domingo, 14 de agosto de 2022

¿ A la luz del regreso de Cristo, Cómo debemos vivir nuestras vidas ?

 


¿ A la luz del regreso de Cristo, Cómo debemos vivir nuestras vidas ?



Queridos hermanos en la fe y estimados lectores, Creemos que el regreso de Cristo es inminente, es decir, Su regreso puede ocurrir en cualquier momento. Nosotros, como el apóstol Pablo, buscamos “la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tito 2:13). Sabiendo que el Señor puede regresar hoy, algunos son tentados a dejar lo que estén haciendo y sólo “esperar” Por Él.

Sin embargo, hay una gran diferencia entre saber que Jesús podría regresar hoy y saber que Él regresará hoy. Jesús dijo, “Nadie sabe el día ni la hora” (Mateo 24:36). El tiempo de Su venida es algo que Dios no ha revelado a nadie, y así, hasta que Él nos llame a Sí mismo, debemos continuar sirviéndole. En la parábola de Jesús de los diez talentos, el rey que estaba por ausentarse, instruye a sus siervos: “Negociad, entre tanto que vengo” (Lucas 19:13).

El regreso de Cristo siempre se presenta en la Escritura como una gran motivación para actuar cierto, no como una razón para dejar de hacerlo. En 1 Corintios 15, Pablo resume su enseñanza sobre el arrebatamiento diciendo, “Así que… estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (Verso 58). En 1 Tesalonicenses 5, Pablo concluye una lección sobre la venida de Cristo con estas palabras; “Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios” (Verso 6). Retroceder y “cuidar el puesto” nunca fue la intención de Jesús para nosotros. En vez de eso, trabajemos mientras podamos. “…la noche viene, cuando nadie puede trabajar” (Juan 9:4).

Los apóstoles vivieron y sirvieron con la idea de que Jesús podría regresar durante el término de sus vidas; ¿qué hubiera sucedido si hubieran dejado de trabajar y sólo hubieran “esperado”? Hubieran estado en desobediencia a la Gran Comisión de “ir por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15), y el evangelio nunca habría sido esparcido. Los apóstoles entendieron que el regreso inminente de Jesús significaba que ellos debían ocuparse de la obra de Dios. Ellos vivieron la vida al máximo, como si cada día fuera el último. Nosotros, como ellos, debemos ver cada día como un regalo y usarlo para glorificar a Dios.


sábado, 6 de agosto de 2022

¿Verdaderamente Cuál es el origen del pecado?

 

¿Verdaderamente Cuál es el origen del pecado?



Siempre llegamos a la eterna pregunta de dónde y cómo empezó el pecado; esta  ha sido explorada y debatida por algunas de las mentes más brillantes de la historia, sin embargo, nadie puede dar una respuesta completamente definitiva o satisfactoria. Algunos erróneamente, citando a Isaías 45:7, pretenden hacer que Dios sea el autor del pecado: "Que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo el Señor soy el que hago todo esto". La palabra maldad, del original hebreo rah, se traduce mejor como "calamidad". El contexto de este pasaje se refiere a la soberanía de Dios sobre los desastres naturales. Dios es soberano sobre todas las cosas (Éxodo 4:11), pero no es el autor del pecado (1 Juan 1:5; cf. Santiago 1:13). Él odia el pecado (Proverbios 8:13). El mal moral se originó en la criatura, no en el Creador.

Juan Calvino uno de los impulsadores de la Reforma  escribió en una de sus obras un extracto de una cita bíblica que dice : "Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera' [Génesis 1:31]. Haciendo énfasis en que todo lo creado por Dios era y es perfecto y de El no sale el Mal ¿De dónde viene, pues, esta maldad del hombre, para que se aleje de su Dios? Para que no pensemos que proviene de la creación, Dios había puesto Su sello de aprobación a lo que había surgido de él mismo. Por su propia mala intención, entonces, el hombre corrompió la naturaleza pura que había recibido del Señor; y en su caída arrastró consigo a toda su descendencia a la destrucción. Por consiguiente, debemos considerar la causa evidente de la condenación en la naturaleza corrupta de la humanidad - que se encuentra más cerca de nosotros - y no buscar una causa oculta y totalmente incomprensible en la predestinación de Dios" [Institutos, 3:23:8]. En otras palabras, el pecado no formaba parte de la creación original, ni fue decretado por la voluntad del Creador.

El primer hombre, Adán, pecó, y su transgresión sumió a la humanidad en el pecado, aunque éste no fue el origen del pecado. Ezequiel 28:13-15 habla en sentido figurado de Satanás, que fue creado originalmente sin defecto, como lo fueron todas las cosas creadas por Dios. El versículo 15 nos da una pista sobre el origen del pecado: "Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad". Isaías 14:12-14 indica además que Satanás (Lucifer) pecó en su orgullo y su codicia del trono de Dios. Cuando se rebeló contra Dios, Satanás fue expulsado del cielo (Ezequiel 28:15-17; cf. 1 Timoteo 3:6).

Esto nos lleva a la pregunta, ¿Cómo se manifestó el mal en una criatura perfecta? Puede ser conveniente mencionar que el mal no es una cosa creada, no es una criatura y no tiene un ente independiente. Además, el mal no tiene una norma como la bondad; es una carencia, una deficiencia, una falta de la norma de la bondad perfecta de Dios. Todo pecado, por muy trivial que parezca, no alcanza la perfección moral. Dios siempre es coherente con Su naturaleza perfecta (Deuteronomio 32:4). Todo pecado, por lo tanto, debe venir de la criatura, y el deseo de maldad surge del interior de la criatura (Santiago 1:14-15). El pecado se "halló" en Lucifer debido a la elección que hizo ese ángel de buscar algo distinto a lo que Dios había elegido para él. Cada vez que buscamos algo "distinto" a la elección de Dios, pecamos.

Decir que el pecado se originó en las criaturas de Dios no significa que a Dios le sorprendiera o lo tomara por sorpresa. Aunque Dios no provocó el pecado, ciertamente lo permitió o no existiría, ya que Dios es soberano sobre todas las cosas. Es cierto que podría haber evitado el pecado, pero eso habría significado despojar a Su creación de su libre albedrío (Daniel 4:17; cf. Salmo 33:10-11). Todos Sus caminos son buenos. "No hay ningunas tinieblas en él" (1 Juan 1:5), y ahora mismo está haciendo que todas las cosas obren para bien (Romanos 8:28; cf. Isaías 46:9-10).

El misterio del mal y la razón por la que Dios ha permitido que exista, con todo el sufrimiento que causa, puede que nunca se conozca completamente en este mundo, sin embargo, las Escrituras aseguran que el mal es temporal. Una vez que el plan redentor de Dios haya culminado, Jesucristo habrá destruido la obra del diablo para siempre (1 Juan 3:8).

 

Francis Suarez


domingo, 31 de julio de 2022

¿Cuál es el sello del Espíritu Santo?

 


¿Cuál es el sello del Espíritu Santo?


Podemos decir muchas cosas acerca del Espíritu Santo, y aun así quedaríamos cortos en nuestra comprensión, pero empezaremos diciendo que el Espíritu Santo es conocido como el “depósito,” el “sello,” y las “arras” en los corazones de los cristianos (2 Corintios 1:22; 5:5; Efesios 1:13-14; 4:30). El Espíritu Santo es el sello de Dios sobre Su pueblo, Su derecho sobre nosotros como Su propiedad. Aquí debemos enfocar que la palabra griega traducida como “arras” en estos pasajes es arrhabōn que significa prenda,” esto es, parte del dinero de la compra o propiedad dada como enganche o anticipo para garantizar la seguridad de lo que resta. El don del Espíritu a los creyentes, es el pago inicial de nuestra herencia celestial, que Cristo prometió y aseguró para nosotros en la cruz. Debido a que el Espíritu nos ha sellado, estamos seguros de nuestra salvación. Nadie puede romper el sello de Dios si nos mantenemos en el. En otras palabras el Sello es el amor de Cristo

 Ahora recuerden que también en un sentido El Espíritu de Dios es nuestro Ayo y que es Ayos?, AYO

(gr. «paidagogos»).

Era originalmente un esclavo que llevaba a los hijos de su amo a la escuela. Las Escrituras nos muestran que la ley fue un ayo para los judíos (no para los gentiles: Pablo habla en Gal. 3:24-25) y nos dice  De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe , Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo,”  y porque eso?, porque la ley los condenaba  y los tenia bajo esclavitud.

El Espíritu Santo de Dios es dado a los creyentes como un “enganche” para asegurarnos que nuestra herencia completa como hijos de Dios nos será entregada. El Espíritu Santo nos es dado para confirmarnos que pertenecemos a Dios quien nos da Su Espíritu como un don o regalo, así como lo son la fe y la gracia (Efesios 2:8-9). A través del don del Espíritu, Dios nos renueva y santifica. Él produce en nuestros corazones esos sentimientos, esperanzas y deseos que son la evidencia de que somos aceptados por Dios, que somos considerados como Sus hijos adoptivos, que nuestra esperanza es genuina, y que nuestra recompensa y salvación están aseguradas si nos mantenemos en el, de la misma forma que un sello garantiza un testamento o un contrato. Dios nos concede Su Espíritu Santo como garantía de la promesa de que somos Suyos para siempre y que seremos guardados en el último día. La prueba de la presencia del Espíritu es Su operación en el corazón del creyente, la cual produce arrepentimiento, el fruto del Espíritu (Gálatas 5:22-23), conformidad con los mandamientos y voluntad de Dios, una pasión por la oración y la alabanza, y amor por Su pueblo. Estas cosas son las evidencias de que el Espíritu Santo ha renovado el corazón del cristiano que ha sido sellado para el día de la redención.

A su vez el Espíritu Santo de Dios nos garantiza la conexión con nuestro creador y de que hemos sido apartados para El, ayudándonos con suplir fuerzas para combatir el mal de este mundo y vencer sobre nuestras debilidades, ya que por nuestras propias fuerzas seria imposible vencer en la carne.

El Apóstol Pablo en Gal. 5:1 dijo :  Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

Así es como a través del Espíritu Santo y el poder de Sus enseñanzas y guía, somos sellados y confirmados hasta el día de la redención, plenos y libres de la corrupción del pecado y de la tumba . Debido a que tenemos el sello del Espíritu en nuestros corazones, podemos vivir gozosamente, confiados en que nuestro lugar está asegurado en un futuro que guarda glorias inimaginables.

 

Francis Suarez

Elaborado : 11/07/2013


domingo, 24 de julio de 2022

"¿ Qué significa aceptar a Jesús como su Salvador personal ?"

 

"¿ Qué significa aceptar a Jesús como su Salvador personal ?"

 


¿Quién es Jesucristo? Mucha gente reconocerá a Jesucristo como un buen hombre, un gran maestro, o incluso un profeta de Dios. Estas cosas son definitivamente ciertas de Jesús, pero ellas en realidad no definen quién es Él. La Biblia nos dice que Jesús es Dios en carne, que Él llegó a ser un ser humano (vea Juan 1:,14) . Jesús vino a la tierra para enseñar, sanar, corregir, y perdonarnos, y aun más, para morir por nosotros. Jesucristo es Dios, el Creador, el Señor Soberano. ¿Ha creído usted en este Jesús?

¿Alguna vez ha aceptado a Jesucristo como su Salvador personal? Antes de responder, permítame explicar la pregunta. Para entender bien esta pregunta, primero usted debe entender el significado de las palabras "Jesucristo," "Salvador" y "personal."

¿Qué es un Salvador y por qué necesitamos un Salvador? La Biblia nos dice que todos hemos pecado, hemos cometido actos malvados (Romanos 3:10-18). Como resultado de nuestro pecado, somos merecedores de la ira y el juicio de Dios. El único castigo justo por pecados cometidos contra un Dios infinito y eterno, es un castigo infinito (Romanos 6:23;  Apocalipsis 20:11-15). ¡Esa es la razón por la cual necesitamos un Salvador!, para evitar esto.

Nota L (Pablo escribió que “fue arrebatado hasta el tercer cielo” (2 Corintios 12:2): para describir el reino celestial. )

Aquí esta la respuesta, Jesucristo, vino a la tierra y murió en nuestro lugar. La muerte de Jesús, , fue un pago infinito por nuestros pecados (2 Corintios 5:17). Jesús murió para pagar el castigo por nuestros pecados (Romanos 5:8). Jesús pagó el precio para que nosotros no lo tuviésemos que hacer. La resurrección de Jesús de entre los muertos probó que Su muerte fue suficiente para pagar el castigo por nuestros pecados. ¡Esa es la razón por la cual Jesús es el único Salvador! (Juan 14:6 (Hechos 4:12) ¿Está usted confiando en Jesús como su Salvador?

¿Es Jesús su Salvador "personal ? Mucha gente ve el cristianismo como el asistir a la iglesia, la celebración de rituales, o el no cometer ciertos pecados. Pero eso no es el cristianismo. El verdadero cristianismo es una relación personal con Jesucristo. Aceptar a Jesús como su Salvador personal es poner su fe y confianza personalmente en Él. Ninguno es salvo por la fe de otros. Nadie es perdonado por hacer ciertas obras. El único camino para ser salvo, es aceptando personalmente a Jesús como su Salvador, confiando en Su muerte como pago por sus pecados, y en Su resurrección como su garantía de la vida eterna (Juan 3:16). ¿Es Jesús personalmente su Salvador?

Si usted ya se entrego a Jesucristo bien a hecho, por otro lado si no lo ha hecho y quiere aceptar a Jesucristo como su Salvador personal, entonces dígale a Dios las siguientes palabras:  Señor te acepto como mi Salvador personal, se que tu sangre lava mis pecados reconozco que soy pecador y necesito de ti, quiero seguirte Amen.  Recuerde, hacer esta oración o cualquier otra, no lo va a salvar.   Es solamente el confiar en Cristo y hacer su voluntad lo que le puede librar del pecado. Esta oración es simplemente una manera de expresar a Dios su fe en Él, y agradecerle por proveerle su salvación, una vez realizado esto debe acudir a una iglesia de Cristo a bautizarce.

 

Francis Suarez


sábado, 16 de julio de 2022

El Señor Jesús: La Vid y los Pámpanos

 

El Señor Jesús: La Vid y los Pámpanos

Juan 15:1-17



Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en Mí, y Yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de Mí nada podéis hacer. Juan 15:5

Recordemos que durante la cena de la Pascua (Juan 13) el Maestro Jesús da a conocer a sus discípulos algo tan importante, como la necesidad de permanecer unidos a Él. Para que pueda ser más comprensible, toma como referencia la vid, cuyo vino habían degustado mientras cenaban.

Jesús les dice: “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador” (v.1).

Es por eso que Jesús hace una seria advertencia a sus discípulos: “Todo pámpano que en Mí no lleve fruto lo quitará” (v. 2). Esta es la labor del labrador, cuando ve en la vid sarmientos que no llevan fruto, los desgaja de la vid para que no estorben a los otros sarmientos que sí llevan fruto. Pero incluso estos sarmientos que llevan fruto son limpiados para que el fruto sea más abundante y mejor. El Señor Jesús dice a sus discípulos que Su Palabra es el instrumento para limpiar diariamente los sarmientos que están unidos a esa vid y llevan fruto.

Jesús acercándose más a la propia realidad de sus discípulos, les hace ver que Él mismo es la vid y ellos los sarmientos; a los sarmientos les es necesario permanecer unidos a la vid, si quieren tener vida y frutos. Ya que el sarmiento no puede llevar fruto alguno por sí mismo separado de la vid. Pero el hombre religioso, por lo general, se cree capaz de llevar fruto por sí mismo, sin estar unido por la fe a esa única “vid verdadera”, que es Cristo. Estos frutos del hombre religioso los podíamos calificar como lo describen citas del Antiguo Testamento como uvas silvestres, tienen apariencia de buenas, pero no tienen el sabor dulce del amor de Dios maduradas bajo el sol radiante de la justicia de Cristo.

Debemos recordar que en el Antiguo Testamento Jehová Dios usa este símil para referirse a su pueblo Israel, lo vemos en el (Salmos 80:8; Isaías 5:1-7; Jeremías 2:21), donde les dio uvas silvestres.

Pero ahora, al final de los tiempos, el Dios y Padre de una manera especial nos ha injertado a los gentiles en la “vid Verdadera” que es Su Hijo Jesucristo, por medio de la fe. No hay otra “vid verdadera” que pueda dar los frutos al Padre, ni hay otro labrador que conozca los cuidados adecuados de esa vid y sus sarmientos que el Padre mismo, junto a su hijo.

Sin embargo el creyente debe saber que por su propia vida, que todo el fruto que se da en él proviene de esa “vid verdadera”, que es Cristo; y por Cristo y en Cristo se dan en él los frutos del Espíritu: Por las Escrituras sabemos que son “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, man­sedumbre, templanza” según (Gálatas 5:22-23).

Nadie puede llevar estos frutos por sí mismo si no es Cristo en él; sería tan absurdo como si el sarmiento quisiera producir uvas sin estar unido a la vid.

Jesús mismo dice: “Separados de Mí nada podéis hacer”. Y sin embargo, es como si el hombre siempre se empeñara en hacerlo todo separado de Cristo. La palabra que usa el griego es “dinamai”, que además de significar “poder”, también significa: ser capaz, tener fuerza, capacidad, facultad. Por tanto, sin Cristo el hombre no es capaz, ni tiene fuerza ni capacidad para llevar fruto por sí mismo. Lo que el hombre puede hacer por sí mismo son obras de la carne: “adulterio, fornicación, inmundicia, idolatría, hechicerías, enemistades, iras, contiendas, disensiones, homicidios, borracheras etc.” (Gálatas 5:19s). No olvidemos hermanos lo que la Palabra de Dios nos dice en (Rom. 8:7-8)

“Los designios de la carne son enemistad contra Dios, porque no se sujetan a la ley de Dios, ni pueden… y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios”   ….Amen.


sábado, 9 de julio de 2022

¿ Es Jesús Dios ?

 

¿ Es Jesús Dios ?



Hay que destacar que en la biblia encontramos relatos donde los judíos entendieron la declaración de Jesús al afirmar ser Dios. En los versículos siguientes, Jesús nunca los corrige diciéndoles, "Yo no afirmé ser Dios". Eso indica que Jesús realmente estaba diciendo que era Dios al declarar, "Yo y el Padre uno somos" (Juan 10:30). Y en Juan 8:58 encontramos otro ejemplo. Jesús les dijo "De cierto, de cierto os digo: antes que Abraham fuese, yo soy". La respuesta de los judíos que escucharon esta declaración fue tomar piedras para matarlo por blasfemia, así como la ley de Moisés les ordenaba hacerlo (Levítico 24:15).

Realmente en la Biblia, no hay un registro de Jesús diciendo las palabras precisas, "Yo soy Dios". Sin embargo, eso no significa que Él no proclamó ser Dios. Sin embargo cuando dijo: "Yo y el Padre uno somos"., escuche la reacción de los judíos a Su declaración, "Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios" (Juan 10:33).

De igual manera en Juan 1:1 dice que "El Verbo era Dios" Juan 1:14 dice que "Aquel Verbo fue hecho carne". Esto indica claramente que Jesús es Dios en la carne. Hechos 20:28 nos dice, "… para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre".  Fue Jesucristo. Hechos 20:28 declara que Dios compró Su iglesia con Su propia sangre. ¡Por tanto, Jesús es Dios!

Con respecto a Jesús, Tomás el discípulo declaró, "Señor mío, y Dios mío" (Juan 20:28). Jesús no lo corrigió. Tito 2:13 nos anima a esperar la venida de nuestro Dios y Salvador – Jesucristo (vea también 2ª Pedro 1:1). En Hebreos 1:8, el Padre declara de Jesús, "Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; cetro de equidad es el cetro de tu reino". El Padre se refiere a Jesús como "Oh Dios" indicando que Jesús es verdaderamente Dios.

 En el libro de Apocalipsis enontramos que un ángel ordenó al apóstol Juan adorar solamente a Dios (Apocalipsis 19:10). En algunas ocasiones en la escritura, Jesús recibe adoración (Mateo 2:11; 14:33; 28:9,17; Lucas 24:52; Juan 9:38). El nunca reprendió a la gente por adorarle.

Finalmente la razón más importante para decir que Jesús tiene que ser Dios, es que si Él no es Dios, Su muerte no habría sido suficiente para pagar el castigo por los pecados de todo el mundo (1ª Juan 2:2). Un ser creado, que Jesús sería si no fuera Dios, no podría pagar la pena infinita requerida por el pecado contra un Dios infinito. Solamente Dios pudo pagar tal penalidad infinita. Solamente Dios pudo tomar los pecados del mundo (2ª Corintios 5:21), morir, y resucitar — probando Su victoria sobre el pecado y la muerte para beneficio de todos nosotros.

 

Francis Suarez


domingo, 3 de julio de 2022

¿En el Cielo, existirá el mátrimonio?

 

¿En el Cielo, existirá el mátrimonio?



En las Sagradas Escrituras, en el libro de mateo cap. 22 verso 30 dice:

 “Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo” Eso dijo Jesús al contestar una pregunta concerniente a una mujer quien había estado casada varias veces en su vida – ¿con quién estaría casada en el cielo (Mateo 22:23-28)? Es notorio que nos dice que no habrá matrimonio en el cielo. significa que los integrantes de una pareja no se reconocerán en el cielo, como criaturas adoradores de Dios no podremos distraer nuestra mente con recuerdos del mundo ya pasado, tendremos mente nueva e incluso un nombre nuevo. (Apoc. 2:17)

Todo parece indicar que en el cielo no existirá la unión de parejas en matrimonio, sencillamente porque no será necesario, cuando Dios estableció el matrimonio lo hizo por diferentes razones, PRIMERO después de crear a Adan después de un tiempo vio que le era necesario una compañía para su ayuda y consolación, (Génesis 2:18) dice: “Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.”. Eva constituyo la solución perfecta para la soledad de adán, acompañándole reinando juntos en la creación.

 En el cielo no estaremos solos, ya que estaremos unidos a millares de hermanos en la fe para adorar a Dios, incluyendo ángeles por eso es importante mencionar que no habrá soledad,. Estaremos rodeados por multitudes de creyentes y de ángeles (Apocalipsis 7:9), y todas nuestras necesidades serán satisfechas, incluyendo la necesidad de compañía.

SEGUNDO, Dios creó el matrimonio como medio para la procreación y para poblar la tierra con seres humanos, pero porque? Debido al pecado que entro al mundo con el destierro de Adán y trajo consigo a la muerte. Ya el hombre podía morir y si no se reproducía no podía prevalecer la especie humana.

Sin embargo, en el cielo no habrá población por procreación, porque en el cielo tendremos cuerpos glorificados que no serán ni masculinos ni femeninos, pero lo mas importante que seremos eternos, ósea inmortales, y precisamente por no morir no hay necesidad de procrear. Los que conforman la Iglesia de Cristo son los llamados a vivir en el cielo por promesa, en las mansiones celestiales, alojadas en la Nueva Jerusalén la Santa Ciudad Celestial por haber sido adoptados como hijos de Dios por Fe en su hijo Jesucristo.

Y TERCERO, Dios busca adoradores espirituales, los cuales son como ángeles para hacerlo su pueblo que le adore. En la cita (Juan 4:23) dice :  “ Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.”

 

Por: Francis Suarez

Articulo elaborado 29/9/2013