¿ Es mejor dar que recibir ?
Conoces esta famosa frase, seguro
en algún momento la has escuchado, pues te diré un detalle muy interesante para
empezar: aunque la idea de que "más bienaventurado es dar que
recibir" se le atribuye directamente a Jesús, si buscas los cuatro Evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y Juan),
no la vas a encontrar escrito ahí.
¿Cómo nos llegó entonces? Nos llegó a través del apóstol Pablo en el libro de Hechos de los Apóstoles 20:35. Pablo estaba despidiéndose de los ancianos de la iglesia de Éfeso y, recordando el impacto del ministerio de Jesús, les dice:
"En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir."
Esto convierte a esta frase en lo que los teólogos llaman un Agrapha (una palabra dicha por Jesús que no se registró en los Evangelios oficiales, pero que la iglesia primitiva guardó con total fidelidad en su tradición oral).
El Poder de Manos Abiertas: Por qué es más bienaventurado dar que recibir
La máxima de que "es más bienaventurado dar que
recibir" choca de frente con la lógica del mundo. Vivimos en una cultura
que mide el éxito por la acumulación: cuánto tienes, cuánto ganas, cuánto
recibes. Sin embargo, el mensaje de Cristo le da la vuelta por completo a esa
pirámide y coloca la verdadera felicidad en el acto de soltar, no de retener.
1. El Significado de "Bienaventurado"
Para entender el mensaje, hay que entender la palabra. En
el griego original del Nuevo Testamento, la palabra utilizada es
"makarios". No significa simplemente estar contento o alegre por un
momento. Significa ser plenamente dichoso, bendecido, afortunado y experimentar
el favor de Dios.
Jesús no está diciendo que recibir sea malo; recibir bendiciones es hermoso y necesario. Lo que está diciendo es que hay un nivel de gozo y satisfacción espiritual muchísimo más alto, profundo y duradero cuando somos el canal de la bendición para otro, en lugar de ser solo el destino final.
2. El Contexto del Mensaje y el Soporte Bíblico
El pasaje de Hechos 20:35 nos deja ver que el dar no es
una opción de vez en cuando, sino un estilo de vida basado en el esfuerzo y la
compasión. Pablo conecta el dar con el "trabajar para ayudar a los necesitados".
Toda la Escritura respalda este principio, mostrando que la generosidad mueve el corazón de Dios y abre las ventanas de los cielos:
Refleja el carácter del Creador: Dios es el dador por excelencia. El versículo más famoso de la Biblia lo resume todo: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito..." (Juan 3:16). Cuando damos, nos parecemos más a Él.
La ley de la siembra y la cosecha: La Biblia enseña que
lo que das no lo pierdes, sino que lo siembras. Lucas 6:38 dice: "Dad, y se os
dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro
regazo".
La actitud correcta: Dios no busca grandes sumas por
compromiso o culpa, busca corazones dispuestos. 2 Corintios 9:7 nos recuerda:
"Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por
necesidad, porque Dios ama al dador alegre".
3. ¿Cuál es el mensaje central para nosotros hoy?
El mensaje de Jesús es una cura contra el egoísmo humano.
Cuando acumulamos por temor a que nos falte, demostramos falta de fe en el
cuidado del Creador. En cambio, cuando damos, activamos tres verdades
espirituales:
Reconocemos que todo le pertenece a Dios: Nosotros no somos dueños de nada, solo somos administradores de lo que Él nos pone en las manos.
Rompemos el poder del materialismo: El dinero y los
bienes materiales son excelentes siervos, pero pésimos amos. El acto de dar
rompe el apego y mantiene nuestro corazón libre.
Nos convertimos en las manos de Cristo en la tierra:
Muchas veces, la respuesta a la oración de alguien que está pasando necesidad
eres tú, cuando decides obedecer ese impulso de generosidad. Ademas por logica pura piensa el que da esta en mejor posicion casi siempre que el que recibe, pues es el que tiene,
Conclusión
Dar requiere fe. Requiere creer que Dios es nuestro
proveedor y que nunca se quedará debiéndole nada a nadie (Proverbios 19:17 dice que el que
da al pobre, le presta al Señor).
La próxima vez que tengas la oportunidad de ayudar, de aportar, de dar un buen consejo, tu tiempo o tus recursos, recuérdalo: no estás perdiendo nada, estás ganando la verdadera bienaventuranza que solo viene del cielo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario