domingo, 24 de julio de 2022

"¿ Qué significa aceptar a Jesús como su Salvador personal ?"

 

"¿ Qué significa aceptar a Jesús como su Salvador personal ?"

 


¿Quién es Jesucristo? Mucha gente reconocerá a Jesucristo como un buen hombre, un gran maestro, o incluso un profeta de Dios. Estas cosas son definitivamente ciertas de Jesús, pero ellas en realidad no definen quién es Él. La Biblia nos dice que Jesús es Dios en carne, que Él llegó a ser un ser humano (vea Juan 1:,14) . Jesús vino a la tierra para enseñar, sanar, corregir, y perdonarnos, y aun más, para morir por nosotros. Jesucristo es Dios, el Creador, el Señor Soberano. ¿Ha creído usted en este Jesús?

¿Alguna vez ha aceptado a Jesucristo como su Salvador personal? Antes de responder, permítame explicar la pregunta. Para entender bien esta pregunta, primero usted debe entender el significado de las palabras "Jesucristo," "Salvador" y "personal."

¿Qué es un Salvador y por qué necesitamos un Salvador? La Biblia nos dice que todos hemos pecado, hemos cometido actos malvados (Romanos 3:10-18). Como resultado de nuestro pecado, somos merecedores de la ira y el juicio de Dios. El único castigo justo por pecados cometidos contra un Dios infinito y eterno, es un castigo infinito (Romanos 6:23;  Apocalipsis 20:11-15). ¡Esa es la razón por la cual necesitamos un Salvador!, para evitar esto.

Nota L (Pablo escribió que “fue arrebatado hasta el tercer cielo” (2 Corintios 12:2): para describir el reino celestial. )

Aquí esta la respuesta, Jesucristo, vino a la tierra y murió en nuestro lugar. La muerte de Jesús, , fue un pago infinito por nuestros pecados (2 Corintios 5:17). Jesús murió para pagar el castigo por nuestros pecados (Romanos 5:8). Jesús pagó el precio para que nosotros no lo tuviésemos que hacer. La resurrección de Jesús de entre los muertos probó que Su muerte fue suficiente para pagar el castigo por nuestros pecados. ¡Esa es la razón por la cual Jesús es el único Salvador! (Juan 14:6 (Hechos 4:12) ¿Está usted confiando en Jesús como su Salvador?

¿Es Jesús su Salvador "personal ? Mucha gente ve el cristianismo como el asistir a la iglesia, la celebración de rituales, o el no cometer ciertos pecados. Pero eso no es el cristianismo. El verdadero cristianismo es una relación personal con Jesucristo. Aceptar a Jesús como su Salvador personal es poner su fe y confianza personalmente en Él. Ninguno es salvo por la fe de otros. Nadie es perdonado por hacer ciertas obras. El único camino para ser salvo, es aceptando personalmente a Jesús como su Salvador, confiando en Su muerte como pago por sus pecados, y en Su resurrección como su garantía de la vida eterna (Juan 3:16). ¿Es Jesús personalmente su Salvador?

Si usted ya se entrego a Jesucristo bien a hecho, por otro lado si no lo ha hecho y quiere aceptar a Jesucristo como su Salvador personal, entonces dígale a Dios las siguientes palabras:  Señor te acepto como mi Salvador personal, se que tu sangre lava mis pecados reconozco que soy pecador y necesito de ti, quiero seguirte Amen.  Recuerde, hacer esta oración o cualquier otra, no lo va a salvar.   Es solamente el confiar en Cristo y hacer su voluntad lo que le puede librar del pecado. Esta oración es simplemente una manera de expresar a Dios su fe en Él, y agradecerle por proveerle su salvación, una vez realizado esto debe acudir a una iglesia de Cristo a bautizarce.

 

Francis Suarez


sábado, 16 de julio de 2022

El Señor Jesús: La Vid y los Pámpanos

 

El Señor Jesús: La Vid y los Pámpanos

Juan 15:1-17



Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en Mí, y Yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de Mí nada podéis hacer. Juan 15:5

Recordemos que durante la cena de la Pascua (Juan 13) el Maestro Jesús da a conocer a sus discípulos algo tan importante, como la necesidad de permanecer unidos a Él. Para que pueda ser más comprensible, toma como referencia la vid, cuyo vino habían degustado mientras cenaban.

Jesús les dice: “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador” (v.1).

Es por eso que Jesús hace una seria advertencia a sus discípulos: “Todo pámpano que en Mí no lleve fruto lo quitará” (v. 2). Esta es la labor del labrador, cuando ve en la vid sarmientos que no llevan fruto, los desgaja de la vid para que no estorben a los otros sarmientos que sí llevan fruto. Pero incluso estos sarmientos que llevan fruto son limpiados para que el fruto sea más abundante y mejor. El Señor Jesús dice a sus discípulos que Su Palabra es el instrumento para limpiar diariamente los sarmientos que están unidos a esa vid y llevan fruto.

Jesús acercándose más a la propia realidad de sus discípulos, les hace ver que Él mismo es la vid y ellos los sarmientos; a los sarmientos les es necesario permanecer unidos a la vid, si quieren tener vida y frutos. Ya que el sarmiento no puede llevar fruto alguno por sí mismo separado de la vid. Pero el hombre religioso, por lo general, se cree capaz de llevar fruto por sí mismo, sin estar unido por la fe a esa única “vid verdadera”, que es Cristo. Estos frutos del hombre religioso los podíamos calificar como lo describen citas del Antiguo Testamento como uvas silvestres, tienen apariencia de buenas, pero no tienen el sabor dulce del amor de Dios maduradas bajo el sol radiante de la justicia de Cristo.

Debemos recordar que en el Antiguo Testamento Jehová Dios usa este símil para referirse a su pueblo Israel, lo vemos en el (Salmos 80:8; Isaías 5:1-7; Jeremías 2:21), donde les dio uvas silvestres.

Pero ahora, al final de los tiempos, el Dios y Padre de una manera especial nos ha injertado a los gentiles en la “vid Verdadera” que es Su Hijo Jesucristo, por medio de la fe. No hay otra “vid verdadera” que pueda dar los frutos al Padre, ni hay otro labrador que conozca los cuidados adecuados de esa vid y sus sarmientos que el Padre mismo, junto a su hijo.

Sin embargo el creyente debe saber que por su propia vida, que todo el fruto que se da en él proviene de esa “vid verdadera”, que es Cristo; y por Cristo y en Cristo se dan en él los frutos del Espíritu: Por las Escrituras sabemos que son “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, man­sedumbre, templanza” según (Gálatas 5:22-23).

Nadie puede llevar estos frutos por sí mismo si no es Cristo en él; sería tan absurdo como si el sarmiento quisiera producir uvas sin estar unido a la vid.

Jesús mismo dice: “Separados de Mí nada podéis hacer”. Y sin embargo, es como si el hombre siempre se empeñara en hacerlo todo separado de Cristo. La palabra que usa el griego es “dinamai”, que además de significar “poder”, también significa: ser capaz, tener fuerza, capacidad, facultad. Por tanto, sin Cristo el hombre no es capaz, ni tiene fuerza ni capacidad para llevar fruto por sí mismo. Lo que el hombre puede hacer por sí mismo son obras de la carne: “adulterio, fornicación, inmundicia, idolatría, hechicerías, enemistades, iras, contiendas, disensiones, homicidios, borracheras etc.” (Gálatas 5:19s). No olvidemos hermanos lo que la Palabra de Dios nos dice en (Rom. 8:7-8)

“Los designios de la carne son enemistad contra Dios, porque no se sujetan a la ley de Dios, ni pueden… y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios”   ….Amen.


sábado, 9 de julio de 2022

¿ Es Jesús Dios ?

 

¿ Es Jesús Dios ?



Hay que destacar que en la biblia encontramos relatos donde los judíos entendieron la declaración de Jesús al afirmar ser Dios. En los versículos siguientes, Jesús nunca los corrige diciéndoles, "Yo no afirmé ser Dios". Eso indica que Jesús realmente estaba diciendo que era Dios al declarar, "Yo y el Padre uno somos" (Juan 10:30). Y en Juan 8:58 encontramos otro ejemplo. Jesús les dijo "De cierto, de cierto os digo: antes que Abraham fuese, yo soy". La respuesta de los judíos que escucharon esta declaración fue tomar piedras para matarlo por blasfemia, así como la ley de Moisés les ordenaba hacerlo (Levítico 24:15).

Realmente en la Biblia, no hay un registro de Jesús diciendo las palabras precisas, "Yo soy Dios". Sin embargo, eso no significa que Él no proclamó ser Dios. Sin embargo cuando dijo: "Yo y el Padre uno somos"., escuche la reacción de los judíos a Su declaración, "Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios" (Juan 10:33).

De igual manera en Juan 1:1 dice que "El Verbo era Dios" Juan 1:14 dice que "Aquel Verbo fue hecho carne". Esto indica claramente que Jesús es Dios en la carne. Hechos 20:28 nos dice, "… para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre".  Fue Jesucristo. Hechos 20:28 declara que Dios compró Su iglesia con Su propia sangre. ¡Por tanto, Jesús es Dios!

Con respecto a Jesús, Tomás el discípulo declaró, "Señor mío, y Dios mío" (Juan 20:28). Jesús no lo corrigió. Tito 2:13 nos anima a esperar la venida de nuestro Dios y Salvador – Jesucristo (vea también 2ª Pedro 1:1). En Hebreos 1:8, el Padre declara de Jesús, "Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; cetro de equidad es el cetro de tu reino". El Padre se refiere a Jesús como "Oh Dios" indicando que Jesús es verdaderamente Dios.

 En el libro de Apocalipsis enontramos que un ángel ordenó al apóstol Juan adorar solamente a Dios (Apocalipsis 19:10). En algunas ocasiones en la escritura, Jesús recibe adoración (Mateo 2:11; 14:33; 28:9,17; Lucas 24:52; Juan 9:38). El nunca reprendió a la gente por adorarle.

Finalmente la razón más importante para decir que Jesús tiene que ser Dios, es que si Él no es Dios, Su muerte no habría sido suficiente para pagar el castigo por los pecados de todo el mundo (1ª Juan 2:2). Un ser creado, que Jesús sería si no fuera Dios, no podría pagar la pena infinita requerida por el pecado contra un Dios infinito. Solamente Dios pudo pagar tal penalidad infinita. Solamente Dios pudo tomar los pecados del mundo (2ª Corintios 5:21), morir, y resucitar — probando Su victoria sobre el pecado y la muerte para beneficio de todos nosotros.

 

Francis Suarez


domingo, 3 de julio de 2022

¿En el Cielo, existirá el mátrimonio?

 

¿En el Cielo, existirá el mátrimonio?



En las Sagradas Escrituras, en el libro de mateo cap. 22 verso 30 dice:

 “Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo” Eso dijo Jesús al contestar una pregunta concerniente a una mujer quien había estado casada varias veces en su vida – ¿con quién estaría casada en el cielo (Mateo 22:23-28)? Es notorio que nos dice que no habrá matrimonio en el cielo. significa que los integrantes de una pareja no se reconocerán en el cielo, como criaturas adoradores de Dios no podremos distraer nuestra mente con recuerdos del mundo ya pasado, tendremos mente nueva e incluso un nombre nuevo. (Apoc. 2:17)

Todo parece indicar que en el cielo no existirá la unión de parejas en matrimonio, sencillamente porque no será necesario, cuando Dios estableció el matrimonio lo hizo por diferentes razones, PRIMERO después de crear a Adan después de un tiempo vio que le era necesario una compañía para su ayuda y consolación, (Génesis 2:18) dice: “Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.”. Eva constituyo la solución perfecta para la soledad de adán, acompañándole reinando juntos en la creación.

 En el cielo no estaremos solos, ya que estaremos unidos a millares de hermanos en la fe para adorar a Dios, incluyendo ángeles por eso es importante mencionar que no habrá soledad,. Estaremos rodeados por multitudes de creyentes y de ángeles (Apocalipsis 7:9), y todas nuestras necesidades serán satisfechas, incluyendo la necesidad de compañía.

SEGUNDO, Dios creó el matrimonio como medio para la procreación y para poblar la tierra con seres humanos, pero porque? Debido al pecado que entro al mundo con el destierro de Adán y trajo consigo a la muerte. Ya el hombre podía morir y si no se reproducía no podía prevalecer la especie humana.

Sin embargo, en el cielo no habrá población por procreación, porque en el cielo tendremos cuerpos glorificados que no serán ni masculinos ni femeninos, pero lo mas importante que seremos eternos, ósea inmortales, y precisamente por no morir no hay necesidad de procrear. Los que conforman la Iglesia de Cristo son los llamados a vivir en el cielo por promesa, en las mansiones celestiales, alojadas en la Nueva Jerusalén la Santa Ciudad Celestial por haber sido adoptados como hijos de Dios por Fe en su hijo Jesucristo.

Y TERCERO, Dios busca adoradores espirituales, los cuales son como ángeles para hacerlo su pueblo que le adore. En la cita (Juan 4:23) dice :  “ Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.”

 

Por: Francis Suarez

Articulo elaborado 29/9/2013


sábado, 25 de junio de 2022

"Antiguo Testamento Vs. Nuevo Testamento

 

"Antiguo Testamento Vs. Nuevo Testamento

¿Cuáles son las diferencias?"


Aunque la Biblia es un libro unificado, como es natural hay diferencias entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. En muchos sentidos, son complementarios. El Antiguo Testamento es fundacional; el Nuevo Testamento construye sobre esa base con más revelación de Dios, a través de su hijo Jesucristo. El Antiguo Testamento establece principios que son vistos como ilustrativos de las verdades del Nuevo Testamento. El Antiguo Testamento contiene muchas profecías que se cumplen en el Nuevo Testamento. El Antiguo Testamento provee la historia de un pueblo; el Nuevo Testamento se enfoca en una persona. El Antiguo Testamento muestra la ira de Dios contra el pecado (con vislumbres de Su gracia); el Nuevo Testamento muestra la gracia de Dios hacia los pecadores (con vislumbres de Su ira).

El Antiguo Testamento predice un Mesías (ver Isaías 53), y el Nuevo Testamento revela quién es el Mesías (Juan 4:25-26). El Antiguo Testamento registra la entrega de la Ley de Dios, y el Nuevo Testamento muestra cómo Jesús el Mesías cumplió esa Ley (Mateo 5:17; Hebreos 10:9). En el Antiguo Testamento, los tratos de Dios son principalmente con Su pueblo elegido, los judíos; en el Nuevo Testamento, los tratos de Dios son principalmente con Su iglesia (Mateo 16:18). Las bendiciones físicas prometidas bajo el Antiguo Pacto (Deuteronomio 29:9) dan paso a las bendiciones espirituales bajo el Nuevo Pacto (Efesios 1:3).

Las profecías del Antiguo Testamento relacionadas con la venida de Cristo, aunque increíblemente detalladas, contienen una cierta cantidad de ambigüedad que se aclara en el Nuevo Testamento. Por ejemplo, el profeta Isaías habló de la muerte del Mesías (Isaías 53) y del establecimiento del reino del Mesías (Isaías 26) sin pistas sobre la cronología de los dos eventos - sin indicios de que el sufrimiento y la construcción del reino pudieran estar separados por el milenio. En el Nuevo Testamento, queda claro que el Mesías tendría dos advenimientos: en el primero, Él sufrió y murió (y resucitó), y en el segundo, Él establecerá Su reino.

Debido a que la revelación de Dios en las Escrituras es progresiva, el Nuevo Testamento trae a colación los principios que fueron introducidos en el Antiguo Testamento. El libro de hebreos describe cómo Jesús es el verdadero Sumo Sacerdote y cómo Su único sacrificio reemplaza todos los sacrificios anteriores, que eran meros presagios. El cordero pascual del Antiguo Testamento (Esdras 6:20) se convierte en el Cordero de Dios en el Nuevo Testamento (Juan 1:29). El Antiguo Testamento da la Ley. El Nuevo Testamento aclara que la Ley fue hecha para mostrar a los hombres su necesidad de salvación y nunca fue hecha para ser el medio de salvación (Romanos 3:19).

El Antiguo Testamento vio el paraíso perdido para Adán; el Nuevo Testamento muestra cómo el paraíso se recupera a través del segundo Adán (Cristo). El Antiguo Testamento declara que el hombre fue separado de Dios por el pecado (Génesis 3), y el Nuevo Testamento declara que el hombre puede ser restaurado en su relación con Dios (Romanos 3-6). El Antiguo Testamento predijo la vida del Mesías. Los Evangelios registran la vida de Jesús, y las Epístolas interpretan Su vida y cómo debemos responder a todo lo que Él ha hecho.

En resumen queridos hermanos en la fe y distinguidos lectores, el Antiguo Testamento establece el fundamento para la venida del Mesías que se sacrificaría a Sí Mismo por los pecados del mundo (1 Juan 2:2). El Nuevo Testamento registra el ministerio de Jesucristo y luego mira hacia atrás en lo que Él hizo y cómo debemos responder. Ambos testamentos revelan al mismo Dios santo, misericordioso y justo que condena el pecado, pero desea salvar a los pecadores a través de un sacrificio expiatorio. En ambos testamentos, Dios se revela a nosotros y nos muestra cómo debemos llegar a Él a través de la fe (Génesis 15:6; Efesios 2:8). Amen.

 

Francis Suarez


domingo, 12 de junio de 2022

¡Separados de Cristo nada podéis hacer! (Juan 15:5)

 

¡Separados sin Cristo, nada podéis hacer! (Juan 15:5)



“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”.

Juan 15:5

SIN CRISTO NADA PODEMOS HACER PORQUE FUERA DE ÉL NUNCA  ACERTAREMOS EN LAS MEJORES DECISIONES.

La primera razón por la cual sin Cristo nada podemos hacer es porque como seres humanos imperfectos jamás acertaremos en las mejores decisiones para nuestra vida. Generalmente el ser humano cree que es lo suficientemente listo como para elegir las mejores opciones para su vida y por consiguiente no acepta sugerencias de nadie, pero se equivoca, porque toda su naturaleza esta corrompida por causa del pecado: “Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte”, (Proverbios 14:12).

Hay personas que dicen que vasta dejarse guiar por el corazón para hacer lo correcto, pero aun esto es un error, porque el corazón esta dañado por el pecado: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”, (Jeremías 17:9). Por ello, lo mejor es entregar nuestra vida a Cristo y permitir que sea Él quien nos dirija ya que tiene planes especiales para nuestras vidas, por ello Isaías dice: “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”, (Isaías 55:8-9). Los planes de Dios son mejores que los nuestros y lo mejor es hallarnos en su voluntad.

 II. SOLO CRISTO NOS DA EL RESPALDO PARA LOGRAR LA VICTORIA .

La segunda razón por la cual sin Cristo nada podemos hacer es porque la clave del éxito en nuestra vida depende del respaldo que recibimos de Dios. Muchas veces las personas planean lo que van hacer y confían en sus propias habilidades y fuerzas, pero no saben que el éxito final de todo depende de a quién Dios quiera dárselo. Por ello Santiago dice que lo mejor que podemos hacer es encomendar nuestros planes a Dios y no jactarnos de nuestra sabiduría para vencer: “¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala”, (Santiago 4:13-15). Por ello, lo mejor que podemos hacer es entregarnos a Cristo, para que Él pelee nuestras batallas y con su Santo Espíritu obtengamos la victoria: “Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia. Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar, y que comáis pan de dolores; pues que a su amado dará Dios el sueño”, (Salmo 127:1-2).

III. SIN CRISTO NADA PODEMOS HACER PORQUE VIVIENDO EN EL PECADO JAMÁS PROSPERAREMOS.

Finalmente, sin Cristo nada podemos hacer porque mientras vivamos esclavizados al pecado, nuestra vida jamás prosperará: “El que encubre sus pecados no prosperará; más el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia”, (Proverbios 28:13). El pecado destruye la vida del ser humano, degrada todo su ser y lo hunde en una vida de placeres temporales que lo llevan a desobedecer la ley de Dios y condenar su vida. De igual forma, aquel que viva en pecado jamás prosperara, porque está condenado a pagar las consecuencias del mismo hasta llegar al infierno, y es que la escritura dice: “ El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden” verso 6 de Juan 15. Por ello es indispensable que el hombre se rinda a Cristo y viva para Él, porque solo así estará unido a la vid verdadera y llevara mucho fruto.

 

Francis Suarez

Agradecimientos a los artículos de :

Mundo bíblico

Gotquestions.Org y

Estudios biblicos


domingo, 5 de junio de 2022

"¿Cómo estas vestido?"

 

"¿Cómo estas vestido?"



Sabemos que la Armadura de Dios no es algo que usted y yo nos ponemos antes de echar fuera un demonio, por así decirlo; En realidad viene a ser una forma de vida que caracteriza aquellos quienes viven sus vidas de acuerdo a la instrucción divina; quienes dependen de Dios y no de sus propias fuerzas para batallar en el diario vivir.  La lucha del cristiano contra las fuerzas de maldad originadas por Satanás y sus Demonios  no ocurren de vez en cuando, ocurren cada día, y cada momento que salimos.  El diablo anda como león rugiente buscando a quien devorar.  El Cristiano que conoce su posición y su batalla, “no se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar Aquel que lo llamó por soldado.(2Tim 2:4)”  Hoy hablaremos de uno de esos componente que es : LA ESPADA DEL ESPIRITU.

La frase “la espada del Espíritu” se menciona sólo una vez en la Escritura en Efesios 6:17. La espada es parte de la armadura espiritual que Pablo exhorta a los cristianos a usar, con el fin de estar preparados para luchar eficazmente contra del maligno (Efesios 6:13).

Todos conocemos que en la antigüedad la espada era un arma tanto ofensiva como defensiva, usada para protegerse uno mismo del daño o para atacar al enemigo y vencerlo. Para un soldado, era necesario recibir una rígida formación sobre el uso adecuado de la espada, a fin de obtener el máximo beneficio de ella. Todos los soldados cristianos necesitan el mismo rígido entrenamiento para saber cómo manejar apropiadamente la Espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.” Puesto que todo cristiano se encuentra en una batalla espiritual en contra de las fuerzas satánicas de este mundo, necesitamos saber cómo manejar la Palabra apropiadamente. Solo entonces se convertirá en una defensa efectiva contra el maligno y una valuable arma ofensiva “para la destrucción de fortalezas” del error y la mentira. (2 Corintios 10:4-5).

A la Palabra también se le llama la espada en Hebreos 4:12. Aquí, la Palabra es descrita como “…viva y eficaz y más cortante que toda espada de dos filos.” La espada romana comúnmente era de dos filos, haciéndola más efectiva para perforar y cortar por ambos lados. La idea de la Escritura de penetrar, significa que la Palabra de Dios llega hasta el “corazón,” el centro mismo de la acción, y deja expuestos los motivos y sentimientos de aquellos que toca.

El propósito de la Espada del Espíritu – la Biblia – es fortalecernos y permitirnos resistir los ataques de Satanás (Salmo 119:11; 119:33-40; 119:99-105). El Espíritu Santo usa el poder de la Palabra para salvar almas y conferirles la fortaleza para alcanzar a la madurez espiritual y ser soldados para el Señor. A medida que conozcamos y comprendamos la Palabra de Dios, seremos más útiles en hacer la voluntad de Dios, y más eficaces para permanecer firmes contra el enemigo de nuestras almas. Y así no ser presas fáciles de esos predicadores que son falsos maestros que tuercen la palabra de Dios para su provecho; solo estudiando la palabra de Dios evitaras ser engañado, a menudo muchos se pierden por desconocimiento de las Escrituras que debilita su fe. (Oseas 4:6)

Con razón Jesús dijo en su tiempo que conocer la verdad os hará libres (Juan 8:32).

 

Dios les bendiga

Francis Suarez Rodriguez