] y cuando Moisés bajo del monte con los 10 Mandamientos, estos prefirieron los ídolos y rechazaron los mandamientos de Dios. Moisés intercedió por ellos ante Dios.
“Si alguna persona del pueblo pecare por yerro, haciendo algo contra alguno de los mandamientos de Jehová en cosas que no se han de hacer, y delinquiere… “ Levítico 4:27

Mas adelante, Dios define los pecados contra sus mandamientos como el que peca por equivocación, por falta de conocimiento, y el que peca a sabiendas, y a ambos ofrece perdón de sus pecados a cambio de sacrificios [Levítico5:17]. Los mandamientos de Dios se cumplen porque la persona ha hecho a Dios su Dios, y por amor y obediencia, los cumplen. Esto trae a su vez bendición si se cumplen, viviendo una vida recta y plena, o maldición si no los cumplen, y por ende, la bendición de Dios es condicionada a la obediencia a Sus mandamientos. La bendición es una consecuencia espiritual de la obediencia. En otras palabras, los hombres son libres de escoger si obedecer o no los mandamientos de Dios, no deben ser impuestos, no debemos usarlos para condenar a los hombres, pues Dios no salva ni condena a ninguno por cumplirlos, sino que ofrece expiación de pecado –salvación- al que se arrepiente de no haberlos cumplido. En otras palabras, Dios es sobre todas las cosas, un Dios Salvador que siempre ha perdonado a todo aquel que se arrepiente. En la Biblia, siempre que Dios se refiere al Decálogo, se refiere a los Mandamientos que dio a Moisés. Pero también la Biblia diferencia estos, de las leyes dadas a Moisés: La ley de los Sacrificios [Lev 6:8], Ley de la Lepra [Lev 13], Leyes de Santidad y Justicia [Lev 19], Ley de los votos [Números 30],  Ley del casamiento de las herederas [Números 36], etc. No confundir los Mandamientos y las Leyes con las Fiestas solemnes [Tradiciones].

“Tomad este libro de la ley, y ponedlo al lado del arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y esté allí por testigo contra ti.”  (Deuteronomio 31:26)

Otra diferencia entre los Mandamientos perennes de Dios, y la ley de Moisés, es que los mandamientos de Dios estaban DENTRO DEL ARCA DEL PACTO, y la ley de Moisés junto al arca del pacto.  Jesucristo nuestro amado Salvador es el Nuevo Pacto de Dios con los hombres, y Jesucristo confirmó LOS DIEZ MANDAMIENTOS como los mandamientos que han de guardarse para siempre, pero solamente para  todos aquellos que creemos en Dios como nuestro Padre. Hay una gran diferencia entre cumplir los mandamientos porque han sido enseñados a los hombres, que cumplirlos por convicción propia y  Amor a Dios y Dios conoce esta diferencia, pues escudriña los corazones de cada quien.

Dice, pues, el Señor: “Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado” Isaías 29:13 [Mateo 15:8-9]

Jesucristo, al igual que Moisés, comenzó su ministerio ayunando 40 días y 40 noches, y al igual que Moisés fue ministrado por Dios, tentado por el diablo, y ayudado por los Ángeles durante toda esta prueba. Una de las cosas que Jesucristo hizo durante su ministerio en la tierra, fue confirmar los Mandamientos de Dios, pero también expuso a los hombres que invalidaban los Mandamientos imponiendo doctrinas de hombres, enseñándolas como mandamientos de Dios. Desde entonces, el hombre sigue haciendo lo mismo, toma la Biblia, la usa fuera de contexto, impone doctrinas y los llama mandamientos de Dios como requisitos para ser salvos.  Jesucristo además cumplió la Ley y todo lo que los antiguos hombres de Dios profetizaron respecto al Mesías.

El le dijo: “¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Más si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos”. (Mateo 19:7)
Guardar los mandamientos –El Decálogo- no es algo imposible de cumplir, de hecho es posible vivir de acuerdo al decálogo, si tenemos a Jesucristo en nuestro corazón, hemos recibido al espíritu santo, y hemos sujetado todo nuestro ser, espíritu alma y cuerpo bajo la voluntad de Dios. Sin embargo, algunos quieren imponer la ley como requisito para entrar a la vida, porque Jesucristo dijo que no vino a abrogar la ley, sino a cumplirla, pero también dijo que la ley ni Sus palabras pasarían, es decir que están escritas como testimonio perenne. Sabemos que Jesucristo cumplió toda la ley y todos los mandamientos de Dios, porque El es santo. Sin embargo, lo que Jesucristo hizo con la ley en el Nuevo Testamento,  es INYECTARLE GRACIA para beneficio de los hombres [Y aquí puedo ver a muchos legalistas alarmarse], pues  Jesucristo es Dios, y es Soberano, e hizo lo que Su Padre le envió a hacer: INYECTAR LA GRACIA SOBRE LA LEY PARA BENEFICIO DE  TODOS LOS QUE HABRIAN DE CREER POR MEDIO DE EL.

Jesús le dijo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primer y gran mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas” . (Mateo 22:37-40)

Para una persona que ha sido perdonada de todos sus pecados, y ha recibido la Salvación por medio de Jesucristo, no es imposible amar a Dios con todo el corazón y con toda el alma y con toda la mente, ni amar al prójimo como a uno mismo. De hecho es FACTIBLE.  El Decálogo mismo es FACTIBLE si al conocerlo, y memorizarlo, y vivirlo lo practicas en tu diario vivir. Jesucristo diferenció entre la Ley y los mandamientos, diciendo que los hombres se aferraban a la ley y tradición de los hombres, aparentando santidad pero por dentro estaban llenos de corrupción. Esto se comprobaba cada vez que Jesucristo hacia algo que rompía con las tradiciones de los hombres, como comer con pecadores, no lavarse las manos antes de comer, etc. Jesucristo inyecto la Gracia a la ley cuando sanaba a los leprosos, ministró a los niños, comió con pecadores, habló con la mujer de Samaria, sanó a los enfermos en el día de reposo, se proclamó el Señor del día de reposo [Marcos 2:28], recordemos que  nada causaba mas polémica entonces, que el día de reposo .

También les dijo: “El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo” . (Marcos 2:27)

Siempre ha habido doctrinas que han hecho el día de reposo mayor que Dios, y mayor que los hombres. Jesucristo puso al día de reposo en perspectiva, diciendo que es eso, un día de descanso establecido por Dios para el hombre, no que el hombre fue creado para reposar en el séptimo día. Sin embargo, aun al día de reposo, Jesucristo inyectó la GRACIA, sanando, liberando, y comiendo con sus discípulos en los sembradíos, en el día de reposo [Lucas 6].  Jesucristo hizo la mayoría de sus más extraordinarias sanidades, en el día de Reposo. [Lucas 6:6, Lucas 13:10, Lucas 14:1-3, Juan 5:9, Juan 9:14, 16]

“Y le acechaban para ver si en el día de reposo le sanaría, a fin de poder acusarle. Y les dijo: ¿Es lícito en los días de reposo hacer bien, o hacer mal; salvar la vida, o quitarla? Pero ellos callaban”.  (Marcos 3:2 y 4)
Gracias a Dios que Jesucristo vino a cumplir lo que Dios le había mandado, y no se dejó intimidar ni amedrentar por los fariseos y saduceos, y escribas de la ley, quienes no soportaban la Gracia de Dios.  Si eres cristiano, Nacido de Nuevo, Bautizado, lleno del Espíritu Santo, tú vas a aprender a ver toda la Biblia desde la perspectiva de Jesucristo, y no desde la perspectiva de sectas, tradiciones, o falsos maestros. Esa es tu responsabilidad como creyente, mínimo tienes que obedecer y hacer todo lo que JESUCRISTO te enseñó, creer la perspectiva de Cristo que es la Verdad. El primer fruto será aplicar la Gracia a todo lo que hagas, digas, pienses, como veas a las personas, como te veas a ti mismo, como veas la Salvación misma. Memorizaras estas palabras de Jesucristo’.
Estimado amigo lector, queridos hermanos en la fe, les pregunto: ¿Bajo que normas creen ustedes que seremos juzgados en el juicio Final?  Pues bajo la lupa de Los Diez Mandamientos, incluyendo nuestras obras ya sean buenas o malas.

Los Mandamientos (Ley de Dios) es su Ley Moral, esta refleja su personalidad Divina, su carácter, su amor y su inconmensurable Justicia. Son los principios universales de la correcta existencia en el universo creado por Dios a través de su hijo Jesuscristo, al cual puso como Rey y Señor nuestro. AMEN