domingo, 9 de abril de 2023

Creyentes en el mundo (Juan 17:14-17)

 

Creyentes en el mundo (Juan 17:14-17)



Vamos a tratar de definir la relación que tuvieron los discípulos con Cristo Jesús y el Padre, una relación que les traería plenitud de gozo, ahora pasa a hablar de su relación con el mundo, donde sufrirían su odio. Por lo tanto, por una parte eran objetos del amor del Padre, y por otra eran objetos del odio del mundo, exactamente igual que Cristo.

¿Por qué causa el mundo aborrece a los creyentes? "El mundo los aborreció, porque no son del mundo" (Jn 17:14) "Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo."

En primer lugar debemos notar que éste era un tema que el Señor ya había tratado con sus discípulos en esa misma noche (Jn 15:18-21), pero ahora lo trae ante el Padre en oración.

No hay duda de que el mundo puede ser un lugar tremendamente hostil; está lleno de odios amargos engendrados por el nacionalismo, el racismo, la lucha entre las clases sociales, las guerras de religión, la avaricia, el orgullo... Sin embargo, la hostilidad a la que el Señor se refiere aquí surge por una razón diferente. Se produce como reacción a la predicación de la Palabra de Dios. Como ya hemos visto en varias ocasiones a lo largo de este evangelio, esta Palabra siempre provoca división entre los oyentes (Jn 7:43) (Jn 9:16) (Jn 10:19). Pero, ¿por qué ocurre tal cosa?

El problema es que la Palabra de Dios pone al descubierto el pecado del mundo, lo llama al arrepentimiento, a deponer sus armas contra Dios y rendirse a él. Esto no le gusta al mundo, por eso, aquellos que responden positivamente a este llamamiento, pasan a ser considerados como traidores, y el mundo los aborrece por eso.

Pero lo curioso es que no es sólo la denuncia del pecado del mundo lo que provoca esta hostilidad; con mucha frecuencia también su mensaje de misericordia, perdón y salvación, tienen el mismo efecto. Recordemos la hostilidad de los líderes religiosos del judaísmo contra el Señor cuando él anunciaba las buenas nuevas de salvación a los perdidos, menospreciándole, e incluso queriéndole matar por ello (Lc 5:17-21) (Jn 5:18-24).

Por lo tanto, si el mundo había sido hostil con Cristo cuando él proclamó la Palabra de Dios, también lo sería con sus discípulos cuando continuaran con esta misma labor.

¿Por qué dice que los creyentes no son de este mundo?

En un sentido ellos sí eran del mundo; habían nacido en el mundo y eran parte de él, pero como el Señor indica aquí, todo cambió desde el momento en que él les había dado la "palabra" del Padre y ellos la habían creído. Desde ese momento habían sido introducidos en un estado nuevo de cosas enteramente distinto del mundo. Su manera de actuar, de hablar, de pensar, de vestir, de hacer negocios... no es la de este mundo.

"No ruego que los quites del mundo"

(Jn 17:15) "No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal."

A pesar de la hostilidad del mundo contra los creyentes, el Señor quiere que se queden en él. ¿Qué sería del mundo si Dios sacara de él a los cristianos que predican la Palabra de Dios? Sin duda sería desastroso para el mundo. En palabras del Señor, los creyentes son la luz y la sal del mundo que se encuentra en tinieblas y en un continuo proceso de corrupción (Mt 5:13-14) (Fil 2:15). El mundo necesita a los creyentes para darles a conocer la gracia de Dios. Ellos son un buen ejemplo de ello.

Aunque es el propósito de Dios que los suyos queden en este mundo con la finalidad de dar testimonio de él, lamentablemente, en muchas ocasiones los creyentes se han aislado, pero esto no era por lo que oraba el Señor al Padre.

Dios, su poder y paciencia? ¿Cómo podrían ser debidamente preparados para el cielo sin haber sido previamente templados en las pruebas de esta vida?

Hubo tres ocasiones en las que diferentes hombres de Dios del pasado oraron pidiendo ser quitados del mundo. Estos fueron Moisés (Nm 11:15), Elías (1 R 19:4) y Jonás (Jon 4:3), pero como ya sabemos, el Señor no concedió la petición de ninguno de ellos.

La evasión nunca es la alternativa divina, sino el alcanzar la victoria en medio del mundo hostil. Somos llamados a vivir dentro del mundo. Ese es el lugar donde tenemos que llevar a cabo todas nuestras actividades: comprar, vender, estudiar, convivir...

"Que los guardes del mal"

Cuando el Señor ascendiera al cielo y ellos tuvieran que vivir y testificar de Cristo en medio de un mundo hostil, se encontrarían inmersos en constantes peligros que intentarían desviarlos de su fidelidad a Cristo, es por eso que el Señor vuelve a pedir al Padre que "los guarde del mal".

Algunos piensan que el "mal" del que debemos ser guardados se relaciona directamente con Satanás, "el maligno", pero seguramente deberíamos pensar en todos los males que nos pueden asaltar, incluyendo también el mundo y nuestra propia naturaleza caída.

En este contexto uno de los males por los que el Señor pedía que fueran guardados podría ser la mundanalidad, que destruye la diferencia entre la iglesia y el mundo. Esto consiste en asimilar su forma de pensar y actuar. Dentro de estos peligros hay varios que parecen estar golpeando con fuerza a las iglesias de nuestro tiempo.

Lo que se deduce de la oración del Señor es que si la iglesia debe llegar a tener algún impacto en el mundo, sólo lo conseguirá siendo diferente a él. Pensemos por un momento en Daniel y sus tres amigos. Ellos fueron llevados como prisioneros de guerra a Babilonia, donde llegaron a tener un impacto muy decisivo sobre Nabucodonosor y su corte. Ahora bien, ¿cómo lo consiguieron? Pues no fue por volverse como el mundo pagano al que fueron llevados, sino permaneciendo obedientes a la Palabra de Dios. Comenzaron por no aceptar sus normas alimenticias contrarias a las ordenanzas del Antiguo Testamento, también se negaron a arrodillarse ante el ídolo que Nabucodonosor había creado, a pesar de que por esa razón fueron echados a un horno de fuego. Luego, cuando por un decreto real se prohibió orar al Señor, Daniel continuó con su vida normal de oración, aunque por ello fue echado al foso de los leones. Podría decirse que si Daniel impacto en los gobernantes babilonios y luego en los persas, lo fue porque se opuso a la cultura de su tiempo en todo aquello que implicara desobedecer la Palabra de Dios.

Como alguien ha dicho, no es el barco en el agua, sino el agua en el barco lo que lo hunde. Así que, el peligro no es que un cristiano esté en el mundo, sino que el mundo esté en el cristiano. Además, mientras el cristiano viva de una manera mundana, su testimonio en el mundo será completamente ineficaz, porque si el mundo no puede ver una diferencia clara entre los que profesan ser cristianos y los del mundo, éstos no tendrán ningún deseo de cambiar.

tentaciones que podemos encontrar en este mundo. Necesitamos el poder de Dios para vencer toda tentación, y por esa razón, nosotros también debemos orar continuamente a Dios para que nos libre del mal (Mt 6:13).

"No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo"

(Jn 17:16) "No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo."

"Santifícalos en tu verdad"

(Jn 17:17) "Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad."

La iglesia de Cristo debe ser santa. Cuando leemos las cartas que el Señor dirigió a las iglesias de Asia y que encontramos en Apocalipsis capítulos 2 y 3, vemos su interés por la santidad de su pueblo tanto en lo moral como en lo doctrinal.

La persona auténticamente santa es la que se aparta de aquellas cosas que la Palabra de Dios prohíbe para entregarse enteramente al Señor.

Por lo tanto, la santidad tiene dos vertientes claramente diferenciadas. Tal como el Señor oró, implicaba ser "guardados del mal", pero eso no bastaba, también debían ser consagrados en la verdad. Como diría el salmista: "Apártate del mal, y haz el bien, y vivirás para siempre" (Sal 37:27).

Ahora bien, en (Jn 15:3) el Señor les había dicho a los discípulos "vosotros ya estáis limpios por la palabra que yo os he hablado". Surge entonces la pregunta: Si ya estaban limpios, ¿por qué ruega al Padre que los santifique? La cuestión es que desde el mismo instante en que nacemos de nuevo somos santos ("apartados") para Dios. En este sentido, todos los que componen la iglesia son santos (Ro 1:7) (1 Co 1:2) (2 Co 1:1) (Ef 1:1) (Fil 1:1). Pero con frecuencia fallamos en cumplir con este llamamiento del Señor y necesitamos ser santificados o consagrados al Señor continuamente.

Ser santos es un mandato del Señor que tiene varios propósitos.

En ese contexto, el primero de ellos tenía que ver con la misión que los discípulos tendrían por delante en el mundo. Los incrédulos pueden negarse a ver la verdad de nuestros argumentos, pero no pueden evadir la evidencia de una vida santa y transformada por el Espíritu Santo. Claro está que nuestro cristianismo no merecerá la atención del mundo si no vivimos vidas santas.

Y en segundo lugar, vivir santamente prepara a los cristianos para el cielo. Cuanto más cerca vivamos de Dios mientras estamos en este mundo, más podremos gozar de la felicidad en nuestra eterna morada. Aunque sólo la sangre de Cristo puede justificarnos y darnos la entrada al cielo, la santificación nos da la capacidad de disfrutarlo.

Es cierto que es el Hijo quien le pide al Padre que nos santifique, porque es un hecho que los hombres no podemos santificarnos a nosotros mismos, aun así, debe haber en nosotros el deseo de que Dios lo haga y la disposición para dejarle hacer.

"En tu verdad, tu palabra es verdad"

¿Cómo podemos mantenernos limpios y puros en este mundo? ¿Qué recursos nos ha dejado Dios para nuestra santificación? El Señor lo indica con claridad: "Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad". Siglos antes el salmista se había hecho la misma pregunta y había llegado a la misma conclusión:

(Sal 119:9) "¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra."

Y en otra ocasión:

(Sal 19:7-8) "La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; el precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos."

Esta respuesta sigue siendo válida para todo creyente en toda época y lugar. Por lo tanto, la clave está en el estudio aplicado de la Palabra de Dios y la obediencia a sus mandamientos. Necesitamos constantemente dejarnos lavar por la Palabra del Señor.\

 

Francis Suarez

Gracias a Estudios Bíblicos por

Sus Artículos e Informaciones.


sábado, 1 de abril de 2023

¿Significado “ ser una sola carne” en un matrimonio?

 

¿Significado “ ser una sola carne” en un matrimonio?



 El término “una sola carne” viene del libro de Génesis en la narración de la creación de Eva. Génesis 2:21-24 describe el proceso por el cual Dios creó a Eva de una costilla tomada del costado de Adán mientras dormía. Adán reconoció que Eva era parte de él; de hecho, eran "una sola carne". El término “una sola carne” significa que, así como nuestros cuerpos son un todo, y no pueden ser divididos en pedazos y aun así seguir siendo una unidad, de la misma manera Dios decidió que sucediera con la relación matrimonial. Ya no son más dos entidades (dos individuos), sino que ahora son una sola entidad (una pareja casada). Hay un número de aspectos en esta nueva unión.

Me da pena ver que en esta isla bella que es Puerto Rico, esa institución creada por Dios llamada el matrimonio está en crisis, la mayoría de las parejas no quieren casarse, sobre todo en las mujeres, quieren tener esa independencia; por eso hay tantas madres solteras en esta sociedad, incluso llegando a tener varios hijos con diferentes padres, sin pensar que esto es dañino para los hijos.  En lo concerniente a las relaciones emocionales, la nueva unidad tiene prioridad sobre todas las relaciones previas y futuras (Génesis 2:24). Algunas parejas de casados continúan concediéndole un mayor peso a los lazos que los unen con sus padres, que con su nuevo cónyuge. Esta es una receta para el desastre en un matrimonio y es una perversión al propósito original de Dios de “dejar y unirse”. Un problema similar puede surgir, cuando uno de los cónyuges comienza a inclinarse más por satisfacer las necesidades emocionales de un hijo que las de su esposo(a).

Emocionalmente, espiritualmente, intelectualmente, financieramente y en cualquier otro aspecto, la pareja debe convertirse en uno. Así como una parte del cuerpo cuida de las otras partes del organismo (el estómago digiere la comida para el cuerpo, el cerebro dirige al cuerpo por el bien del ser, las manos trabajan para el beneficio del cuerpo, etc.), igualmente en el matrimonio, cada cónyuge debe cuidar del otro. Cada cónyuge ya no debe ver el dinero ganado como “mi” dinero, sino como “nuestro” dinero. Efesios 5:22-23 y Proverbios 31:10-31, nos dan la aplicación de esta “unidad” en el papel del esposo y la esposa respectivamente.

Físicamente, ellos se convierten en una carne y el resultado de esa sola carne se encuentra en los hijos que produce su unión. Ahora estos hijos poseen una composición genética especial, como resultado de la unión. Y aún en el aspecto sexual de su relación, ellos no deben considerar sus cuerpos como propios, sino pertenecientes a su cónyuge (1 Corintios 7:3-5). Tampoco se enfocarán en su propio placer, sino más bien en proporcionar placer a su esposo(a).

La unidad y deseo de beneficiar al otro no es algo automático, especialmente después de que la raza humana cayó en pecado. En Génesis 2:24, le es dicho al hombre que se “una” a su mujer. Esta palabra abarca dos ideas. Una es estar “pegado” a su esposa, una ilustración de qué tan unido debe ser el lazo matrimonial. El otro aspecto es “dedicarse diligentemente a ver por” la esposa. Este “dedicarse diligentemente a ver por” es llevarlo más allá del noviazgo que conduce a la boda y continuarlo a través del matrimonio. La tendencia carnal es hacer “lo que me hace sentir bien” en vez de considerar lo que beneficiará al esposo(a). Y este egocentrismo es la rutina en la que comúnmente caen los matrimonios, “una vez terminada la luna de miel”. En vez de que cada uno de los cónyuges se preocupe por cómo no se satisfacen sus propias necesidades, debe permanecer concentrado en suplir las necesidades del cónyuge.

A pesar de lo agradable que puede ser que dos personas que vivan juntas, satisfagan las necesidades del otro, Dios tiene un llamado más elevado para el matrimonio. Así como debían servir a Cristo con sus vidas antes del matrimonio (Romanos 12:1-2), ahora deben servir juntos a Cristo, como una unidad, y criar a sus hijos para servir a Dios (1 Corintios 7:29-34; Malaquías 2:15; Efesios 6:4). Priscila y Aquila, en Hechos 18, serían buenos ejemplos de esto. En la medida que una pareja busca servir a Cristo, el gozo que da el Espíritu llenará su matrimonio (Gálatas 5:22-23). En el Jardín del Edén había tres personajes (Dios el Creador, Adán, y Eva) y había gozo. Así que, si Dios es el centro de un matrimonio, también habrá gozo. Sin Dios, una verdadera y plena unidad no es posible.

 

Francis Suarez

Fuentes: Gotquestions.ong

Pinceladas Biblicas


domingo, 26 de marzo de 2023

¿ Importancia del bautismo cristiano?

 

¿ Importancia del bautismo cristiano?



El bautismo cristiano es una de las dos ordenanzas que Jesús instituyó para la iglesia. Justo antes de Su ascensión, Jesús dijo: "Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mateo 28:19-20). Estas instrucciones especifican que la iglesia es responsable de enseñar la palabra de Jesús, de hacer discípulos y bautizarlos. Estas cosas deben hacerse en todas partes ("todas las naciones") hasta "el fin del mundo". Así que, si no es por otra razón, el bautismo tiene importancia porque Jesús lo ordenó.

El bautismo se practicaba antes de la fundación de la iglesia. Los judíos de la antigüedad bautizaban a prosélitos para dar a entender la naturaleza "limpia" de los convertidos. Juan el Bautista usó el bautismo para preparar el camino del Señor, requiriendo que todos, no sólo los gentiles, fueran bautizados porque todos necesitan arrepentimiento. Sin embargo, el bautismo de Juan, que significa arrepentimiento, no es lo mismo que el bautismo cristiano, como se ve en Hechos 18:24-26 y 19:1-7. El bautismo cristiano tiene un significado más profundo.

El acto del bautismo debe hacerse en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo de Dios; esto es lo que lo hace un bautismo "cristiano". Es a través de esta ordenanza que una persona es admitida en la comunión de la iglesia. Cuando entramos al estado de salvación  somos "bautizados" por el Espíritu de Dios en el Cuerpo de Cristo, que es la iglesia. Primera de Corintios 12:13 dice: "Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu". El bautismo por agua es una "representación" del bautismo por el Espíritu de Dios.

El bautismo cristiano es el medio por el cual una persona hace una proclamación pública de fe y discipulado. En las aguas del bautismo, una persona dice sin palabras: "Confieso mi fe en Cristo; Jesús ha limpiado mi alma del pecado, y ahora tengo una nueva vida de santificación".

Es importante señalar que el Bautismo por sí solo no salva, ese poder redentor lo tiene la sangre de Cristo que es la que no limpia y nos hace aceptos ante el Dios Padre; Sencillamente el bautismo cristiano es un testimonio externo de lo que ha ocurrido internamente en la vida de un creyente. El bautismo cristiano es un acto de obediencia al Señor después de la salvación; aunque el bautismo está estrechamente asociado con la salvación, no es un requisito para ser salvo. La biblia muestra en muchos lugares que el orden de los eventos es 1) una persona cree en el Señor Jesús y 2) es bautizada. Esta secuencia se ve en Hechos 2:41, "Los que recibieron el mensaje [de Pedro] fueron bautizados" (ver también Hechos 16:14-15) por lo cual es un mandato que se debe cumplir.

El bautismo cristiano ilustra, con estilo dramático, la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. Al mismo tiempo, también ilustra nuestra muerte al pecado y nuestra nueva vida en Cristo. Cuando el pecador confiesa al Señor Jesús, muere al pecado (Romanos 6:11) y es elevado a una vida nueva (Colosenses 2:12). En el bautismo cristiano, la acción de ser sumergido en el agua, representa ser muerto al pecado, y la acción de salir del agua representa la vida limpia y santa que sigue a la salvación. Romanos 6:4 lo dice de esta manera: "Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva"

Un nuevo creyente en Jesucristo debería desear ser bautizado lo más pronto posible, por esta razón se hace necesario que toda Iglesia, tenga un Bautisterio o Pileta por así llamarlo para realizar de inmediato un bautismo si algún nuevo creyente quiere entregarse a Cristo. En Hechos 8 Felipe habla "de la buena nueva de Jesús" al eunuco etíope, y, "yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?" (versículos 35-36). Inmediatamente, detuvieron el carro, y Felipe bautizó al hombre. El bautismo ilustra la identificación de un creyente con la muerte de Cristo, Su sepultura y Su resurrección. En todas partes donde se predica el evangelio y las personas vienen a la fe en Cristo, deben ser bautizadas.

Francis Suarez


domingo, 5 de marzo de 2023

Los Pámpanos, Sin mi nada podéis hacer?

 

Los Pámpanos, Sin mi nada podéis hacer?



¿Cuáles son los pámpanos?

Son los nuevos crecimientos que la planta produce cada año. Cuando éstos son desarrollados pasan a denominarse sarmientos. En cada sarmiento se distribuyen los nudos a modo de protuberancias. En cada nudo puede desarrollarse vida en forma de hoja y flor; o bien de hoja y zarcillo.

Juan 15:5 Reina-Valera 1960 -

Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

¿Qué significa la vid y los Pampanos en la Biblia?

Él Padre ve al Hijo como la viña y al mismo tiempo el Padre cuida a la vid y a los pámpanos. Es una relación hermosa. Es el cuidado del Padre por Su propio Hijo y aquellos que son de Su Hijo por fe.

¿Qué quiere decir Juan 15?

Cristo es todo para nosotros, y debemos 'permanecer' en Él permanentemente, de continuo, firmemente, para siempre. Para que el fruto del Evangelio florezca y bendiga nuestra vida, debemos ceñirnos con firmeza a Él, el Salvador de todos nosotros, así como a Su Iglesia, que lleva Su santo nombre., como cristianos debemos dar fruto hermanos y esta son las obras que hacemos.  Bien dice el Apóstol Santiago “Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. ” (Stgo 2:17).Incluso llega mas lejos diciendo : “Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. Verso 18).

Somos afortunados hermanos, no defraudemos a nuestro Señor, él nos eligió desde antes de la fundación del mundo,  (Ef. 1:4).

Entonces hay consecuencias si no damos frutos hermanos, así como promete acabar con los pecadores que le rechazaron también desechara  aquellos que no le sirvieron o fueron útiles , en su palabra el dice: “Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.”  (Jn 15:2)  y vuelve y nos repite la advertencia en el verso 6 : “El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden”. Y vuelvo y digo hermanos estamos advertidos no hay excusas ni para nosotros los que andamos en él, ni para los del mundo. Cristo Jesús nos dice en su palabra: “Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado.(Jn15:22). Y para los del mundo (Mat24:14)

Por el contrario si somos obedientes a su palabra y si llevamos frutos producto de nuestras obras aseguraremos nuestra salvación, tendremos recompensa, una de esas aquí en la tierra es que lo que le pidas, él te lo dará , el dice: “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.(Jn15:7).  Vuelve y lo ratifica en el verso 16: “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.”

Finalmente hermanos termino mencionando el ultimo mandamiento que nos dejo Cristo Jesús “Que os améis unos a otros, como yo os he amado.” (Jn16:12).

Amen.

 

Francis Suarez

 

 

 


domingo, 19 de febrero de 2023

¿Porqué necesito saber sobre las Profecías de los Últimos Tiempos?

 

¿Porqué necesito saber sobre las Profecías

de los Últimos Tiempos?



A menudo la gente experimenta ansiedad cuando piensa sobre el futuro; sin embargo, no debe ser así. Para aquellos que conocen a Dios, los pensamientos sobre el futuro les traen expectación y bienestar. Por ejemplo, describiendo a una mujer que conoce y confía en Dios, Proverbios 31:25 dice, “Y se ríe de lo por venir.”

Hay dos pensamientos clave que se deben tener en mente en cuanto al futuro: primero, que Dios es soberano y está en control de todas las cosas. Él conoce el futuro y controla absolutamente todo lo que sucederá. La Biblia dice, “Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; ...Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré.” (Isaías 46:9-11, énfasis añadido).

Lo segundo a recordar acerca del futuro, es que la Biblia subraya qué ocurrirá en “el final de los tiempos” o “los últimos días.” Puesto que la Biblia es la revelación de Dios para la humanidad, y puesto que Dios conoce y controla el futuro (como lo dice Isaías en los versos arriba citados), entonces hay razón para creer que cuando la Biblia habla acerca de lo que ocurrirá en el futuro, es porque así sucederá. En cuanto a las predicciones acerca del futuro, la Biblia dice, “porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.” (2 Pedro 1:21). Esta verdad es evidente por el hecho de que, a diferencia de las profecías falsas hechas por otras religiones o por individuos tales como Nostradamus, la Biblia jamás se ha equivocado. Todas las veces que la Biblia ha predicho un evento futuro, ha sucedido exactamente como la Escritura dijo que sería.

Al considerar cómo entender y sobrevivir en el final de los tiempos, contesta estas tres preguntas:

1. ¿Cómo debo interpretar lo que dice la Biblia acerca del futuro (profecía bíblica)?

2. ¿Qué dice la Biblia que sucederá al final de los tiempos?

Como Interpretar la Profecía Bíblica

Hay varias opiniones sobre los métodos que deben usarse cuando se interpretan pasajes concernientes al final de los tiempos. Mientras que hay gente buena que apoya diferentes creencias, hay una buena razón para creer que la profecía bíblica debe ser interpretada (1) literalmente, (2) con una visión futurista, y (3) en lo que es llamada una forma “premilenial.”

Apoyando la interpretación literal, está el hecho de que hay más de 300 profecías que se refieren a la primera venida de Cristo, todas las cuales se cumplieron literalmente. Las predicciones acerca del nacimiento, vida, traición, muerte y resurrección del Mesías, no fueron cumplidas alegóricamente o de manera espiritual. Jesús literalmente nació en Belén, realizó milagros, fue traicionado por un amigo cercano por 30 piezas de plata, fue perforado en Sus manos y pies, murió entre ladrones, fue sepultado en la tumba de un hombre rico, y resucitó al tercer día de Su muerte. Todos estos detalles fueron predichos cientos de años antes del nacimiento de Jesús y se cumplieron literalmente. Y, aunque hay simbolismos usados en varias profecías (p.ej., dragones, jinetes, etc.), todo ello retrata literalmente a seres o eventos, de manera similar en que se habla de Jesús como un león y un cordero.

Respecto a una visión futurista, la Biblia establece claramente que los libros proféticos como Daniel y Apocalipsis contienen no solo relatos de eventos históricos, sino también predicciones de eventos futuros. Después que se le dieron a Juan los mensajes para las iglesias de su tiempo, él recibió visiones concernientes a lo que ocurriría al final de los tiempos. Se le dijo a Juan, “Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.” (Apocalipsis 4:1)

Tal vez un argumento aún más fuerte para una visión futurista, incluye la promesa que Dios le hizo a Abraham (Génesis 12 y 15) concerniente a la tierra de Israel. Puesto que el pacto de Dios con Abraham fue incondicional, y Sus promesas aún no se han cumplido para los descendientes de Abraham, entonces la visión futurista de las promesas para Israel está garantizada. 

Por último, respecto a la interpretación de la profecía de manera “premilenial,” significa primero, que la iglesia será Arrebatada, luego, que el mundo experimentará un período de siete años de Tribulación, y después, que Jesucristo regresará para reinar sobre la tierra, literalmente por un período de 1,000 años (Apocalipsis 20).

Pero, ¿qué dice la Biblia que sucederá antes de eso en el final de los tiempos?

Tristemente, la Biblia predice una espiral descendente de catástrofes, pecado humano, y la apostasía religiosa antes de que regrese Cristo. Pablo escribe, “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos …mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados.” (2 Timoteo 3:1, 13). El mundo continuará rechazando a Dios, Su Palabra, y Su pueblo.

Algún día en el futuro – un día que nadie conoce – Dios terminará la Era de la Iglesia que comenzó en el primer siglo con Pentecostés, (ver Hechos 2) con un evento conocido como el Arrebatamiento. En ese tiempo, Dios quitará del mundo a todos los creyentes en Cristo, como preparación para Sus juicios finales. Acerca del Arrebatamiento, Pablo dice, “Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor; que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.” (1 Tesalonicenses 4:14-18).

El arrebatamiento de la iglesia es el evento en el cual Dios “quita” a los creyentes de la tierra para dar paso a Su justo juicio que será derramado sobre la tierra durante el período de la tribulación. El arrebatamiento se describe primeramente en 1 Tesalonicenses 4:13-18 y 1 Corintios 15:50-54. Dios resucitará a todos los creyentes que han muerto, dándoles cuerpos glorificados, y después partiendo de la tierra con aquellos creyentes que estén aún vivos. El arrebatamiento implicará una transformación instantánea de nuestros cuerpos para adaptarnos para la eternidad. "Sabemos que cuando él (Cristo) se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es" (1 Juan 3:2). El arrebatamiento se debe distinguir de la segunda venida. En el arrebatamiento, el Señor viene "en las nubes" para encontrarnos "en el aire" (1 Tesalonicenses 4:17). En la segunda venida, el Señor desciende hasta la tierra para pararse en el Monte de los Olivos, resultando en un gran terremoto seguido de una derrota de los enemigos de Dios (Zacarías 14:3-4).

La doctrina del rapto no fue enseñada en el Antiguo Testamento, por lo que Pablo la llama un "misterio" ahora revelado: "He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados" (1 Corintios 15:51-52).

El arrebatamiento es el glorioso evento que todos debemos anhelar. Entonces finalmente estaremos libres de pecado, y estaremos para siempre en la presencia de Dios. Existe mucho debate sobre el significado y alcance del arrebatamiento. Esta no es la intención de Dios. Más bien, el arrebatamiento debe ser una doctrina consoladora llena de esperanza; Dios quiere que al considerar el arrebatamiento “nos animemos unos a otros con estas palabras” (1 Tesalonicenses 4:18).

La erosión de la paz y el aumento de la agitación que precede al arrebatamiento, alcanzarán proporciones épicas cuando un sin número de personas desaparezcan de la tierra. Tal evento causará pánico y demandas por un líder poderoso que tenga todas las respuestas a los problemas del mundo, estaremos listos para deificar a cualquier nuevo César que pueda tener éxito en conseguir la paz y la unidad mundial.” Emergiendo de un revivido Imperio Romano, que esté organizado en forma de diez distritos electorales europeos (ver Daniel 7:24; Apocalipsis 13:1), el Anticristo se levantará y firmará un convenio con la nación de Israel, lo cual iniciará oficialmente la cuenta regresiva de los siete años profetizados por Dios, para la segunda venida de Cristo. (Ver Daniel 9:27).

Durante tres años y medio, el Anticristo reinará sobre la tierra y prometerá la paz, pero será una paz falsa, la cual engañará a la gente del mundo. La Biblia dice, “que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores de la mujer encinta, y no escaparán.” (1 Tesalonicenses 5:3). Guerras, terremotos, y hambrunas irán en aumento (ver Mateo 24:7-8) hasta el final de los tres años y medio del reinado del Anticristo, cuando entre en el reconstruido templo de Jerusalén y se proclame a sí mismo como Dios y demande adoración (ver 2 Tesalonicenses 2:4-5; y Mateo 24:15). Es en ese momento cuando el verdadero Dios responderá al desafío. Jesús predijo, “Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.” (Mateo 24:21-22).

Una gran destrucción y pérdida de vidas sin precedente ocurrirá en el mundo durante la Gran Tribulación. Así mismo muchos vendrán a la fe en Cristo, aunque muchos lo harán a costa de sus vidas. Dios aún estará en control mientras reúne a los ejércitos enemigos del mundo con el fin de juzgarlos. Sobre este evento, el profeta Joel escribió, “Reuniré a todas las naciones, y las haré descender al valle de Josafat, y allí entraré en juicio con ellas a causa de mi pueblo.” (Joel 3:2). Juan describe la batalla de esta forma: “Y vi salir de la boca del dragón (Satanás), y de la boca de la bestia (el Anticristo), y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas; pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso. . . . Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón.” (Apocalipsis 16:13-16).

En ese momento, Jesús el Mesías regresará, destruirá a Sus enemigos, y reclamará Su derecho sobre el mundo, el cual le pertenece. “Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES. Y vi un ángel que estaba en pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, y congregaos a la gran cena de Dios para que comáis carnes de reyes y de capitanes, y carnes de fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes. Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército. Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre. Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos.” (Apocalipsis 19:11-21).

Después de que Cristo haya derrotado a todos los ejércitos congregados en el valle del Armagedón, Él reinará con Sus santos por mil años y restaurará totalmente a Israel en su tierra. Al finalizar de los mil años, ocurrirá un juicio final de las naciones y del resto de los humanos, lo que será seguido por una existencia eterna - ya sea con Dios o separados de Él (ver Apocalipsis 20-21).

Los eventos anteriores no son especulaciones o posibilidades – son exactamente los que ocurrirán en el futuro. Así como todas las profecías bíblicas sobre la primera venida de Cristo se cumplieron, así se cumplirán también todas las profecías bíblicas sobre Su segunda venida.

Dada la veracidad de estas profecías, ¿qué impacto deberían tener en nosotros ahora? Pedro hace el siguiente planteamiento: “Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!” (2 Pedro 3:11-12).

 

Francis Suarez


domingo, 12 de febrero de 2023

¿En el Cielo, existirá el matrimonio?

 

¿En el Cielo, existirá el  matrimonio?



En las Sagradas Escrituras, en el libro de mateo cap. 22 verso 30 dice:

“Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo” Eso dijo Jesús al contestar una pregunta concerniente a una mujer quien había estado casada varias veces en su vida – ¿con quién estaría casada en el cielo? (Mateo 22:23-28) Es notorio que nos dice que no habrá matrimonio en el cielo. Significa que los integrantes de una pareja no se reconocerán en el cielo, por lo menos no de esa manera.

 Todo parece indicar que en el cielo no existirá la unión de parejas en matrimonio, sencillamente porque no será necesario, cuando Dios estableció el matrimonio lo hizo por diferentes razones, PRIMERO después de crear a Adán después de un tiempo vio que le era necesario una compañía para su ayuda y consolación, (Génesis 2:18) dice:  “Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.”.  Eva constituyo la solución perfecta para la soledad de adán, acompañándole reinando juntos en la creación.

 PRIMERO En el cielo no estaremos solos, ya que estaremos unidos a millares de hermanos en la fe para adorar a Dios, incluyendo ángeles por eso es importante mencionar que  no habrá soledad, Estaremos rodeados por multitudes de creyentes y de ángeles (Apocalipsis 7:9), y todas nuestras necesidades serán satisfechas, incluyendo la necesidad de compañía.

 SEGUNDO, Dios creó el matrimonio como medio para la procreación y para poblar la tierra con seres humanos, pero porque? Debido al pecado que entro al mundo con el destierro de Adán y trajo consigo a la muerte. Ya el hombre podía morir y si no se reproducía no podía prevalecer la especie humana.

Sin embargo, en el cielo no habrá población por procreación, porque en el cielo tendremos cuerpos glorificados que no serán ni masculinos ni femeninos, pero lo más importante que seremos eternos, ósea inmortales, y precisamente por no morir no hay necesidad de procrear. Los que conforman la Iglesia de Cristo son los llamados a vivir en el cielo por promesa, en las mansiones celestiales, alojadas en la Nueva Jerusalén la Santa Ciudad Celestial por haber sido adoptados como hijos de Dios por Fe en su hijo Jesucristo.

Y TERCERO, Dios busca adoradores espirituales, los cuales son como ángeles para hacerlo su pueblo que le adore. En la cita (Juan 4:23) dice: “ Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.”  Amen

 

 Por: Francis Suarez

Elaborado el 29/09/ 2013


domingo, 5 de febrero de 2023

Porque el No Creyente es Santificado en el Cristiano

 

Porque el No Creyente es Santificado en el Cristiano



“Y si una mujer tiene marido que no sea creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo abandone. Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer. . .pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos” (1 Co. 7:13-14).

Nuestro Dios exige a la creyente que permanezca casada con su esposo no-creyente mientras que él consienta. ¡Pablo da una orden absoluta a la esposa creyente en esta situación: “No lo abandone” (1 Co. 7:13)! Aparentemente, algunos creyentes en la iglesia de Corinto estaban usando sus creencias religiosas como un escape de una relación difícil. Con las leyes poco exigentes de divorcio en nuestra cultura, incompatibilidad de convicción religiosa ciertamente sería una salida fácil. No obstante, Pablo prohíbe a los creyentes pensar que la fe en el Evangelio se puede usar como excusa para el divorcio.

Notamos en la cita de: 1 Corintios 7:8-16 que el Apóstol Pablo da consejos matrimoniales a tres grupos diferentes de creyentes. Primero, el Apóstol aconseja a creyentes que han quedado viudos a permanecer solteros de ser posible (1 Co. 7:8-9). Si buscan casarse, Pablo, más adelante en el mismo libro, insiste en que se casen solo “en el Señor” (1 Co. 7:39). Segundo, ordena que los matrimonios creyentes no se divorcien (1 Co. 7:10-11). Y por último , escribe a los que están en “matrimonios mixtos” (creyente con inconverso) a permanecer en ese matrimonio, de posible, por el beneficio espiritual del esposo no creyente (1 Co. 7:12-16). Ahora veremos  cómo este último consejo se aplica a esposas creyentes. 

Entonces, nace la pregunta: ¿Por qué no debe el creyente buscar divorciarse? La respuesta se da muy claramente en el versículo 14. La creyente no debe dejar a su esposo porque ella tiene un efecto santificador sobre su esposo inconverso y sus hijos. El texto dice: “el marido incrédulo es santificado en la mujer”. ¿Qué significa esto? El hecho de que el incrédulo es santificado no significa que es salvo por asociación. Más bien, el significado básico de “santificar” es “separar”. En otras palabras, el esposo inconverso es separado para la atención especial del Señor; y esto no aplica solo a su esposo o esposa; sino también aplica a tus hijos. El Teólogo  John MacArthur en uno de sus escritos redacto una vez: “un creyente en el hogar trae gracia a todo el hogar” . Indudablemente hay que declarar que el esposo inconverso necesitará confiar en Cristo por su cuenta para poder ser salvo, pero por otro lado definitivamente a esta persona se le ha dado la bendición de una influencia cristiana constante en su hogar, esto incluso es lógico de por sí. Amen

 

Francis Suarez