domingo, 9 de febrero de 2025

¿Qué significa Mateo 10:28?

 

¿Qué significa Mateo 10:28?



Mateo 10:28. LBLA  “Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; más bien temed a aquel que puede hacer perecer tanto el alma como el cuerpo en el infierno.”

¿Quiénes irán al infierno?

No cabe duda que el infierno se ha convertido en un tema muy discutido en los últimos años, incluso entre los cristianos. Sin embargo, la polémica es totalmente provocada por el hombre. El rechazo de la realidad del infierno surge de una incapacidad humana para conciliar el amor de Dios con el castigo eterno, o directamente de un rechazo a la palabra de Dios. Incluso algunos que profesan ser cristianos, han llegado a conclusiones que no son bíblicas. Algunos han intentado de redefinir el infierno, han creado un estado intermedio que no se encuentra en las escrituras, o han negado el infierno por completo. Al hacerlo, están ignorando la advertencia de Jesús en Apocalipsis 22:19, "Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro".

El infierno se menciona 167 veces en la biblia, a veces llamado Gehena, Hades, el hoyo, el abismo, o el castigo eterno (Proverbios 7:27; Lucas 8:31; 10:15; 2 Tesalonicenses 1:9). Jesús habló del cielo y del infierno como lugares reales (Mateo 13:41-42; 23:33; Marcos 9:43-47; Lucas 12:5). La historia que Jesús contó acerca del rico y Lázaro fue un caso real que mostraba la realidad de los dos destinos eternos (Lucas 16:19-31). El cielo es la morada de Dios (2 Crónicas 30:27), donde Jesús ha ido a "preparar un lugar" para aquellos que lo aman (Juan 14:2). El infierno fue creado para "el diablo y sus ángeles" (Mateo 25:41). Pero debido a que cada ser humano es un pecador, cada persona ya ha sido condenada al infierno (Romanos 3:10; 5:12; Juan 3:18). Todos merecemos el infierno como el justo castigo por nuestra rebelión contra Dios (Romanos 6:23).

Nuestro Rey y Señor Cristo Jesús fue claro en cuanto a que "el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios" (Juan 3:3). También explicó que el infierno es un castigo eterno para quienes no le obedezcan (Mateo 25:46).

2 Tesalonicenses 1:8-9 dice que al final Dios dará "retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder". Juan el Bautista dijo esto de Jesús: "Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará" (Mateo 3:12).

Juan 3:18 explica en términos más sencillos quién va a ir al cielo y quién irá al infierno: "El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios". Por lo tanto, aquellos que van al infierno específicamente son aquellos que no creen en el nombre de Jesús. "Creer" va más allá de un reconocimiento mental de la verdad. Creer en Cristo para salvación, requiere una transferencia de lealtad. No nos vamos a adorar a nosotros mismos, vamos a abandonar nuestro pecado, y comenzamos a adorar a Dios con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerza (Mateo 22:36-37; Marcos 12:30).

Dios desea que cada persona pase la eternidad con él (Mateo 18:14; 2 Pedro 3:9), aunque él acepta nuestro libre albedrío (Juan 4:14). Cualquiera que lo desee, pueda ir al cielo (Juan 1:12). Jesús ya pagó el precio de nuestra salvación, pero debemos aceptar ese regalo y transferir la titularidad de nuestras vidas a Dios (Lucas 9:23). El cielo es perfecto, y Dios no puede llevar a nadie que insiste en aferrarse a su pecado. Debemos permitir que él nos limpie de nuestro pecado y que nos haga justos delante de él (2 Corintios 5:21). Juan 1:10-12 nos muestra el problema y la solución: "En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios".

Podemos elegir confiar en el pago que Jesús hizo por nuestro pecado, o podemos escoger pagar por nuestros pecados nosotros mismos; sin embargo, debemos recordar que el pago por nuestro pecado es la eternidad en el infierno. C. S. Lewis lo dijo de esta manera: "Al final, sólo hay dos tipos de personas: aquellos que le dicen a Dios, "hágase tu voluntad", y aquellos a quienes Dios al final les dice, "hágase tu voluntad".

Francis Suarez

Agradecimientos especial a:

Gotquestions.org por su articulo “Quienes iran al Infierno’


domingo, 2 de febrero de 2025

¿Cuál es el Día del Señor?

 

¿Cuál es el Día del Señor?


El Día del Señor (a diferencia del Día de Jehová), es el domingo. La frase Día del Señor se utiliza sólo una vez en las Escrituras. Apocalipsis 1:10 dice, "Yo estaba en el Espíritu en el Día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta". Puesto que el apóstol Juan no da detalles sobre el significado de "el Día del Señor", podemos asumir que su público objetivo, los cristianos del primer siglo, ya estaban familiarizados con la expresión.

 Algunos suponen que el Día del Señor es lo que en el Nuevo Testamento es equivalente al sábado o día de reposo. Dios instituyó el día de reposo para la nación de Israel, con el propósito de conmemorar su liberación de Egipto (Deuteronomio 5:15). El día de reposo comenzó el viernes a la puesta del sol y terminó el sábado al atardecer, e iba a ser un día de completo descanso de todo el trabajo, simbolizando el reposo del Creador el séptimo día (Génesis 2:2-3; Éxodo 20:11; 23:12). El día de reposo fue una señal especial para los israelitas que habían sido separados para ser seguidores del Dios altísimo. Al guardar el día de reposo, les ayudaría a distinguirse de las naciones vecinas. Sin embargo, en ninguna parte de las Escrituras se considera el día de reposo como el Día del Señor. El término día de reposo todavía se usaba dentro de la comunidad judía en los tiempos del Nuevo Testamento, y tanto Jesús como los apóstoles lo mencionan (Mateo 12:5; Juan 7:23; Colosenses 2:16).

El domingo fue el día en que Jesucristo resucitó de los muertos, un acto que separó para siempre el cristianismo de cualquier otra religión (Juan 20:1)Incluso del Judaismo, que aunque Israel sigue siendo Pueblo de Dios la Iglesia es una nueva creación y todas las cosas son hechas nuevas 2 Corintios 5:17. Dice: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”  Desde ese momento, los creyentes se han reunido el primer día de la semana para celebrar la victoria de Jesús sobre el pecado y la muerte (Hechos 20:7; 1 Corintios 16:2). Aunque Dios designó el día de reposo como un día santo, Jesús demostró que Él era el Señor del día de reposo (Mateo 12:8). Jesús dijo que no había venido a abolir la ley, sino a cumplirla. El guardar la ley no puede justificar a nadie; la humanidad pecaminosa puede ser declarada justa sólo a través de Jesús (Romanos 3:28). Pablo hace eco de esta verdad en Colosenses 2:16-17, cuando escribe, "Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo".

El Día del Señor se considera normalmente como el domingo, pero no se trata de un equivalente directo para el día de reposo judío (sábado), en otras palabras, el domingo no es el "día de reposo cristiano". Aunque no estamos bajo la ley, si debemos apartar un día para descansar y honrar al Señor, quién murió y resucitó por nosotros (Romanos 6:14-15). Como seguidores de Jesús, nacidos de nuevo, somos libres para adorarlo cualquier día en que nuestra conciencia lo determine. Romanos 14 da una clara explicación de cómo los cristianos pueden lidiar con esas zonas grises sutiles del discipulado. Los versículos 5 y 6 dicen, "Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente.

El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios".

Algunos judíos mesiánicos desean continuar considerando al día de reposo (sábado) como santo, por causa de su herencia judía. Algunos gentiles cristianos se unen a sus hermanos y hermanas judíos, para guardar el sábado como una forma de honrar a Dios. Adorar a Dios el sábado es aceptable, y vale la pena mencionar que el día de la semana no es el asunto más importante, sino la motivación en el corazón detrás de esa elección. Si el legalismo o el guardar la ley motiva la elección de observar el sábado (día de reposo), entonces esa elección no se hace con una actitud correcta de corazón (Gálatas 5:4). Cuando nuestros corazones son puros delante del Señor, somos libres para adorarlo el sábado (el sabbat) o el domingo (el Día del Señor). Dios está igualmente complacido con ambos.

Jesús advirtió en contra el legalismo cuando citó al profeta Isaías: "Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado" (Mateo 15:8-9; ver Isaías 29:13). Dios no está interesado en que guardemos los rituales, normas o requisitos. Él quiere corazones que estén incendiados por el fuego de Su amor y de Su gracia, el día sábado (día de reposo), en el Día del Señor, y todos los días (Hebreos 12:28-29; Salmo 51:15-17).

NOTA ILUSTRATIVA: en inglés, sunday, día del sol). El nombre sunday deriva de fuentes paganas. (Nota del Editor: en castellano, domingo deriva del latín dominicus, día del Señor). La división del calendario en semanas de siete días fue obra de los astrólogos de Babilonia. De ellos el plan pasó a Egipto donde los días recibieron los nombres de los planetas, uno siendo para el sol. Después que el cristianismo se estableciera en el norte de Europa, los pueblos teutónicos sustituyeron los nombres de sus dioses con títulos egipcios, de donde tenemos el origen de los nombres en inglés Tuesday, Wednesday, Thursday (en castellano, martes, miércoles, jueves). Pero el primer día continuó llamándose día del Sol (Sunday), mayormente porque el emperador Constantino, por decreto real en el año 321, lo hizo Solis Day, día del sol.

 

Francis Suarez


domingo, 26 de enero de 2025

¿Como puedo saber con seguridad que Dios es real?

 

¿Como puedo saber con seguridad

que Dios es real?



Si encontrara un reloj de pulsera en medio de un campo, no asumiría que este simplemente "apareció" de la nada o que este existió siempre. Basado en el diseño del reloj, asumiría que este tenía un diseñador. Pero yo veo un más grande diseño y precisión alrededor de nosotros en el mundo. Nuestra medida del tiempo no está basada en los relojes de pulsera, sino en la obra de las manos de Dios – la rotación regular de la tierra (y las propiedades radiactivas del átomo 133 de cesio). El universo despliega un grandioso diseño, y esto alega un Grandioso Diseñador.

De igual manera si encontrara un mensaje codificado, buscaría un criptógrafo que ayude a descifrar el código. Su suposición sería que hay un transmisor inteligente del mensaje, alguien que creó el código. ¿Cuán complejo es el "código" del ADN que llevamos en cada célula de nuestros cuerpos? ¿La complejidad y propósito del ADN, no argumentan a favor de un Escritor Inteligente del código?

Dios no solamente ha hecho un mundo físico complejo y finamente armonizado, Él también ha inculcado un sentido de eternidad en el corazón de cada persona (Eclesiastés 3:11). La humanidad tiene una percepción innata de que en la vida hay más de lo que el ojo capta, una existencia superior a esta rutina terrenal. Nuestro sentido de eternidad se manifiesta en al menos dos formas: legislación de la ley y adoración.

La prueba más fundamental de la existencia de Dios está simplemente en lo que Él ha hecho. "Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa" (Romanos 1:20). "Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de Sus manos" (Salmos 19:1).

Cada civilización a través de la historia ha valorado ciertas leyes morales, las cuales son sorprendentemente similares de una cultura a otra. Por ejemplo, el ideal del amor es apreciado universalmente, mientras que el acto de mentir es condenado universalmente. Esta moralidad común – este entendimiento global de lo correcto y lo erróneo – apunta hacia un Ser Supremo Moral quien nos dio tal discernimiento.

De igual forma la gente en todo el mundo, independientemente de la cultura, siempre ha cultivado un sistema de adoración. El objeto de la adoración puede variar, pero el sentido de un "poder superior" es una parte innegable del ser humano. Nuestra inclinación a la adoración, armoniza con el hecho de que Dios nos creó "a Su imagen" (Génesis 1:27).

Entienda que Dios se nos ha revelado por medio de la Biblia, Su Palabra. A través de la escritura, la existencia de Dios se trata como un hecho evidente (Génesis 1:1; Éxodo 3:14). Cuando un hombre escribe su autobiografía, no desperdicia tiempo tratando de probar su propia existencia. Asimismo, Dios no pasa mucho tiempo probando Su existencia en Su libro. La naturaleza de vidas cambiantes de la Biblia, su integridad, y los milagros que acompañaron sus escritos, deberían ser suficientes para merecer un análisis más detallado.

La tercera forma en la que Dios se reveló, es a través de Su Hijo, Jesucristo (Juan 14:6-11). "En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios…Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros" (Juan 1:1, 14). En Jesucristo "habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad" (Colosenses 2:9).

En la vida maravillosa de Jesús, El guardó perfectamente toda la ley del Antiguo Testamento, y cumplió las profecías concernientes al Mesías (Mateo 5:17). Realizó innumerables actos de compasión y milagros públicos, para autentificar Su mensaje y atestiguar de Su deidad (Juan 21:24-25). Luego, tres días después de Su crucifixión, El resucitó, un hecho confirmado por cientos de testigos oculares (1 Corintios 15:6). El registro histórico abunda en "pruebas" acerca de quién es Jesús. Como dijo el apóstol Pablo, "No se ha hecho esto en algún rincón" (Hechos 26:26).

Nos damos cuenta de que siempre habrá escépticos que tienen sus propias ideas referentes a Dios y por consiguiente van a estudiar la evidencia. Y habrá algunos para quienes no hay prueba que los convenza (Salmos 14:1). Todo se reduce básicamente a la fe (Hebreos 11:6). Pero sin ella querido hermano en la Fe y apreciado lector no podrás ver la gloria de Dios, tampoco conoce a su hijo Cristo Jesús que puso como Rey y Señor nuestro, y mucho menos podrás entrar al maravilloso reino de nuestro Señor.

 

Francis Suarez

Fuentes consultadas”

a)    Biblia Reyna Valera

b)    Gotquestions.org/español articulo ”Es Dios Real”?

c)    Fs.cristiano.blogspot.com


domingo, 19 de enero de 2025

¿ Dios escucha las oraciones de los Pecadores o Impíos?

 

¿ Dios escucha las oraciones de los Pecadores o Impíos?



En la Biblia tanto en el AT como el NT se nos dice repetidamente que Dios no escucha las oraciones de los impíos. Ejemplo de ello lo vemos en : Jeremías 14:11-12 que dice: «Y el Señor me dijo: «No ruegues por el bienestar de este pueblo. Cuando ayunen, no escucharé su clamor; cuando ofrezcan holocausto y ofrenda de cereal, no los aceptaré”». Esto fue debido a que el pueblo de Israel dio la espalda a Jehová, dejo de obedecer sus leyes y dejo de ofrecerle sacrificios (Holocaustos) en el templo, convirtiéndose al mismo tiempo en idolatras pues empezaron a honrar otros dioses. Proverbios 28:9 nos dice que la oración del hombre sin ley «es abominación». Una y otra vez leemos que Dios no escucha las oraciones de los impíos (p. ej.: Sal 66:18; Pr 21:13; Is 1:15; Jer 11:11-14). ¿Qué significa esto? ¿No es Dios omnisciente? ¿No conoce Él todas las cosas? Claro que sí. La Escritura nos dice que Dios conoce todas las cosas y que «no hay cosa creada oculta a Su vista» (Heb 4:13). Dios conoce cada uno de nuestros pensamientos (1 Cr 28:9), y Él conoce las palabras que vamos a decir aun antes de nosotros hablar (Sal 139:4).

Entonces ¿Cómo es posible que la Biblia también diga que Dios no escucha las oraciones del impío? Para poder entender lo que la Escritura está diciendo, primero debemos considerar Isaías 59:1-2, donde el profeta escribe: «He aquí, no se ha acortado la mano del Señor para salvar; ni se ha endurecido Su oído para oír. Pero vuestras iniquidades han hecho separación entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados le han hecho esconder Su rostro de vosotros para no escucharos» . El profeta afirma que Dios puede oír. En otras palabras, Dios es omnisciente. Él puede oír las oraciones de los impíos, en el sentido de que Él sabe que ellos están orando, y Él conoce lo que ellos están orando. Dios es omnisciente.

La única oración del impío que Él escuchará es la oración de arrepentimiento genuino.

Sin embargo, el profeta Isaías señala inmediatamente que el problema no es la omnisciencia de Dios, sino el pecado de los que oran. Por causa de su pecado, Él no los escucha. Esto significa que Dios no escuchará a aquellos que ignoran Su ley. Zacarías dice claramente: «Como Yo había clamado y ellos no habían querido escuchar, así ellos clamaron y Yo no quise escuchar» (Zac 7:13). Si los impíos persisten en su maldad, Dios no concederá sus peticiones. Oran en vano.

Por otro lado, sí hay una oración que el impío puede orar que será escuchada por Dios. Es la oración de arrepentimiento. Vemos un ejemplo en 1 Reyes 21:17-29, donde Dios condena al malvado rey Acab (vv. 17-24). Al oír las palabras de juicio, Acab se arrepiente en cilicio (v. 27). El Señor ve su arrepentimiento y declara que el juicio caerá sobre los descendientes de Acab en lugar de sobre Acab mismo (vv. 28-29). Considera también el arrepentimiento de los ninivitas descrito en el libro de Jonás. Cuando el rey de Nínive oyó las palabras del profeta, tanto él como el pueblo se arrepintieron, y «se arrepintió Dios del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo» (Jon 3:1-10).

En definitiva Dios no escucha las oraciones de los impíos, (Los pecadores no nacidos de nuevo). Para Dios escucharte tienes que convertirte, aceptar a su hijo Cristo Jesús como su Salvador personal y bautizarte, en ese mismo momento eres agregado a la Iglesia; Muchos dirán pero los cristianos también cometen pecados, es cierto pero la diferencia es que el Cristiano no practica el pecado, si lo comete es por error o debilidad de la carne y de inmediato se arrepiente y pide perdón. Por otra parte el pecador común que está en el mundo es habitual para el cometer faltas, ósea pecados y no se arrepiente pues entiende que no está haciendo nada malo y por eso no debe pedir perdón.

Dios conoce y escucha todas las cosas, pero la única oración del impío que Él escuchará repito nuevamente es la oración de arrepentimiento genuino  que quiere obedecer su palabra, como dice en : Ezequiel 18:21-24 RVC

»Pero si el malvado da la espalda a todos los pecados que cometió, y cumple todos mis estatutos y actúa con apego al derecho y la justicia, no morirá, sino que vivirá.

 

Francis Suarez

Fuentes :

Biblia Reyna Valera

Articulo: Por Keith A. Mathison sobre si Dios escucha a los pecadores *Excelente). Dios le bendiga hermano.

 

 

domingo, 12 de enero de 2025

Dejar atrás los rencores y la amargura: El Perdón

 

 Dejar atrás los rencores y la amargura:

El Perdón

En ocasiones cuando alguien que te importa te hace daño, puedes aferrarte a tu ira y resentimiento, o perdonarlo y seguir adelante, pues bien elige perdonar.

 ¿Qué es el perdón?

Perdonar significa diferentes cosas para las distintas personas, pero, en general, implica una decisión intencional de dejar atrás el resentimiento y la ira. Considera cómo el perdón puede guiarte por el camino del bienestar físico, emocional y espiritual. Jesús dijo: "No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará" (Lucas 6:37).

Perdonar no significa olvidar o justificar el daño que te hicieron, ni reconciliarte con la persona que te causó el daño. Te trae un tipo de paz que te permite enfocarte en ti mismo y te ayuda a continuar con tu vida.

¿Cuáles son los beneficios de perdonar a alguien?

Dejar atrás los rencores y la amargura puede dar lugar a mejor salud y más tranquilidad. El perdón puede llevar a lo siguiente:

Relaciones más sanas.

Mejor salud mental.

Menor grado de ansiedad, estrés y hostilidad.

Menos síntomas de depresión.

Disminución de la presión arterial, pero lo más importante si eres discípulo de Dios y su hijo Cristo Jesús, es estar en paz con ellos.  Cristo Jesús dijo una vez a sus discípulos con relación al perdón :  “No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete. (Mateo 18:22). Así es hermanos hay que tener paciencia para perdonar.

Que alguien te haga daño, particularmente por una persona que tú quieres y en quien confías, puede causar ira, tristeza y confusión. Si piensas todo el tiempo en sucesos o situaciones que te hirieron, rencores llenos de resentimiento y hostilidad pueden arraigarse. Si permites que los sentimientos negativos sustituyan a los positivos, quizás te sientas consumido por la amargura o por una sensación de injusticia. Algunas personas perdonan, por naturaleza, más fácilmente que otras. Pero, aunque tiendas a guardar rencor, casi todo el mundo puede aprender a perdonar.

¿Cuáles son los efectos de tener rencor?

Si te resulta difícil perdonar, es posible que te ocurra lo siguiente:

Lleves tu ira y amargura a nuevas relaciones y experiencias.

Es posible que estés tan enfocado en la mala experiencia que no puedas disfrutar del presente.

Te deprimas, estés irritable o ansioso.

Sientas que estás en conflicto con tus creencias espirituales.

Pierdas conexiones valiosas y enriquecedoras con los demás, sobre todo tu paz espiritual si eres nacido de nuevo.

¿Cómo llego a la etapa del perdón?

El perdón es un compromiso de cambio que lleva práctica. Para llegar al perdón, puedes hacer lo siguiente:

Reconoce el valor del perdón y cómo puede mejorar tu vida.

Identifica lo que es necesario sanar y a quién deseas perdonar.

Acepta las emociones que te provoca el daño que te hicieron, reconoce cómo esas emociones afectan tu comportamiento, y esfuérzate para dejarlas atrás.

Elige perdonar a la persona que te ofendió.

Libera el control y el poder que la persona que te ofendió y la situación en que lo hizo han tenido sobre tu vida.

¿Qué pasa si no puedo perdonar a alguien?

Perdonar puede ser difícil, en especial si la persona que te hirió no admite haber actuado mal. Si te sientes en una encrucijada:

Practica la empatía. Intenta ver la situación desde el punto de vista de la otra persona.

Reflexiona sobre las veces en que otras personas te perdonaron a ti.

Si andas en los caminos de Cristo, reza y pide dirección a nuestro Señor, Si aún no haz aceptado a Cristo como tu salvador personal te podría ayudar  escribir en un diario o practicar la meditación. O bien, habla con una persona que consideres sabia y compasiva, como un líder espiritual, un profesional de salud mental o un ser querido o amigo imparcial.

¿El perdón es garantía de reconciliación?

Si en el suceso que te hirió participó alguien con quien tenías una relación que valorabas, el perdón puede llevar a la reconciliación. Sin embargo, este no siempre es el caso. No te dejes vencer por el mal; El Apóstol Pablo dijo: “El mal no debe vencernos, sino que debemos vencer el mal con el bien. (Rom. 12:21).

La reconciliación puede ser imposible si la persona que te ofendió ha muerto o no quiere comunicarse contigo. En otros casos, la reconciliación puede no ser apropiada. De todas maneras, perdonar es posible, aunque reconciliarse no lo sea.

¿Qué hago si la persona a quien he perdonado no cambia?

Conseguir que otra persona cambie no es el propósito del perdón. Se trata de concentrarte en lo que puedes controlar aquí y ahora. Piensa en el perdón más desde el punto de vista de cómo puede cambiar tu vida al traerte paz, felicidad y sanación tanto emocional como espiritual. Perdonar puede quitar el poder que la otra persona sigue teniendo en tu vida.

¿Qué pasa si soy yo quien necesita ser perdonado?

El primer paso es evaluar con sinceridad y aceptar el daño que has causado y cómo afectó a otros. Evita juzgarte con demasiada dureza.

Si de verdad te sientes arrepentido de algo que dijiste o que hiciste y quieres que te perdonen, considera hablar con las personas a las que has hecho daño. Háblales de tu tristeza o arrepentimiento sincero. Pide perdón sin poner excusas.

Recuerda esto siempre, no puedes obligar a nadie a que te perdone. Los otros necesitan llegar a la etapa del perdón cuando estén listos. Recuerda que perdonar es un proceso. Pase lo que pase, comprométete a tratar a otros con compasión, empatía y respeto. La Biblia dice en (Juan 14:27-28) “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo. 28 Habéis oído que yo os he dicho: Voy, y vuelvo a vosotros. Amen

 

Francis Suarez

Enero 2025


domingo, 5 de enero de 2025

El libro de Jaser ó Yashar mencionado en la Biblia.

 

El libro de Jaser ó Yashar

mencionado en la Biblia.


Saludos queridos hermanos en la Fe de Cristo y estimados lectores, en esta ocasión he querido traerles información sobre un libro de la antigüedad que menciona muchos sucesos bíblicos y datos expresados también en la Biblia de manera detallada, aunque este documento no es considerado canónico por supuesto, pues no está en Las Sagradas Escrituras ; pero en ciertos pasajes se hace mención de este tanto en el Antiguo como el Nuevo Testamento.

Reseña del libro "El Libro de Jaser (Libro de Yashar)"

El Libro de Jaser es conocido en el judaísmo como El Libro de Yashar. Es mencionado varias veces en el Texto bíblico y, al igual que Génesis, nos narra la creación del hombre, su caída, su relación en familia, la vida de los patriarcas, hasta Moisés. En algunos versos nos amplía el texto bíblico, describiendo con más detalle algunos pasajes.

El libro de Jaser ó Yasher al cual le llamaban El Justo,  es mencionado y citado en la Biblia en Josué 10:13 y 2º Samuel 1:18. Se sabe muy poco sobre el y no se ha podido establecer su antigüedad.

Considero el libro de Jaser como un libro de historia antigua que aunque no fuese escrito por inspiración divina debe ser un escrito apegado a la historia real con tal validez que es mencionado y citado en la Biblia, el libro de Jaser hasta donde lo he estudiado no contradice las narraciones de la Biblia y en ocasiones expande con algo más de detalles que permiten entender aún mejor ciertos pasajes y personajes bíblicos.

El libro de Jaser por lo mismo parece haber sido considerado por los judíos antiguos e incluso por los discípulos de Jesús como una herramienta adicional de estudio, aunque no es canónico, pues no fue incluido en Las Sagradas Escrituras como un libro inspirado por Dios, es obvio que su valor es histórico.

Este Libro fue encontrado en la cueva de Cumrán en 1947, junto con el Libro de Isaías, muchos eruditos le han llamado a veces el otro Génesis, porque menciona ciertas informaciones de adan y Eva y su familia al igual que sucesos ocurridos en la era patriarcal.

Con relación a este Libro, creo que el apóstol Pablo tomó del libro de Jaser los nombres de los magos Janes y Jambres mencionados en 2ª Timoteo 3:8 y relacionados con los hechos de Éxodo 7 :11-12, ya que los nombres de Janes y Jambres no se mencionan en ninguna otra parte de la Biblia pero el libro de Jaser menciona esa escena con más detalles y da los nombres de los magos.

Como siempre al utilizar cualquier recurso adicional a la Biblia se debe ejercer lo que indica Hechos 17 :11, resaltando la cualidad noble que tenían  los habitantes de la ciudad de Berea al comparar con la Biblia siempre si esas cosas son verdad.

El libro de Jaser es uno de los muy pocos libros – extra bíblicos – que son mencionados en la Biblia y que se han encontrado, algunos libros mencionados en la Biblia no han sido encontrados y permanecen en el misterio, como es el caso del libro de las guerras del Señor ó libro de las batallas de Jehová mencionado en Números 21:14.

Esperando que Dios les cuide y crezcan en el conocimiento de la palabra de Dios.

 

Francis Suarez

Fuentes consultadas:

Biblia Reyna Valera

Biblia, Version Israelita Nazarena Vin, 2018

Publicado: junio 18, 2012 | Autor: Profecia en la Biblia


miércoles, 25 de diciembre de 2024

¿Cómo mostrar gratitud a Dios?

          ¿Cómo mostrar gratitud a Dios? 



Desde lo más profundo de nuestros corazones, la gratitud a Dios ilumina nuestro camino y nos inspira a ser instrumentos de amor y compasión.

La gratitud a Dios no solo es un sentimiento, sino un llamado a la acción, un compromiso con la bondad que se extiende a través de nuestras manos y corazones.

¿La gratitud al Dios Padre y su hijo Cristo Jesús , qué poder tiene?

La gratitud a Dios es el reconocimiento y aprecio por las bendiciones que recibimos diariamente. Es una conexión espiritual que nos invita a ver la abundancia en medio de los desafíos y a ser agradecidos por la vida misma.

Esta gratitud a Dios tiene el poder de transformar vidas, de abrir puertas a la esperanza y de recordarnos que somos instrumentos de la bondad divina en el mundo, hasta siendo niños podemos hacer cosas que agraden a Dios.

¿Qué dice la Biblia sobre la gratitud?

La Biblia nos guía en el camino de la gratitud a Dios, recordándonos una y otra vez la importancia de agradecer. En 1 Tesalonicenses 5:18, se nos insta a “dar gracias en todas las circunstancias, porque esta es la voluntad de Dios para ustedes en Cristo Jesús”. Este llamado a la gratitud nos muestra que, incluso en los momentos difíciles, hay razones para agradecer, pues cada experiencia nos acerca más a la comprensión del amor divino.

Continuar el viaje de la gratitud nos lleva a explorar otras verdades preciosas de la Biblia que iluminan el sendero del agradecimiento. En Filipenses 4:6-7, encontramos la dulce invitación a “no angustiarnos por nada, sino en toda circunstancia, con oración y ruego, presentarle nuestras peticiones a Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará nuestros corazones y pensamientos en Cristo Jesús”. Este pasaje nos recuerda que la oración y la gratitud están entrelazadas, creando un lazo que nos conecta directamente con la paz divina en medio de las adversidades.

Asimismo, se nos anima a “dejar que la paz de Cristo actúe como árbitro en nuestros corazones, pues fuimos llamados a vivir en paz”. La gratitud se revela como un camino hacia la paz interior, una herramienta que nos permite sintonizar con la armonía celestial y superar las tensiones diarias.

La Biblia, también destaca en Proverbios 11: 25 que “el alma generosa será prosperada; el que sacie a otros, él mismo será saciado”. Este verso nos invita a entender que la gratitud a Dios se multiplica cuando se comparte. Es un recordatorio de que, al cuidar y ayudar a los demás, estamos siguiendo un mandato divino que nos llena de bendiciones.

 ¿Cómo demostrar gratitud hacia Dios?

La gratitud a Dios se expresa no solo en palabras, sino en acciones que reflejan nuestro amor por los demás. Una forma tangible de demostrar gratitud es cuidar y ayudar a los más necesitados, siendo canales de la generosidad divina en la Tierra, y sobre todo en esta época hermosa del año donde debemos compartir y estar en paz junto a nuestros seres queridos. Y no puedo dejar de decirte que si todavía no has aceptado a Cristo Jesús como tu salvador personal; ahora es el momento porque solo aquí y en vida puedes encontrarle, pues después de la muerte será tarde.

 Has el bien, y no mires a quien.

 

Francis Suarez